Relic Entertainment cierra ciclo con Warhammer 40,000: Dawn of War II. Tras haber conseguido crear uno de los mejores y más influyentes juegos de estrategia de la última década, hoy toca analizar Retribution, la que será (salvo sorpresa mayúscula) su segunda y última gran expansión. Poneros cómodos porque ha llegado el momento de presenciar el último episodio de esta cruenta guerra entre Marines Espaciales, Orkos, Tiránidos, Eldars, Marines Espaciales del Caos y, los nuevos invitados, la Guardia Imperial.
Cerrando el ciclo Dawn of War II
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La pantalla de presentación con un líder de la Guardia Imperial en todo su esplendor
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Antes de profundizar en lo que ofrece esta segunda expansión y para aclarar las ideas de quien no sepa qué se esconde detrás de un nombre tan lago como este, cabe señalar que Warhammer 40,000: Dawn of War II es un juego de estrategia en tiempo real, exclusivo de PC, ambientado en el famoso universo Warhammer 40,000 ideado por Games Workshop. Dawn of War II es la secuela de un título lanzado en 2004, desarrollado por Relic Entertainment, estudio canadiense con amplia y demostrada experiencia en el género de la estrategia en tiempo real. El juego salió en 2009, el pasado 2010 disfrutamos de su primera expansión (Chaos Rising) y ahora llega el momento de catar la que será, en principio, su segunda y última expansión, Retribution.
Como expansión que es, Retribution vuelve a repetir el esquema jugable de sus predecesores, o lo que es lo mismo, nos volvemos a encontrar con un juego de estrategia plenamente orientado al combate, donde el usuario tiene que prestar máxima atención a su forma de atacar, a aprovechar los escenarios para plantear sus estrategias, a utilizar sus habilidades y las posibilidades que ofrece cada tipo de unidad, todo para conformar un juego profundo, lleno de posibilidades, intenso, emocionante y, sobre todo, tremendamente adictivo y divertido.
Si no has disfrutado todavía de Dawn of War II, te invitamos a que accedas al análisis que publicamos en su día del juego, o al de su primera expansión, donde explicamos con más detalle su estilo y posibilidades (tenéis los links al final del artículo). Sin embargo, Relic no se ha conformado simplemente con traernos más de lo mismo, sino que más allá de la inclusión de una nueva raza, ha introducido interesantes cambios a nivel jugable en el modo campaña. Pero no adelantemos acontecimientos, desgranemos todo a su debido tiempo.
La última batalla
Han pasado diez años de los hechos narrados en Chaos Rising. Tras haber cortado la peligrosa invasión tiránida y de destruir aparentemente la amenaza que presentaban los marines espaciales del caos, cabría pensar que el subsector Aurelia se encuentre en aparente calma, pero no es así. Los marines espaciales del caos siguen en aumento, y la guerra entre todas las facciones se recrudece cada vez más. Ante tal situación, el Emperador decide enviar a su Guardia Imperial para intentar solucionar el asunto, pero el tiempo pasa y la situación va irremediablemente a peor.
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El antaño verde planeta Typhon luce ahora pasto de las llamas
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Cuando parece que todo se va a salir de madre, el Emperador decide cortar por lo sano e invoca a Ordo Malleus, la llamada Inquisición Imperial, un enorme elenco de poderosas naves que vienen con la intención de ejecutar el Exterminatus. O lo que es lo mismo, su idea es la de arrasar todos los planetas en los que se libra el conflicto para que el problema no vaya a mayores, matando a inocentes y culpables, a justos y a injustos, pero evitando así que la guerra y la inestabilidad se extienda a otros subsectores. Por supuesto las distintas facciones implicadas no se quedarán de brazos cruzados esperando a convertirse en polvo espacial, y todos buscarán impedir este acto de alguna forma.
Es en este punto donde encontramos la primer diferencia de Retribution respecto a sus predecesores, y es que la campaña en vez de estar protagonizada exclusivamente por los Cuervos Sangrientos, el capítulo de los Marines Espaciales, podremos elegir a cualquiera de las seis facciones diferentes: Marines Espaciales, Orkos, Tiránidos, Eldars, Marines Espaciales del Caos y la Guardia Imperial..., aunque hay truco. Y es que si bien cada campaña tendrá su propia vía argumental, su propio desarrollo de la historia y su propio final, todas sus misiones se irán librando en los mismos mapas y con objetivos similares en todos ellos.
Es decir, no habrá seis campañas diferentes, sino seis formas distintas de seguir la historia. Así, los Marines Espaciales estarán preocupados por sus propias disputas internas, los Eldar y la Guardia Imperial intentarán buscar remedios para que no se ejecute el Exterminator, los Tiránidos intentarán contactar con su nido, los Marines Espaciales del Caos intentarán, pues eso, generar más caos, y los Orkos irán como siempre un poco improvisando y actuando de su siempre característica forma.
La estructura narrativa de las diferentes campañas es más o menos similar en todas, con un objetivo inicial que les lleva visitar diferentes planetas, y acabando todos ellos enfrentándose con un poderoso enemigo final que, obviamente, no diremos quién es. La trama es interesante, no os esperéis tampoco giros sorprendentes ni mucha profundidad, pero sí ese 'algo' para motivar a seguir jugando, esa contundencia característica del universo Warhammer 40,000 y, como era de esperar, un final a todo este conflicto que, obviamente, deja la puerta abierta a otros futuros. |