En From Software son coherentes hasta la médula con la publicación de sus juegos. Si Dark Souls llega por fin al PC, una plataforma con un catálogo histórico con ejemplos generalmente más exigentes, duros y agrestes, qué mejor que hacer sufrir a los usuarios y hacerlos luchar contra el propio PC. Es lo único que podemos imaginar para entender un port a PC tan condenadamente malo, un port que nos obliga a pelear con .inis y mods que arreglan el estropicio técnico, con un teclado/ratón injugable o varios detalles más que ampliaremos a continuación. Si Dark Souls ya era un título para sufrir, prepararos en PC, que vais a sufrir el doble pues recordamos, además, que lleva incorporado Games for Windows Live…
No es un port 1:1, es un port 1:-10
Que quede claro desde el principio: Dark Souls es una obra obligada, imprescindible, cruda, difícil, masoquista y, por lo tanto, genial. No fue nuestro tercer mejor juego del año 2011, con la versión aparecida en PlayStation 3 y Xbox 360, en HardGame2 por casualidad o gratuitamente. No, lo fue por los numerosos motivos que argumentamos en el análisis y en el propio Especial de Mejores Juegos del Año 2011. Es decir, todo aquel que ame los videojuegos, desde su vertiente más lejana, aquella que en los años 90 no daba tregua al jugador, no se lo daba todo masticado o no le ponía un botón “Push to Win” enorme en pantalla para llegar al final de una fase lineal, debería jugar a Dark Souls.
Es una oda al masoquismo, una oda a morir una y otra vez hasta que amanezca en nuestro salón y no vayamos a dormir hasta que, por nuestros bemoles, eliminemos al monstruo de turno que nos ha hecho ver el ya mítico “Estás Muerto” tantas veces que hayamos perdido la cuenta. Dark Souls es eso y más, ya lo sabéis a estas alturas. FROM Software parió desde Japón una formula de juego atípica para el territorio en el que era desarrollada – por estilo gráfico y jugable –, y para una plataforma poco acostumbrada a recibir juegos tan difíciles.
Demon’s Souls demostró en PlayStation 3 que había público para juegos complicados y afilados, para juegos que te destrozaran las manos de frustración y desesperación mientras a la vez te hacían disfrutar. Demon’s Souls demostró que había espacio para que gritaras siendo sodomizado pero que, entre cuero y látigos descubrieras que te gustaba. Lo lógico, con una base así, es que PC recibiera su dosis. ¿Acaso existe una plataforma más exigente, con más usuarios creando mods para, por ejemplo, hacer de Fallout 3 una experiencia más difícil, que el PC?
Dicho y hecho, tras Dark Souls decenas de miles de usuarios empezaron a firmar para que Namco Bandai y From Software se decidieran a lanzar una edición de PC. La acogida de esta iniciativa fue tan bestia que la propia Namco Bandai se sorprendió y al cabo de unos meses decidió tomar cartas en el asunto y mover la posibilidad de que Dark Souls llegase a PC. Pobres usuarios, no sabían lo que les esperaba. El júbilo del anuncio duró muy poco: se anunció que llevaría Games for Windows Live, primera derrapada, posteriormente su director aseguraría que no habría altas resoluciones en PC ni demasiadas mejoras gráficas, por último el productor admitía que trasladar Dark Souls a PC estaba siendo una experiencia tan dura como jugar al propio juego.
El resultado, pese a incluir nuevo contenido, llamado Artorias of the Abyss, es un despropósito de dimensiones tan épicas como la cara que se nos queda cuando, por primera vez, el primer dragón nos manda a paseo de un solo toque (eso si entras en Dark Souls por primera vez y no sabes de qué va el asunto). Un juego apoteósico y fantástico envuelto por un port que no es que sea 1:1, es que directamente es 1:-5 o algo así…
Una oda al masoquismo, fuera y dentro del juego
Si sois primerizos, Dark Souls nos sitúa en el universo donde transcurre esta aventura. Al principio, todo en este mundo era amorfo, hasta que apareció el fuego. Con la llegada de este elemento apareció la disparidad y la dualidad en el mundo. El calor y el frío, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, etc. Por ello, empiezan a aparecer almas en la Oscuridad (de ahí el nombre del juego), cuyo principal objetivo es unir fuerzas para enfrentarse a los dragones primitivos.
Entre estas almas venidas de la oscuridad nos encontramos con Nitos, un gigantesco ser hecho de calaveras, pero también hay otros como la Bruja de Izalyht, el Señor de la Luz Solar Gwyn o el Furtivo Pigmeo. Todos ellos lucharon de tú a tú con los dragones y los exterminaron. Así fue como se inició la Edad del Fuego, aunque pronto esta nueva era sufrió una decadencia para volver a la Oscuridad. En ese momento se observó como a algunos humanos les salió una marca muy extraña en el cuerpo, la Señal Oscura, que no era otra cosa más que la representación de la Oscuridad entre los vivos.
Nuestro héroe empezará como “no muerto” atrapado en una celda, a la espera de su castigo final. Escaparemos y el primer escenario, el Refugio de los No Muertos, nos servirá de tutorial. Poco a poco iremos avanzando por una trama atípica y hasta personal. Es obvio que con la cantidad de veces que moriremos y que repetiremos combates da la sensación de que la trama queda descolgada o difusa, pero ésta es algo más que una mera excusa y contiene detalles más que interesantes. Está claro que Dark Souls no debe su éxito gracias a la trama, pero sí que ésta ha sido cuidada lo suficiente como para poder disfrutar de ella. |