Hace poco más de un año, Battlefield 3 se presentó en PC con una versión claramente superior, en todos los sentidos, a la vista en consolas. Esta hazaña, pues es algo a lo que no estamos precisamente acostumbrados los usuarios de PC en los últimos tiempos, fue fruto en gran medida de la utilización del Frostbite 2.0, un renovado motor gráfico que lograba exprimir como ningún otro hasta la fecha la enorme potencia de las máquinas actuales. Danger Close se ha decantado por utilizar ese mismo motor gráfico en Medal of Honor: Warfighter, y eso significa que, una vez más, nos encontramos con una versión PC espectacular en lo técnico, que mira por el retrovisor a las entregas de PS3 y Xbox 360... aunque con una serie de matices que os comentaremos en las siguientes líneas. De todas formas, su falta de identidad y sus fallos en lo jugable lastran un título que, a pesar de ofrecer una experiencia entretenida, se queda a medio camino en bastantes aspectos.
Gráficos
No tengáis dudas, Medal of Honor: Warfighter en PC es un título espectacular en lo técnico. El uso del Frostbite 2.0 le permite presentar un entorno de guerra creíble, caótico y lleno de detalles por doquier, que hacen que ya salivemos simplemente con ver el diseño de ciertos escenarios, la espectacular iluminación o la destrucción de ciertas partes de los decorados. El trabajo en la variedad de entornos, en el diseño de personajes (especialmente las caras), en animaciones, sombras y toda la serie de efectos gráficos que rellenan la pantalla cada dos por tres, son realmente dignos de mención y lo sitúan como uno de los títulos punteros de la plataforma.
El problema del juego de Danger Close es que Battlefield 3 ya tiene un año, ya nos impresionó hace más de 12 meses, y Warfighter a pesar de utilizar el mismo motor gráfico no sólo no lo supera, sino que se queda varios peldaños por detrás de la calidad visual que poseía la obra de EA DICE. Sensación que queda patente en la campaña y que se acrecienta en un multijugador que baja todavía otro peldaño más. Y luego hay elementos que podrían estar más trabajados, como un texturizado mejorable por momentos o diversos bugs que afean el conjunto y con los que nos vamos topando según avanzamos.
Respecto al rendimiento, en nuestro equipo habitual de pruebas compuesto por un procesador Intel Quad Core Q6600, 4GB de RAM y una ATI Radeon HD 7850 sobre Windows 7 (recordad que el juego no es compatible con XP), el título se ejecutaba con el máximo de detalle y resolución 1440x900 a unos 30-35 frames por segundo, con topes de 40 fps y alguna que otra bajada esporádica a los 20-25 fps en determinadas secuencias. Con esta configuración se podía jugar más o menos bien, pero simplemente toqueteando un poco las opciones gráficas, por ejemplo eliminando el MSAA, ya subíamos a los 35-40 y la estabilidad era más notoria. Y hay más detalles para toquetear: Vsync, Resolución, calidad de texturas, sombras, FXAA, Ambient Occlusion y así hasta 16 opciones diferentes (muy similar a lo que ofrece Battlefield 3) con las que podréis alcanzar ese nivel de frames por segundo que os sea más cómodo para jugar (no hay ningún tope máximo en ese sentido).
Medal of Honor sigue buscando su identidad
Este nuevo Medal of Honor parece situarse entre dos aguas y sin saber muy bien hacia dónde apuntar. Aunque Danger Close ha realizado una notable labor al desarrollar este Warfighter, el título coge un poco de aquí y otro poco de allá para terminar conformando una experiencia de juego divertida, pero que por momentos acaba pecando de ser excesívamente genérica. Es divertido, eso es indudable, llegando a ofrecer algunos momentos realmente tensos, sobre todo cuanto más nos acercamos a su desenlace, y una trama que según el punto de vista tiene su intríngulis; pero en un género con tanta competencia, máxime en PC, hay que exigir bastante más para poder codearse con los alumnos más aventajados.
En la campaña nos tocará asumir el rol de dos soldados como son Preacher y Stump. Cada uno de ellos protagonizará misiones diferentes, y sus historias se entrelazan por el mero hecho de que ambos forman parte de la misma división del ejército norteamericano. Aquí el argumento nos sitúa en una época actual donde una célula terrorista islámica está preparando el enésimo ataque para sumir al mundo occidental en el caos. Las misiones nos llevarán a revivir algunos momentos de los dos protagonistas a modo de flashbacks, sirviendo de nexo para que podamos entender la situación de Tom Preacher, que está replanteándose la posibilidad de abandonar las armas para dedicarse a su mujer e hija. Aún así, fastidia que no hayan sabido otorgar algo más de profundidad a estas historias personales, ya que no consiguen “llegar” o emocionar de la manera que seguramente pretendían sus creadores. Se agradece el intento por dotar de algo más de empatía a los personajes, pero la verdad es que el resultado no puede considerarse como un éxito.
Indistintamente, nos tocará viajar hasta lugares tan recónditos como Manila, Dubai, Mogadiscio, Pakistán, etc. Puede que las relaciones personales entre los personajes no sea su punto fuerte, pero sí es cierto que la constante acción nos hará pedir más y más tras finalizar cada misión. Intentar acabar con los enemigos en los alrededores del hotel Isabela de Manila mientras un huracán asola todos los edificios e instalaciones que nos rodean es algo, literalmente, espectacular. Y también lo será nuestro paso por Dubai, sobre todo en aquellos jugadores que disfruten de la acción más directa. Además, para ofrecer un desarrollo más variado vemos que también se han incorporado persecuciones en coche (realmente bien realizadas), así como otra serie de situaciones que nos mantendrán dándole al gatillo hasta que veamos el final de la misión.
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Otra cosa es que nos pongamos con las dichosas y odiosas comparaciones, pues puede que lo que aquí veamos no supere las elevadísimas cotas a las que han llegado a estas alturas títulos de similares características. Se le podría pedir algo más a un Medal of Honor, pero este tampoco es su mayor defecto o problema.
Jugabilidad
Medal of Honor: Warfighter se juega y se maneja como otros muchos FPS. Ratón y teclado, y para aquellos que lo deseen (alguno habrá) enchufar un pad de control. No hay ciencia ninguna y la disposición de teclas es de lo más habitual. También se nos permitirá inclinarnos hacia alguno de los lados de un objeto en el que estemos parapetados, lo que nos permitirá disparar a los enemigos con garantías de acierto sin que por ello expongamos todo nuestro cuerpo a los proyectiles que nos lancen. Hay que destacar en lo negativo que el control con el ratón no es todo lo fluido que hubiésemos deseado, algo por lo que han protestado muchos usuarios y a lo que por ahora no se le ha dado solución.
Durante todas las misiones nos tocará viajar con un compañero de escuadra, que es algo así como nuestra máxima responsabilidad y nuestra máxima ayuda al mismo tiempo. Superar las misiones junto a él lo hace mucho más divertido e interesante… o al menos sobre el papel, ya que cuanto más avancemos más notoria será la sensación de que suelen entrar poco en combate, dejando que nosotros llevemos la voz cantante en el 90% de las ocasiones. No es algo importante en exceso, ya que realmente queremos ser nosotros los partícipes de la acción, pero sí que es cierto que nos molesta un poco que a veces se quede atrás en una cobertura donde ya no hay enemigo alguno, o que solamente se dedique a mirar hacia delante, de tal manera que si un enemigo nos rodea, sólo nos enteraremos por los disparos que nos lleguen de la espalda.
Con respecto a la IA que controla a los enemigos cabe decir que, en líneas generales, parece realizar bien su trabajo, pero por momentos, y nuevamente según avanzas más lo notas, pecan de ser demasiado tontos o repetitivos, ya que suelen ejecutar los mismos movimientos una y otra vez, por lo que es sencillo darles caza si atendemos un poco a sus patrones. Lo dicho hasta ahora sobre la IA tampoco ha de ser dramatizado, ya que también hace algunas cosas bien, como el uso de coberturas, algunos movimientos o cómo se reparten por los escenarios. Aunque es cierto que deja esa sensación de que se podría haber hecho algo mejor y que la limitada libertad de acción y movimiento en los escenarios nos impide ver cómo se desenvuelve la IA en esas circunstancias. |