Nippon Ichi es una compañía que nos brinda siempre una gran cantidad y variedad de RPGs de corte japonés. Disgaea, la saga Atelier, Hyperdimension Neptunia o Ar Tonelico QOGA: Knell of Ar Ciel son alguno de los últimos ejemplos, y Mugen Souls también pasa a formar parte de esta enorme familia, guardando un parecido interesante con alguno de los ya citados, y es que el toque “picante” o “erótico” será una de las señas de identidad de la obra de Compile Heart.
Otro J-RPG más con toque picante
Nippon Ichi ha incorporado en alguno de sus últimos títulos referencias eróticas o sexuales para que así sirviesen como reclamo ante el público masculino. Esto, que a buen seguro es garantía de éxito o mayor repercusión mediática en Japón, no suele suponer ningún tipo de ventaja en Occidente. Sí que es cierto que una pequeña parte del público de aquí puede sentirse atraído por este tipo de productos, pero en líneas generales el hecho de que la protagonista y su subalterna se duchen frotándose con los Shampurus – una especie de peones con forma de conejos o Pokémon raro – no hará que ninguno de nosotros pierda la cabeza por gastar el dinero en este videojuego.
Queda claro que no se trata de ningún título Hentai ni nada por el estilo, ya que si no, no luciría el 12+ del código PEGI en la carátula, pero sí que presenta algunas escenas picantes, ya que continuando con la secuencia de la ducha, decir que mientras aparecía Ryuto, otro de los subordinados de Chou-Chou, quien tras ver esta imagen se ponía a sangrar por las narices como si fuera una fuente de un manantial.
De lo que no cabe duda es que Nippon Ichi suele contar con videojuegos que presentan tramas cargadas de elevadas dosis de humor e, incluso, algunas situaciones irónicas que hacen ver que quieren dirigirse a un público un poco más maduro. En esta ocasión también se puede apreciar esto, ya que al igual que pudimos ver en alguna entrega de Disgaea, aquí nos toca controlar a un personaje con planes malvados. Chou-Chou es una diosa que se quiere hacer con los siete mundos para que así todo el mundo que ella conoce sean sus súbditos y pueda mandar sobre todos ellos.
La trama en sí le llevará por estos siete mundos, teniendo que enfrentarse a los héroes y señores demoníacos que regenten cada uno de ellos, por lo que irán desfilando por la pantalla una colección de personajes secundarios muy bien trabajados. La principal secundaria a destacar es Altis, nuestra segunda de a bordo, un ángel que quiere hacerse pasar por demonio, pero cuyas malicias siempre terminan convirtiéndose en bondades, y esto en el fondo le revienta. También hay que destacar la presencia de Ryuto, el piloto de la nave G-Castle y protagonista de la secuencia de la sangre a borbotones que ya citamos anteriormente.
Las situaciones picantes – aunque no sean muy de mi agrado, pero para gustos... – y las elevadas dosis de humor ayudan a que la trama termine resultando aceptable, aunque el ritmo es muy irregular habiendo franjas en las que no ocurrirá absolutamente nada y otras donde de repente la historia avanza casi sin que nos demos ni cuenta. Es una lástima que no se haya trabajado más este aspecto, pues la construcción de los personajes es más que notable. Como ejemplo más claro de esto citar que Chou-Chou cuenta con siete personalidades diferentes con las que pretende encandilar, amenazar, menospreciar o incluso enamorar a los enemigos que se vaya encontrando, para que así entren a formar parte de su legión de peones.
Jugabilidad
Mugen Souls es un J-RPG con combates por turnos que opta por prescindir del típico sistema de casillas para el movimiento de los personajes en el fragor de la batalla. En esta ocasión vemos que se nos da una relativa libertad para que movamos nuestros personajes por el área donde transcurre el combate, aunque habrá que tener en cuenta el círculo que rodea a cada personaje, que refleja el área de acción de sus ataques. Dentro de nuestro equipo podremos manejar a Chou-Chou o algún otro protagonista principal, aunque lo más relevante es que podremos utilizar a cualquier peón que hayamos conseguido o creado en la tienda de peones. A este respecto podremos contar con artilleros, magos, soldados o luchadores cuerpo a cuerpo. Cada una de estas clases contará con sus propias habilidades de combate, por lo que las posibilidades serán enromes.
De entre todos los ataques y habilidades que se verán en liza hay una que destaca en particular: el Moe Kill de Chou-Chou. Se trata de un ataque “conversacional” que nos permitirá convertir en objetos o peones a los enemigos a los que nos enfrentemos, aunque para ello habrá que saber cómo ejecutarlo, ya que si lo hacemos mal lo único que ocasionaremos es que el enemigo se enfurezca. Lo primero que hay que ver es si la personalidad de dicho enemigo es afín a la de Chou-Chou, y luego decirle tres frases que casen con su forma de ser para que quede encandilado con el encanto de Chou-Chou. También habrá que atender a su estado de ánimo, pues dependiendo de esto varía mucho las respuestas que mejor funcionan.
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Esta habilidad resulta muy original y atrevida, y al principio será un vicio usarla, pero cuenta con un problema importante, y es que a veces el hecho de que resulte exitoso o no es un tanto aleatorio. Es decir, la respuesta de los enemigos a nuestras frases se puede adivinar con bastante exactitud, pero no siempre saldrá como nosotros queremos y es esta imprecisión la que puede llegar a incordiar en algunos momentos puntuales del desarrollo.
Me gustaría extenderme un poco también sobre otros aspectos de los combates, como la posibilidad de lanzar ataques combinados entre todos los miembros de nuestro equipo, que son muy efectivos y potentes. Y por otra parte también nos encontramos con los ataques de embestida que también hacen que el enemigo retroceda posiciones. En este sentido resultará vital saber hacia dónde golpear, pues por los escenarios hay repartidos una serie de cristales que suponen ventajas o desventajas para los propios combates. Durante la primera mitad de la aventura el efecto de estos cristales no presenta grandes cambios, pero en los últimos capítulos veremos algunos efectos como una pérdida repentina del 70% aproximado de los puntos de vida de un personaje o el bloqueo de la habilidad más fuerte de un personaje durante dicha batalla. Así pues, más os valdrá pensar bien cada movimiento y seguir una estrategia clara para que el efecto de estos cristales termine afectando a las huestes enemigas y no a nuestra cuadrilla.
En otros J-RPG es muy típico encontrarse con una amplia exploración de escenarios o diversos mini-juegos para hacer el desarrollo más ameno y entretenido. En esta ocasión la exploración no es tan completa como nos habría gustado, mientras que el principal elemento secundario de la jugabilidad son los combates espaciales. De esta forma nos tocará enfrentar el G-Castle a todas las naves enemigas que se nos crucen. El sistema escogido para estas batallas también se da por turnos, aunque su funcionamiento es mucho más rudimentario y simple. Aquí nos tocará escoger entre las opciones de atacar, reflejar ataque, reforzar poderío armamentístico o “curarse” en cada turno y enfrentarse en un sistema similar al de “piedra, papel o tijera”, hasta que a uno de los dos contendientes se le acaben los puntos de vida. Para salir victorioso de cada lance es fundamental tener una buena colección de peones, así que más le valdrá a Chou-Chou hacer gala de todas sus artes para convertir al máximo número posible de enemigos.
Visto lo visto, queda claro que Mugen Souls cuenta con unos mecanismos bastante atractivos de cara a los combates de a pie y unas muy mejorables batallas espaciales. Por fortuna, y como añadido estrella tenemos el Mugen Field, un lugar donde poder entrenar y mejorar a los miembros de nuestro grupo, a la vez que también conoceremos nuevos detalles sobre algunos personajes secundarios. Resulta divertido perderse unas cuantas horas en esta opción. Sobre la duración del producto decir que está a la par de otros J-RPG de Nippon Ichi, es decir, que depende principalmente de cómo queráis avanzar. Eso sí, si os decantáis por echarle horas y más horas que no os extrañe si acabáis superando en una misma partida las 60-70, tranquilamente. |