Sinceramente, no hacía falta. El contenido descargable Leviathan no es que hubiera mejorado el agridulce y dañino sabor de Mass Effect 3, pero al menos ofrecía unas horas de diversión más que potables. Ahora nos llega Omega y, francamente, nos da la sensación de que no hacía falta perder el tiempo en desarrollarlo: es flojo, repetitivo, desdibuja un personaje que no necesitaba ver difuminado su carácter y encima aporta más bien poco al universo. ¿14,99€ por tres horas no especialmente lúcidas? Pues hombre, si os sobra el dinero o sois muy muy muy, pero que muy fans de Aria T’Loak, pues quizá (y sólo quizá) nos valga la pena.
Aria T’Loak estaba bien como estaba
A la famosa Aria T’Loak la conocimos en Mass Effect 2, una especie de dueña de la vertiente oscura, pornográfica y criminal de La Ciudadela. Omega era el emplazamiento donde maleantes, caza-recompensas, traficantes y demás escoria se reunía y Aria la llevaba con mano de hierro. Todo criminal de la galaxia la respetaba y ella respetaba a muy pocos, pero claro, tras ver las gestas de Shepard y sus enfrentamientos dialécticos con él/ella, pues al final se granjeaban una extraña amistad basada en el respeto de que ambos son los mejores en lo suyo y a ambos les conviene más que su contrario esté vivo antes que muerto.
Así era la carismática Aria, y claro, ahora nos pide ayuda – de manera acelerada, poco cuestionable y hasta un tanto incoherente dentro de su arco argumental (pero bueno, viendo lo que hizo BioWare con Mass Effect 3 en su conjunto tampoco es que importe demasiado) – para recuperar Omega, su antigua estación. Ésta ha sido capturada por uno de los estrategas más maliciosos y brillantes del Hombre Ilusiorio, es decir, un hombre curtido en las faldas de Cerberus. El que sea un “gran estratega” lo sabemos porque Aria nos lo dice literalmente, no porque al enfrentarnos a él veamos esa faceta (de hecho, más bien lo contrario).
Con estos antecedentes era de esperar que los piques dialécticos entre Aria y Shepard estuvieran a la orden del día, como en su día la fantástica Morrigan con el plantel de acompañantes en Dragon Age: Origins. Pero no, Aria nos necesita y nos utiliza, nosotros cedemos más o menos según la ocasión, pero en general se desinfla todo muy rápido. Hay una especie de revuelta a nuestro alrededor y sólo podemos combatir con ella porque claro, Aria no se fía de nuestra tripulación. Poco más en ese aspecto.
Se introduce a la turiana Nyreen Kandros, antigua enemiga de Aria que ha conseguido crear un clan de maleantes con gran poder. Nyreen abogará por recuperar Omega respetando a los civiles, mientras que Aria lo hará a cualquier precio. En nuestra mano estará en más de una ocasión mediar entre ellas y decidir también si todo acaba en un baño de sangre o no (según nuestra decisión subiremos más o menos puntos de rebeldía).
Transcurso lento y sin demasiada importancia
Si BioWare no nos hubiera premiado con impagables DLCs como “El Corredor Sombrío” de Mass Effect 2 o incluso Leviathan para la tercera parte, pensaríamos que directamente no tiene ni idea de hacer un contenido descargable atractivo. El desarrollo a lo largo de los escenarios tecnificados, siderúrgicos, marrones y oscuros, es lineal, lento y pesado. Los enemigos nos atacan como en Mass Effect 3, a base de hordas más o menos grandes según el tamaño de la estancia. Hay momentos de proteger y aguantar en una zona, así que de nuevo otra vez el estilo jugable del multijugador: escenario cerrado y mata a todo bicho viviente en él.
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Se supone que Mass Effect era una obra de decisiones, coherencia, un gran argumento, personajes definidos y grandes diálogos ¿no? Todos responderéis que sí, exceptuando Mass Effect 3, pero eso es algo que no vemos en este contenido descargable. Las pocas misiones secundarias que hay, además de sencillísimas (encontrar X o Y objetos) sólo se pueden llevar a cabo una vez finalicemos el DLC, porque tras salvar Omega, con un final poco inspirado, no volveremos a pisarla. Mala suerte.
Por no añadir, no se han añadido ni enemigos de importancia. Sólo un pequeño robot que apenas da problemas y que cuando muere y yace en el suelo emite una carga eléctrica que nos hace un poco de daño. También hay una especie de engendro, llamado “auxiliar” que nos atacará cual gorila y al que le debemos explotar unas bolsas que lleva en la espalda para derrotarlo. Lo único, lo único que se salva es el diseño visual de algunos escenarios. Tanto en distancia de dibujado, como en composición de piezas, tuberías y aspecto siderúrgico. Es quizá el único detalle al que le podemos dar un punto positivo…ah, y al diseño de Nyreen que también vale la pena. El resto, teniendo en cuenta que hablamos de 14,99 eurazos, para el olvido.
Conclusión
Omega es un DLC hecho y pensado para aquellos que les gusta Mass Effect 3 y/o que lo consideran una gran obra. Nosotros ya sabéis que no demasiado, pues a parte de ser el peor Mass Effect es la gota que ha colmado el vaso en la consideración de que BioWare ya no es aquel estudio desarrollador endiosado, sino un humano que sangra. Pero en fin, más allá de la colleja al título original hay que dejar claro que este contenido descargable es totalmente olvidable. Desde el punto de vista económico cuesta recomendarlo porque son 14,99€ o 1200 Microsoft Points por unas 3 horas monótonas y aburridas. Desdibujan a un personaje tan carismático como Aria T’Loak, presentan a un enemigo que te venden como un despiadado estratega y que luego no es más que un bebé comiéndose las fichas del Risk y para colmo el apartado jugable lo debe haber diseñado el mismo que diseñó la pesada batalla final de Mass Effect 3. En fin, que no, quedaros con Leviathan y rejugaros El Corredor Sombrío de Mass Effect 2, disfrutaréis más.
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