Algo falla: ¿cómo puede Rocksteady bordarlo tanto con un juego espectacular y rejugable de principio a fin como Batman: Arkham City y echar por tierra dicho trabajo con unos DLCs tan cuestionables? No lo entendemos. The Arkham Bundle, el último DLC publicado, ya dejaba con un sinsabor considerable y, aunque Harley’s Revenge tiene mejor cara y ojos, sigue dejando un gusto un tanto amargo. Si este hubiera sido el primer DLC, podría haber tenido un pase, pero de nuevo como ocurre en tantos otros títulos el ratio inversión/tiempo no acompaña. Y es que se ha de ser muy pero que muy fan para gastarse 10€ para dos horas y poco, como mucho, de juego.
Harley vuelve desinflada
Harley’s Revenge empieza automáticamente después del portentoso y sorprendente final de Arkham City. Un final redondo que deja con ganas de más y que, sin demasiadas explicaciones y artificios, da una grata sensación al jugador que ha invertido numerosas horas. Por lo tanto, ¿hacía falta contar algún detalle a posteriori? Pues francamente no, y por la sencilla razón de que para contar lo que han contado mejor no estropear el final de Arkham City.
Batman desaparece y Robin es el encargado de seguirle la pista, pudiendo ir más allá de los meros combates de los anteriores DLC con el conocido secundario. Realizaremos las mismas operaciones que Batman, como el escaneo, planear y utilizar los múltiples gadgets, en los que sólo se cambia el Batarang por un Shuriken y en lo que poseemos un escudo que nos permite parar, durante un corto periodo de tiempo, los disparos enemigos de torretas o maleantes.
Pero Robin se siente increíblemente parecido a Batman, el cuál también controlaremos en una mezcla argumental y temporal que nos situará en el clásico: “Hace 4h Batman pasó por aquí y le pasó esto – tú jugándolo – y ahora te toca pasar por dónde él vino pero con Robin”. El DLC reutiliza la ciudad de Arkham City pero sólo una pequeña parte de la zona de acería y siderurgia, sin permitir al jugador resolver los misterios de Enigma que le hubieran quedado sueltos en el título. De hecho, este DLC no se adapta al juego, sino que tiene un icono para sí sólo en el menú principal, es decir, se abre y se cierra por sí solo.
Una vez finalizada la trama, bastante pobre aún contando con Harley Queen como Némesis (que no está nada mal porque está como una verdadera cabra), poco hay más que hacer. Se han añadido unos globos que podremos reventar y también hay los logros de combate, pero a nivel jugable poco hay que destacar, pues se vuelve a hacer uso de las rejillas, gadgets y gárgolas para escapar o atacar a los enemigos (sea con Robin o con Batman).
Hay los clásicos interrogatorios a maleantes, en los que deberemos acabar con todo un grupo de enemigos y dejar para el final al que tiene un aura diferente. Él nos dará las pistas para encontrar el lugar secreto que nos permita acceder a donde está capturado Batman. Los enfrentamientos son mucho más multitudinarios y hay algunos que si no tenemos fresco el sistema de combate nos hará sudar de lo lindo, ya que quizá son 20 enemigos metidos en una gran sala con armas de fuego, porras eléctricas y cuchillos.
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La única novedad jugable son unos enemigos cyborgs que dan un pequeño soplo de aire fresco y son la mejor idea que presenta el DLC. Al ser máquinas no se les puede detectar las clásicas exclamaciones de ataque que aparecen encima de ellos y que nos permiten contratacar y esquivar. De ahí que cuando nos atacan más de diez robots haya que prestar atención a sus movimientos y no a los inexistentes signos de alerta, como sí ocurre con otros maleantes. Un buen detalle que dura demasiado poco, no obstante. La linealidad del conjunto no ayuda tampoco a mejorar el sabor general.
En Resumen
Harley’s Revenge es infinitamente mejor DLC que los anteriores publicados para Arkham City, pero su ratio precio/tiempo es demasiado bajo y su linealidad y poca inspiración no ayudan a recomendarlo. Es como una de las transiciones entre misión y misión del propio juego, pero sin el concepto dramático del original, ya que aquí se supone que estamos ante un epílogo que no sólo no cuenta demasiado, sino que además estropea en parte el buen y cerrado final de Arkham City. A diferencia de las misiones de Catwoman, que se sentían algo más frescas, aunque también desubicadas del concepto de Batman, este DLC protagonizado prácticamente por Robin no consigue, ni de lejos, situarse al nivel del fantástico juego.
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