Impresionante Tri-Force que se ha mezclado en este colosal producto: por un lado Bohemia Interactive, que se están labrando una cada vez más laureada trayectoria de productos exigentes, cercanos a la simulación y que disparan al alma de PC más nostálgica. Por otro lado dos de los pilares de la industria de los que nos podemos sentir más orgullosos: el doblaje (en el que destacan Claudio Serrano y Luis Bajo); y una editora de otro planeta: FX Interactive. No es peloteo, pero Take on Helicopters llega doblado, traducido, a un precio irrisorio, con regalos digitales, completo manual y, en definitiva, una edición tan soberbia como inusual (dentro de la industria, FX ya nos ha acostumbrado). Take on Helicopters es un gran videojuego, pero aún mejor producto, hasta el punto de que vale la pena hacerse con él sólo por premiar a tan magna edición. Quizá exageremos un poco, pero vale la pena que continuéis leyendo…
Para fanáticos, pero no enfermos de la simulación
Operation Flashpoint y ARMA, los conocéis, sabéis de ellos y aunque no hayáis sufrido en vuestras carnes dichas experiencias (se sufren con placer, masoquismo PCero que le llaman) estamos convencidos que estáis al tanto que más allá de sus bugs – por plantear escenarios inmensos – son títulos exigentes y cercanos a la simulación. No son entrentamientos para militares, no son simuladores auténticos que primen el realismo más absoluto por encima del concepto de videojuego, pero se le acercan. Bohemia Interactive no olvida que más allá de pisar la simulación son videojuegos que, al menos, tras horas y horas de práctica, han de divertir.
Take on Helicopters camina sobre esa filosofía palmo a palmo. Digamos dentro de un simil automovilístico, que Take on Helicopters sería un GTR2 y no un R-Factor. Jugarlo con un Joystick de calidad es algo prácticamente obligado para sentir todas las sensaciones que pretende transmitir esta obra, pero como veremos a continuación falla en pequeños detalles en los niveles más exigentes y también en los más suaves y fáciles. No obstante, son pequeñas minucias a la hora de interactuar con los controles o al trasladar las físicas exactas, problemas de vuelo, o interacción con el viento de un helicóptero real. Buscar el realismo no significa conseguirlo a cada segundo, Take on Helicopters no te servirá para convalidar horas de vuelo con el intento de sacarte una licencia real de piloto, pero al menos lo intenta.
Los 17GB de instalación son la antesala de lo que esperamos sea un producto longevo, completísimo y duradero. Los números no engañan y cuando nos adentramos en los menús, sobrios y directos al estilo que acostumbra Bohemia con los ARMA, comprobamos que hay modo de Vuelo Libre, Campaña, Desafíos, Contrarreloj, Tutoriales (larguísimos y muy completos), Editor y hasta Multijugador. Toneladas de contenido para parar un tren, diseccionado en tres dificultades con múltiples matices y diferencias entre ellas: Principiante, Avanzado y Experto. Sumadle un apartado gráfico más que destacable, aunque como siempre en Bohemia muy exigente con el hardware, y tendréis un videojuego que independientemente de que te atraiga la aviación o los helicópteros consigue hacer afición.
Y es que hay misiones de rescate, de combate, paseos a empresarios en la campaña principal, aterrizajes en condiciones severas, explicaciones y profundización en los mecanismos de funcionamiento de un helicóptero; así como todas las funciones de despegue y aterrizaje. A estas alturas, con el parche 1.04, hay infinidad de mapas y misiones creadas por los usuarios, se han corregido un gran número de problemas y hay un gran catálogo de joysticks con los que es compatible por defecto, sino siempre se puede tirar de configurar a mano el periférico. Es decir, una completa experiencia que os dará ingentes horas de calidad.
Más allá de los cielos
Así se titula el modo campaña del título: “Más allá de los cielos”. La verdad que sorprende ver cómo se ha intentado contar la historia de Tom Larkin, el hijo menor de toda una leyenda de la aviación norteamericana. Un contexto que se plantea con unos sucesos catastróficos y que permitirá, con recuerdos, plantear hasta ciertos flashbacks que nos trasladarán a zonas de combate. Larkin lleva actualmente, sin demasiada experiencia y por herencia familiar, una empresa de helicópteros de Seattle y nuestros primeros pasos consistirán en una serie de encargos por los que obviamente nos pagarán.
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El dinero nos va a servir para mejorar helicópteros, añadirles piezas y, por supuesto, optar a misiones más lucrativas (algunas opcionales y otras obligadas). La campaña se desarrolla desde dos flancos: dentro y fuera del aparato. Bajo el aspecto de un shooter visitaremos las oficinas de la empresa, revisaremos el helicóptero palmo a palmo comprobando y corroborando que cada pieza está en su sitio y nos montaremos directamente en la cabina, para iniciar los numerosos procesos de despegue. Hemos de remarcar que aunque el guión tampoco es nada del otro mundo se agradece una barbaridad, pues se aleja de otros juegos del estilo (en diferentes modalidades de simulación) que sólo son misión tras misión. Hay conversaciones, chascarrillos y hasta algún que otro detalle de humor.
Las misiones en el presente, alrededor de Seattle, son bastante variadas y comportan desde transportar un paquete a misiones de salvamento o rescate. Las misiones destinadas a los flashbacks contienen algo de acción y abandonan la ciudad para trasladarse a un entorno que será muy familiar para los fans de ARMA, con terrenos vastísimos y angostos. Bastante entretenidas y con un aire muy cercano a ARMA II en la gestión del combate.
Dejando a un lado el modo campaña, que se hará algo corto, podemos completar hasta ocho desafíos, entre los cuales se incluyen aquellos que nosotros creemos en el editor. Atravesar aguas turbulentas o sobrevolar diferentes campos de golf serán algunas de las tareas a llevar a cabo. El modo contrareloj ya está explicado por su nombre, pero se lleva a cabo a través de unos círculos enormes e imaginarios situados a lo largo del recorrido. Debemos pasar por los círculos lo más rápido posible y según el tiempo de llegada obtendremos una medalla de oro, plata o bronce. Ya os aseguramos que se requiere pericia para completarlas.
Pero si algo se lleva la palma, por sorprendente y bien realizado, son los tutoriales y misiones de entrenamiento. Se explica paso a paso el visionado del tren de aterrizaje, el rotor principal, el depósito de combustible, la comprobación de las aletas y estabilizadores, así como el rotor de cola. Se llevan a cabo todos los procesos de encendido del primer motor, la dosificación del gas al ralentí, el parado del motor 1, el encendido del motor 2, la puesta a punto y despegue posterior, etc. Por si fuera poco hay lecciones en las que nos explican los diferentes sistemas de rotor o anti-torsión, el vuelo estacionario o cómo se aplican las fuerzas aerodinámicas al aparato. Fijarse en detalles como la colisión o deflexión de las palas también es recomendable, a partir de unos extensos textos que nos van explicando un mundo que a poco que os guste la ingeniería (si no sois aficionados de la aviación), os atrapará. Todo está bien explicado y en un orden que facilitan la formación del jugador, con una estructura muy sólida y bien asentada en las misiones posteriores que iremos cumpliendo. |