Al fin, las dos empresas han llegado a un acuerdo mutuo y extrajudicial. En mayo del año pasado, Take-Two demandó a 3D Realms por incumplimiento de contrato, después de que 3D Realms anunciara que la producción de Duke Nukem Forever se paralizaba. Al mes siguiente, 3D Realms presentó una demanda contra Take-Two alegando que la empresa filial, 2K Games, no cumplió sus obligaciones contractuales para desarrollar un juego a parte: Duke Begins. Un tribunal de Nueva York, ha desestimado ambos casos y ha publicado un escueto comunicado: “Cada parte cargará con su propia porción de los costes del litigio y cada parte se compromete a no interponer ninguna sanción al respecto”. Uno de los culebrones más famosos de la industria, al parecer, llega a su fin. 3D Realms y Take-Two fuman el puro de la paz.

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