Con Battlefield 3 cubriéndole bien las espaldas, Electronic Arts quiere conquistar a los amantes de la acción intensa con su otro retoño, Medal of Honor: Warfighter, que adopta la fórmula de Call of Duty y le añade el impresionante motor gráfico Frostbite 2. ¿Sabrá EA dar con la fórmula adictiva de los juegos de Activision pero a la vez se podrá distinguir con elementos propios? Aún es pronto para contestar a esta pregunta, pero probamos una partida multijugador con los desarrolladores del juego que nos da pistas sobre el futuro de la franquicia.
Bajo fuego intenso
Si ya hemos jugado a cualquier partida online de Call of Duty, en un par de minutos estaremos como en casa en el multijugador de Medal of Honor: Warfighter. El mapa que pudimos probar se ambientaba en un poblado y tenía como objetivo capturar tres zonas calientes para ganar puntos al equipo contrario. Como suele ocurrir en estos casos, la mayoría de los enfrentamientos se producían por el control de la zona central, mientras que las otras dos eran dominadas por los respectivos equipos que más cerca estuvieran. Las partidas eran intensas y el respawn era de unos segundos, pudiendo elegir entre reaparecer en nuestra base o bien en la espalda de nuestro compañero, gracias a un sistema llamado Fire Teams.
El sistema Fire Teams empareja a los equipos en pequeñas escuadras de dos personas, muy al estilo de Battlefield 3 pero en grupos más pequeños, que nos darán ventajas una vez estemos en el terreno. Además de la posibilidad de resucitar junto a nuestro compañero, también podremos saber en todo momento su posición, ya que aparecerá su silueta en verde a través de paredes y edificios. Es un pequeño cambio, pero venía de perlas para sincronizar ataques desde diferentes puntos de un edificio, por ejemplo. También podíamos ver cuándo nuestro colega era derribado y se nos marcaba al enemigo que lo había hecho. Si lo conseguíamos derribar, el tiempo de resurrección se volvía instantáneo, algo que si se maneja bien puede acabar en una masacre incesante. Realmente merecía la pena preocuparse por nuestro compañero y si cuando juguemos encontramos un amigo con el que nos podamos comunicar, la efectividad aumenta muchos enteros. Al final de la partida, la escuadra con más puntos se mostraba en la pantalla de todos los jugadores y era recompensada con un bonus de experiencia y algún logro.
Nada más comenzar la partida podíamos elegir entre varios soldados de todas las esquinas del mundo, como los Grom alemanes, los STF2 canadienses, o los sempiternos SEAL y Spec Ops estadounidenses. Cada organización representará una clase distinta que contará con armas y equipamiento diferenciado, como viene siendo habitual en los shooter multijugador. Especialmente brutal era la clase pesada, que además de contar con una enorme ametralladora con trípode desplegable, podía colocarse un visor blindado con la pulsación de una tecla, permitiendo que absorbiésemos mucho más daño que el resto de las clases. Si recibíamos demasiados disparos, el cristal blindado se astillaba y nos dificultaba la visión, un pequeño detalle gráfico de agradecer.
El soldado raso, por el contrario, contaba con un blindaje normal y un fusil de asalto, pero tenía guardadas en la manga otras artimañas como el uso de un pequeño avión espía que le indicaba la posición de enemigos cercanos o la posibilidad de subirse a un helicóptero Black Hawk para repartir tiros desde su ametralladora Gatling. La habilidad del helicóptero resultaba especialmente brutal y satisfactoria, y los enemigos cayeron como moscas mientras repartíamos una lluvia de balas desde el cielo. También contaremos con otras clases, como el francotirador (cuya labor era complicada en un mapa de callejuelas tan estrecho) o la clase de escopeta, que era perfecta para infiltrarse en edificios y otros espacios cerrados. Las granadas de racimo y los lanzacohetes también fueron motivo de muchas risas y maldiciones por parte de los jugadores.
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El motor gráfico Frostbite 2 también añadía a la jugabilidad detalles como las coberturas destructibles o la penetración de balas en materiales blandos, además de proporcionar más realismo a las cortinas de humo y otras virguerías tecnológicas de la partida. En general, el multijugador de Medal of Honor: Warfighter se maneja y vive como un Call of Duty en todos los sentidos, y también resulta igual de adictivo. La elección por parte de Danger Close de una ambientación más actual y menos fantasiosa hace que echemos de menos escenarios más excéntricos y gagdets locos como el coche RC de Black Ops. Se ha elegido una estética gráfica más realista, aunque en términos de jugabilidad el sistema de salud será regenerativo y nuestro soldado aguantará un buen número de balas en el cuerpo antes de caer, como se ha vuelto habitual en el género.
Apartado Técnico
Medal of Honor: Warfighter cumple con creces en este apartado gracias a un motor Frostbite 2 que le permite hacer auténticas virguerías en PC, que es la versión que probamos. Resolución alucinante, una gran tasa de fotogramas por segundo, unos modelos y texturas realistas, animaciones trabajadas, partículas por todos los lados en cada explosión, y sobre todo, una iluminación de primera categoría. Es una pena que el escenario que jugamos diese poco juego para lucirse gráficamente, ya que un poblado de casas marrones en ruinas no era lo más vistoso que se podía mostrar. Aún así, detalles como los cascotes que salían de las coberturas al romperse a tiros o la onda expansiva de las explosiones ayudaban a intensificar las partidas. Al tener escenarios más pequeños y estrechos, parece que Danger Close ha optado por no introducir edificios destructibles como en Battlefield 3, aunque tampoco tuvimos mucho tiempo de jugar con el lanzacohetes. El apartado sonoro también era apabullante y muchas veces apenas podíamos oír nada al estar rodeados de explosiones y tiros por todos los lados.
En Resumen
EA no tiene suficiente con la jugabilidad más abierta de Battlefield 3 y ahora se lanza a conquistar a los jugadores que prefieren los escenarios cerrados de Call of Duty. El estudio californiano Danger Close no se ha cortado un pelo en coger lo mejor del multijugador de los juegos de Activision para trasladarlo al impresionante motor Frostbite 2 en este Medal of Honor Warfighter. El resultado es una combinación de jugabilidad frenética y gráficos de primera categoría, pero está por ver si mezclar estas dos fórmulas sin más es sinónimo de éxito. El sistema de parejas es un añadido interesante, pero aún le falta un golpe en la mesa que le diferencie un poco de la competencia. Aún así, parece uno de los más serios candidatos para competir por el trono de los shooters frenéticos hasta la fecha.
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