Después del revuelo que se ha montado internacionalmente con Call of Duty: Modern Warfare 2, y con las crudas escenas en las que controlamos a unos terroristas que asesinan a unos civiles en un aeropuerto, no era de extrañar que comenzasen las movilizaciones, por parte de los grupos de presión más conservadores, sobre sus respectivos gobiernos y órganos legislativos. El Consejo Australiano sobre los niños y los medios de comunicación ha sido el primero en mover ficha, exigiendo a su gobierno que el juego vuelva a ser revisado y reciba una clasificación nueva, prohibiéndolo si fuese necesario. "Las consecuencias del terrorismo en nuestra comunidad son abominables, sin embargo, aquí estamos con un producto que dice ser de ocio, pero que en realidad promociona lo que los líderes rechazan, el terrorismo". La portavoz de este grupo afirma que si este material se encontrase en Internet, hubiese sido eliminado porque no sería aceptable su contenido. Veremos qué pasa.

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