El popular Tales of Symphonia de GameCube cuenta por fin con continuación, esta vez en Wii. Veamos si los fans de la saga tienen motivos de alegrarse con la vuelta de sus personajes favoritos.
Sinfonía, 2º movimiento
Los orígenes de la saga “Tales of” se remontan a 1995 con Tales of Phantasia en Super Nintendo. El juego en cuestión contaba con uno de los mejores apartados audiovisuales de la consola, además de un divertido sistema de batalla basado en la acción, que le granjearon bastante fama, no solo entre los jugadores japoneses, sino también en occidente, a pesar de que no llegó a salir de tierras niponas. Al menos apareció un remake para Gameboy Advance, que sí vio tierras occidentales, incluida Europa. En cualquier caso, tal fue el éxito en Super Nintendo, que como suele pasar con todo JRPG de renombre, la cosa se convirtió en saga, de forma que han ido apareciendo entregas en diferentes plataformas, tales como las dos primeras PlayStation, o la que más nos interesa, Tales of Symphonia para GemeCube (también en PS2, pero sólo en Japón).
Considerado uno de los estandartes de los JRPG en la anterior consola de Nintendo, junto a Baten Kaitos, en una consola en la que los juegos de este tipo se podían contar con los dedos de una mano, se hizo bastante popular entre los jugadores de GameCube, gracias a su atractivo estilo gráfico cel shading, un conseguido sistema de batalla que mejoraba lo visto en anteriores entregas, y una aventura larga e interesante. Estaba claro que Namco no podía dejar escapar la oportunidad de realizar una secuela de aquel juego, por lo que los fans de la primera entrega están de enhorabuena.
Historia
La historia de Dawn of the New World continúa claramente de la de su predecesor, tanto es así, que incluso podremos importar una partida de aquella entrega, mediante la cual, algunos aspectos como la personalización de los personajes que vuelven en esta, los encontraremos tal y como los dejamos en su primera parte. Está claro que es un título hecho para los fans del anterior, tal es así, que no resulta recomendable si no se ha jugado antes al antecesor, no sólo por la aparición de personajes antiguos, sino porque, obviamente, muchas de las consecuencias de los hechos que veíamos en la entrega de GameCube continúan en esta. Mejor saltaros el siguiente párrafo si tenéis pensado pasároslo algún día.
El comienzo ya nos sorprenderá cuando vemos como Lloyd Irving, el protagonista principal de la primera entrega, se nos muestra malvado, tanto es así, que es el responsable de la muerte de los padres de nuestro nuevo protagonista, Emil, un chico blandengue y asustadizo que se convertirá a lo largo de la aventura en un intrépido héroe y, por supuesto, querrá vengar a sus padres, a la vez que intenta restaurar el mundo de los numerosos cataclismos que se han sucedido tras la unificación de los dos mundos gemelos.
Aquí ya empezamos a ver que la historia de esta entrega no resulta muy original, pues al contrario, muchos de los tópicos de estos juegos están presentes. De hecho, la historia no es el punto fuerte de Dawn of the New World, a pesar de la importancia que suele tener en estos juegos, pues además, se desarrolla de una forma un tanto irregular y lenta en ocasiones. En cualquier caso, vuelve uno de los aspectos más celebrados de la anterior entrega, que son los diálogos opcionales entre los protagonistas.
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Es decir, veremos aparecer una indicación en la parte inferior de la pantalla, en la que se activará uno de estos diálogos, que podremos ver si queremos, según nuestra elección, pero que son recomendables ya que potencian la personalidad de los protagonistas. Una pena que estos diálogos se limiten a unos sosos recuadros estáticos con los retratos de los personajes cambiando de cara y moviéndose para intentar representar las emociones.
Sin embargo, curiosamente, a pesar de ser opcionales, resultan ser las conversaciones más divertidas, pues durante todo el juego se estarán sucediendo diálogos y cinemáticas que interrumpen constantemente la jugabilidad, hasta el punto de resultar cansinas y tediosas, más aun por lo lentas que suelen ser, con demasiados momentos en los que personajes se quedan sin decir nada como alelados. Y por supuesto, con pocas veces en las que podremos elegir lo que queremos decir, y momentos estos totalmente inútiles al no poder seguir hasta elegir la opción adecuada. Por último, comentar que, los que gusten de los JRPG con gran cantidad de escenas de vídeo se sentirán decepcionados, ya que solamente las hay al principio y al final del juego.
Jugabilidad
No solo en la historia estarán presentes gran cantidad de situaciones típicas de los JRPG, si no también en la jugabilidad. Es decir, como en la mayoría de estos juegos, Dawn of the New World resulta ser lineal, pero además, en este caso, extremadamente lineal, más aun que su predecesor. Como ejemplo, una de las cosas que incompresiblemente se ha perdido y que daba al menos algo de sensación de libertad, era el poder explorar el mapa del mundo a nuestro antojo. Es decir, ahora, el mapa del mundo se limita a elegir nuestro destino en un menú, y es el personaje el que se desplaza automáticamente por él. Muchas veces para poder ir a un área específica a la que necesitamos ir, o simplemente, para desbloquear el siguiente evento que nos permita avanzar en la trama, tendremos que hacer una serie de cosas específicas en anteriores áreas, y no podremos seguir hasta hacerlas. Por lo tanto, la libertad durante el desarrollo del juego es nula.
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Gran parte de la acción se desarrolla en mazmorras. Afortunadamente, estas no son como las de muchos JRPG, en las que todo consiste en recorrer mazmorras más o menos laberínticas buscando el final con la única ocupación de matar montones de monstruos. En Dawn of the New World, al igual que en su predecesor, cuenta con numerosos puzles en su desarrollo, algunos de los cuales incluso tendremos que hacer uso del Wiimote, siendo éste el principal uso del mando de Wii durante el juego. Estos puzzles no resultan en ningún caso complicados ni especialmente complejos, pero siempre son de agradecer entre tanta batalla con los monstruos.
Hablando del sistema de batalla, es otro aspecto de los más celebrados en anteriores entregas, pues desde el inicio de la saga siempre han tenido un fuerte componente de acción, lo que las hace bastante más amenas y espectaculares que en otros JRPG. En este caso no es diferente. Podremos hacer que nuestro personaje se acerque o no al monstruo al que queremos atacar, y el sistema de ataque es similar a un beat’ em up sencillo, es decir, que machacaremos el botón de ataque, y podremos defendernos. Por supuesto, también tendemos técnicas especiales que podremos usar, más poderosas e, incluso, conjunta con otros compañeros o mascotas. Dichos compañeros son controlados por una IA competente, si bien podremos personalizarla en cierta medida, e incluso hacer que sean controlados por hasta tres amigos más, siendo éste el componente multijugador del título. |