Lanzado originalmente en junio de 2010, el éxito de Sniper: Ghost Warrior ha llegado a sorprender incluso a sus propios creadores, superando los 2 millones de unidades vendidas. Sin ser ninguna gran superproducción, quizás el éxito de City Interactive haya radicado en haber sabido proponer algo diferente en un género tan saturado como el de la acción en primera persona. Aquí nos dejábamos de clones de Rambo para encarnar a un letal francotirador perteneciente a una unidad de élite de operaciones especiales, que debía infiltrarse, detectar objetivos, ser paciente, preciso y seguir un único lema: “Un disparo, una muerte”. Con una inevitable segunda parte ya en camino, FX Interactive acaba de lanzar en nuestro país la denominada “Edición Oro” de Sniper: Ghost Warrior en PC, que incluye una serie de contenido extra, doblaje en castellano y todo ello a un precio verdaderamente ridículo.
Francotiradores en Edición Oro y a bajo precio
La Edición Oro de Sniper: Ghost Warrior que nos trae FX Interactive a los usuarios de PC nos presenta el título original, incluyendo todos los parches lanzados hasta la fecha, el DLC “Second Strike”, 5 nuevos mapas multijugador, un modo multijugador a mayores y, por primera vez, doblaje al castellano, todo ello a un precio de 9,95€. Por lo demás, la experiencia que ofrece es prácticamente la misma, aunque con ligeros cambios que iremos detallando a lo largo de las siguientes líneas.
Así pues, el juego nos lleva a Isla Trueno, un pequeño y desconocido país sudamericano (cualquier parecido con Cuba/Venezuela es producto de vuestra imaginación) donde un cruel dictador anda metido en asuntos de narcotráfico y envuelto en un ambicioso programa de armas nucleares. Como buenos estadounidenses tendremos que ir allí a poner un poco de orden a golpe de plomo, para proteger al mundo de esta seria amenaza. Narración simple, originalidad cero y no aporta absolutamente nada a lo que es el juego en sí, simplemente seremos un soldado de élite que obedece órdenes sin rechistar. No hay más. Eso sí, Sniper se ha ganado un hueco de culto entre miles de usuarios por su final, a caballo entre el de Halo 2 o el de Star Wars: Caballeros de la Antigua República 2. Es ver para creer.
Con esta trama no precisamente brillante nos adentraremos en el modo campaña, compuesto de una serie de misiones que nos llevarán a diferentes zonas de la isla, como playas, junglas o antiguas ruinas. La mayoría de objetivos se centran en nuestras labores de francotirador, aunque también se han preocupado de poner algo de variedad, con momentos donde tendremos que proteger un determinado objetivo, otro en los que infiltrarnos sigilosamente, otro en el que rescatar a una serie de prisioneros e incluso situaciones en las que tendremos que disparar a diestro y siniestro. Con ello, la campaña consigue no hacerse repetitiva en las 6-8 horas que os durará aproximadamente, y que irán a más si decidís aumentar el nivel de dificultad.
Más allá de la campaña, se nos da la posibilidad de repetir en cualquier momento alguna de las misiones superadas (ideal para encontrar una serie de objetos escondidos por los escenarios) y el DLC “Second Strike”, que nos presenta una nueva campaña titulada “Cuentas pendientes”, situada cronológicamente después de la aventura original, presentándonos 3 nuevas misiones que nos dan 1 hora y media, aproximadamente, más de juego.
Jugabilidad
El manejo de nuestro francotirador tiende a ser bastante sencillo y básico en general, por lo que no os esperéis ningún tipo de simulador o algo parecido. Si bien habrá que calibrar el zoom de la mirilla y apuntar teniendo en cuenta una serie de variantes como la distancia, el viento o nuestro pulso, habrá un pequeño puntito rojo que nos indicará exactamente a dónde irá la bala. A lo largo de la aventura tendremos a nuestra disposición diferentes rifles francotirador, pero su funcionamiento y sus sensaciones son prácticamente las mismas (incluyendo el M200 y el L96 que se incluyen en el DLC). Más allá de esta arma principal también iremos equipados con una pistola, cuchillos, granadas y recuperadores de salud, además de la habilidad de poder hacer uso de una especie de tiempo bala para poder apuntar mejor.
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Hasta aquí todo correcto, pero Sniper: Ghost Warrior viene acompañado de fallos importantes que acaban lastrando la calidad final del juego y, por consiguiente, su capacidad de diversión. El primero de ellos es la inteligencia artificial, no sólo por sus fallos, que los tiene, y muchos, sino por la simpleza de su diseño. Dará igual que nos infiltremos con sumo cuidado, sin hacer ruido y que busquemos el mejor lugar para meterle una bala entre ceja y ceja al enemigo. Si nos ponemos en su posible ángulo de visión, se irá llenando una barra que, una vez completa, indicará que nos ha descubierto y empezará a dispararnos. Añadidle a esto cierta capacidad para acertarnos con gran facilidad aunque estemos en la otra punta del escenario (dos disparos o uno certero y estaremos muertos), y el juego acaba invitando a actuar rápido y a disparar, no ha tomarnos las cosas con calma como debería hacer un francotirador.
Por otro lado, tenemos el diseño de los mapas, que irán desde simples y estrechos pasillos (algo que debería estar prohibido en un título de estas características, pero que aquí están presentes), a otros más amplios pero que ofrecen nulas posibilidades de acción o que inviten al jugador a plantear una estrategia de ataque. Esto acaba provocando que nuestro avance acabe siendo en línea recta, casi como cualquier otro juego de acción, con la única diferencia de que podremos disparar desde un poco más lejos. Los nuevos escenarios de la campaña “Cuentas Pendientes” mejoran algo este apartado, pero no disimulan que el grueso del juego siga pecando de ello.
Y a todo esto se suman las nefastas posibilidades de infiltración. Habrá momentos en los que ocultos entre dos hierbas o situándonos detrás de un pequeño arbusto bastará para infiltrarnos y pasar desapercibidos, pero en otros momentos, en medio de una densa vegetación donde la misma casi ni te permite ver nada, seremos descubiertos y acribillados a balas. Esta inseguridad unida al mal diseño de los mapas, invita a lo que ya hemos dicho antes, a pasar de la infiltración y de cualquier tipo de estrategia, para ir en simple línea recta disparando a los objetivos.
Se puede decir que Sniper: Ghost Warrior tiene sus momentos, provocando incluso cierta tensión para no ser descubiertos y una plácida sensación cuando acertamos a un enemigo en la cabeza desde cierta distancia. Pero también es cierto que no logra ofrecer realmente una experiencia de francotirador, con muchos inconvenientes, frustraciones e incluso momentos que llegan al ridículo, que tendremos que soportar para poder llegar a sacarle este jugo. |