¿Qué es lo que hizo tan popular y querido a Batman en los cómics? Que a diferencia de Spider-Man o Superman sus poderes provenían de su mente y no de una mutación o de otro planeta. El entrenamiento, la constancia, la disciplina y una fortuna que te permita comprar toda clase de juguetes tecnológicos y una mansión en la que esconderlos. El héroe hecho a sí mismo, constante y voluntarioso, define a Rocksteady con el trabajo llevado a cabo en su nuevo título. Se han hecho a sí mismos de una manera tan robusta que sólo queda admirarlos e idealizarlos. Batman: Arkham City es más que el mejor videojuego de superhéroes jamás realizado, es la metáfora de un camino de tesón y madurez de una obra sencillamente espectacular…pero en consola. En PC a Batman le ha salido michelín y es algo más holgazán…
Rocksteady al olimpo en pocos años
La mente juega malas pasadas y tiende a ser olvidadiza con facilidad. Tan sólo hace cuatro años que Rocksteady Studios eran un estudio tremendamente poco conocido que anunciaba que se iba a embarcar en una franquicia de Batman. Las dudas eran muchas, el interés escaso y la atención se centraba en otros desarrolladores con más bagaje. Era algo así como si Bruce Wayne le dijese a sus padres (si estuvieran vivos, claro está): “Mamá, Papá, de mayor quiero ser superhéroe”. Obviamente no le harían mucho caso y hasta se lo podrían tomar a cachondeo.
Pero resulta que el niño iba en serio, muy en serio y de golpe y porrazo era una bestia de 1,90m de altura y 100 kilos de puro músculo tremendamente ágiles y silenciosos. Una pieza de hombre de la que sus padres estarían orgullosos, pero como todos sabéis es precisamente la ausencia de padres y dicho trauma lo que desemboca en todo el concepto del alter-ego del hombre murciélago y Bruce Wayne. Sea como fuere, ésa es la historia de Rocksteady Studios que en 2009 consiguió sorprender en PC con Arkham Asylum. La optimización y el buen trabajo hizo que hasta en compatibles, pese a Games for Windows Live, la gente les tomase en serio. El título de Batman fue uno de los “tapados” que explotó con una firmeza irreprochable.
Pero como los inicios de todo superhéroe, el boca a boca es vital. Arkham Asylum supuso los primeros pasos de Batman en Gotham, haciendo que civiles y ciudadanos empezaran a hablar de él, pero sin que muchas personas conocieran sus logros, lo hubiesen visto alguna vez o superan a ciencia cierta cuales eran sus intenciones. Con Arkham City el superhéroe se deja de metáforas e historias y afronta con total madurez su categoría de esperado, de obra del año. Ya nadie pregunta ¿Qué o quién es Batman? Ahora todos señalan con admiración y jolgorio la figura del murciélago en el cielo. Todo eso, mérito de Rocksteady, por supuesto. Lo que nadie se esperaba es que en PC justo antes de salir al escenario, sufriera un tropiezo poco habitual.
Más que el mejor videojuego de superhéroes
“Es normal tener miedo, porque esto ya no será como en los cómics. La vida real no cabe en las viñetas que se dibujaron para ella”, es una de las brutales frases que cierto personaje dice a otro cierto personaje (nos vamos a evitar nombres para evitar spoilers) en una gran película de superhéroes: El Protegido. En ésta, la filosofía de bien y mal, el miedo y la búsqueda de la luz ante el viaje de catarsis solitario del héroe se tratan con una delicadez y mimo bestiales. Lo mismo que en el sobrecogedor cómic Arkham Asylum (Grant Morrison y Dave McKeann) o Batman: Año Uno (Frank Miller) en donde la psicología y los traumas y temores de los personajes tienen más cuerpo y cabida que lo visto en sus homólogos videojueguiles. El mundo de los cómics ha dado más calidad literaria y narrativa de Batman que lo que hemos visto en los videojuegos. Lo mismo ocurre en las películas, aunque en las dos últimas el giro hacia unos personajes muchísimo más elaborados le ha llevado a la senda del éxito.
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Batman: Arkham Asylum despuntó por concepto jugable, por la recreación de unos villanos más cercanos a la serie de animación o algunos cómics que a lo visto en las últimas películas o cómics más psicológicos y dramáticos. Se centraba en el conocido manicomio y sus múltiples instancias para encorsetar una experiencia de aventura, exploración y pseudo-sandbox muy bien hilvanada. Un sistema de combate tremendamente interesante y fluido, múltiples gadgets como el bataran o el gel explosivo y un afán por el coleccionismo (con los acertijos de Enigma/Riddler) definían una experiencia algo tosca en algunos aspectos pero sorprendente de principio a fin.
Rocksteady estrena ahora traje nuevo, soltándose la melena y metiendo al pobre Bruce Wayne en toda una ciudad-prisión repleta de todos los conocidos villanos que siempre han pelado con Batman. El concepto jugable gana muchísimos enteros no sólo por su envergadura, sino por su ampliación de miras en términos de combate, exploración y acertijos, misiones secundarias, guión, gadgets, desafíos y personajes secundarios como Alfred, Catwoman, Robin y algunos “amores” más que conviene no confesar. Batman: Arkham City no sólo borda la premisa de “más grande, más bonito y mejor”, si no que todo está hilvanado con muchísima más delicadeza dando lugar a un producto completísimo, como veréis a continuación. |