Después de la agradable sorpresa que supuso hace aproximadamente un año la llegada del primer Drakensang, FX Interactive nos trae ahora su secuela, un título que se puede definir como continuista, pero con los añadidos y mejoras necesarios para volver a dar forma a un juego notable y altamente recomendable. Si tienes un PC y echas de menos los juegos de rol de antaño, sigue leyendo porque ésta debería ser una de tus próximas adquisiciones.
Vuelve el rol más clásico
Parece mentira que un género como el del rol, uno de los más populares en PC hace tan sólo una década, haya ido poco a poco cediendo su protagonismo ante los innumerables juegos de acción que abundan últimamente por el mercado, hasta contar con muy pocos representantes cada año. Es cierto que aún seguimos recibiendo títulos de gran calidad como Dragon Age: Origins o Fallout 3, o variantes como pueden ser The Witcher o Mass Effect, pero se echan de menos aquellos tiempos de tanta variedad, calidad y abundancia.
Es en este contexto donde se agradece más que nunca la llegada de títulos como el que hoy analizamos, títulos que quizás no cuentan con el presupuesto de grandes superproducciones, humildes en concepto, pero que sí han sido creados con mucho mimo por parte de un equipo con talento. Resumiendo un poco lo que es este Drakensang: The River of Time, podemos decir que es un juego de rol de corte clásico claramente influenciado por títulos como Baldur's Gate, Neverwinter Nights y similares, con combates por turnos disimulados en una apariencia de tiempo real, con la obligada evolución de personajes y con una historia de fondo de temática medievo-fantástica.
Más allá de estas características generales, algo que lo diferencia de su competencia son las reglas en las que está basado, concretamente en las del juego de tablero The Dark Eye. Estas reglas, con sus peculiaridades, no distan demasiado de otras más populares como pueden ser las de Dungeons & Dragons o las de Rolemaster, logrando que el juego goce de muchas posibilidades, de grandes dosis de profundidad y de un mundo repleto de criaturas fantásticas en las que poder enmarcar grandes aventuras como la que se nos narra en esta nueva entrega de Drakensang.
Explicados los pilares básicos del juego, pasamos a desgranarlo, punto por punto, en los siguientes apartados.
Reviviendo las grandes historias del pasado
Entrando en detalles argumentales, lo primero que llama la atención de Drakensang es, sin duda, el mundo que lo rodea y envuelve. Olvidaros del ambiente decadente y sangriento de títulos como Dragon Age o The Witcher, pues aquí todo es más alegre, con más vida, con un mundo fantástico que no parece estar en decadencia..., es decir, el sitio ideal para narrar grandes aventuras. Buena muestra de ello la tenemos al empezar, pues la propia secuencia inicial nos presenta a dos antiguos compañeros del primer Drakensang, en la que el enano Forgrimm le cuente a la joven Gladys cómo él, Ardo y Cano se conocieron. Si no jugasteis al anterior Drakensang obviamente no os sonarán estos nombres, pero basta decir que la muerte de Ardo fue el desencadenante de los hechos que se nos narraron en el primer Drakensang.
De esta forma, el juego da un salto al pasado, concretamente 23 años antes de los hechos narrados en el anterior juego, llevándonos nuevamente al continente de Aventuria, uno de los cuatro que forman el enorme mundo propuesto por The Dark Eye. Una de las características de este amplísimo continente es su variedad, abarcando desde cumbres nevadas a grandes desiertos, pasando por bosques, grandes ciudades y selvas frondosas. Nuestra aventura dará comienzo en la parte central del continente, donde seguiremos el curso del “Gran Río”, de camino a la ciudad de Nadoret.
En esta historia de cómo se conocieron Forgrimm, Ardo y Cano, nuestro personaje será el cuarto en este grupo de aventureros, tomando el papel de un soldado que todavía no ha finalizado su período de formación. Sin profundizar demasiado en una trama que ya tiene algún giro interesante desde sus primeras horas, basta con decir que todo arrancará a raíz de que un gran número de piratas se hayan vuelto especialmente activos en el “Gran Río”, aunque según vayamos avanzando veremos que este simple hecho esconde peligros mayores y más oscuros de lo que podríamos intuir en un principio.
La historia en general podríamos definirla como entretenida, con sus sorpresas, con sus momentos interesantes y con cierta facilidad para tenernos enganchados a la pantalla de nuestro PC durante bastantes horas. Quizás el único “pero” que se le puede achacar es que está ausente de algún momento épico o realmente memorable, de esos que tras acabar el juego y pasadas algunas semanas te haga seguir recordando esa situación, ese momento. Aunque eso sí, esto no evita que la trama no sea entretenida, que lo es, y mucho.
Respecto a su predecesor, donde los estudios Radon Labs han querido mejorar más ha sido en la linealidad de la historia, algo que les fue bastante criticado. Si bien la trama sigue siendo bastante lineal si nos ceñimos a las misiones principales, se ha ocultado un poco esta deficiencia con varios detalles interesantes. El primero es que según la clase de personaje que hayamos elegido, habrá inicios diferentes, concretamente cuatro, aunque luego se retomará la historia en un mismo punto para todos ellos. El segundo lo encontramos en algunas decisiones importantes que tendremos que tomar, alguna incluso que nos obligará a pensar bastante (sobre todo una de ellas a las pocas horas de empezar el juego) que influirán en el resto de la aventura.
Y, un último detalle por si os lo preguntáis, si bien es recomendable, no es necesario haber jugado al título original para disfrutar de la historia. Es cierto que hay referencias y detalles que agradecerán los que jugaron a su predecesor, pero la historia es perfectamente disfrutable, y es totalmente coherente si tenemos en cuenta sólo este juego. |