Cuando Spec Ops: The Line fue anunciado, todo parecía indicar que nos encontraríamos ante el enésimo juego de soldados estadounidenses salvando el mundo. El resultado, sin embargo, no puede estar más lejos de la realidad. Nos hemos encontrado un título sólido acompañado de un guión muy especial que se atreve a poner al jugador en situaciones muy peliagudas, momentos que nos demuestran que la guerra no es tan limpia como la presentan el resto de shooters del mercado. Te aseguramos que el viaje del Capitán Walker por la abandonada ciudad de Dubái no te va a dejar indiferente. Spec Ops: The Line tiene algo de especial, y aquí te lo vamos a intentar explicar.
Un viaje al corazón de las tinieblas
“Horror. El horror tiene cara. Y uno debe familiarizarse con él. El horror y el terror moral son tus amigos, de lo contrario, se convierten en enemigos espantosos, en enemigos de verdad”. Así de tajante se mostraba el Coronel Kurtz, interpretado por Marlon Brando, en la ya mítica película Apocalypse Now, que retrataba los horrores de la guerra de Vietnam. Ante el espectador estaba un hombre superado por todas las cosas horrorosas que había tenido que ver y hacer en sus años de servicio, cosas que nunca podría olvidar. ¿La guerra es un juego? Por supuesto que no, pero los videojuegos se han encargado de desvirtuar esta respuesta. Cada día jugamos a pegar tiros a amigos, extraños o lo que se nos ponga por delante, usando conflictos reales o imaginarios como fuente de aventura y riesgo controlado. Nadie en su sano juicio consideraría a los videojuegos bélicos una fuente veraz para averiguar cómo es una guerra, pero cuando vemos que ejércitos como el norteamericano promueven ciertos títulos para calar entre la juventud, uno no puede evitar sentir un escalofrío.
“Los videojuegos están para ser divertidos. Para vivir historias duras ya tenemos la vida real”, dirán algunos. Bueno, el cine también tuvo sus coqueteos con el entretenimiento puro y duro, pero la experimentación con el lenguaje cinematográfico dio lugar a una serie de historias crudas, inquietantes y que hacían pensar a través de las imágenes. Pocos videojuegos hacen pensar, de ahí que esta analogía sirva para entender lo que hace especial a Spec Ops: The Line y por qué resulta una propuesta atrevida. Tomando como base la novela corta de Joseph Conrad “El corazón de las tinieblas” y su adaptación fílmica, la ya mencionada Apocalypse Now, Spec Ops: The Line es una historia sucia, incómoda y que busca manchar al espectador.
Consigue distinguirse, al igual que su referente, especialmente por ello. No podemos sino aplaudir la valentía de la desarrolladora alemana Yager Development por sacar adelante un shooter bélico de gran presupuesto en el que, por fin, no encarnaremos al enésimo marine patriota de moral intachable, sino que nos pondremos en la piel de un soldado, un ser humano, capaz de cometer errores y de tener remordimientos por sus malas acciones. Una vez terminada la historia no nos sentiremos como los salvadores del mundo, sino más bien con un regusto roto y amargo, una sensación extraña que deberemos digerir, como suele ocurrir en las historias que poseen alma y no sólo físico o envoltorio brillante.
Pese a su referente cinematográfico ambientado en Vietnam, Spec Ops: The Line da una vuelta de tuerca muy interesante a la idea: pasamos de los años 60-70 a la época actual, y dejamos atrás las paranoicas junglas para meternos en un escenario único: la ciudad de Dubái, ubicada en los Emiratos Árabes. Dubái resulta el perfecto reflejo del sueño capitalista: una urbe erigida en mitad del desierto, en un lugar inhóspito, pero llena de tiendas de lujo, rascacielos interminables y deportivos aparcados por doquier. Sin embargo, poco puede hacer el lujo ante la fuerza de la naturaleza, y una serie de violentas tormentas de arena han tragado literalmente a la ciudad, dejando a miles de personas con dos opciones: sobrevivir en ella o adentrarse en el desierto para morir. El gobierno estadounidense envió al Batallón 33 para gestionar la evacuación de la ciudad, pero pronto las comunicaciones se cortaron ante la brutalidad de las tormentas.
El Capitán Walker y sus dos soldados deberán adentrarse en la ciudad y buscar al Coronel Konrad, el líder del batallón maldito, para pedirle explicaciones. Pero algo horrible está ocurriendo en Dubái. Walker y sus hombres se encuentran con una guerra abierta entre dos bandos que han cometido auténticas barbaries, y de las antaño impolutas farolas de las calles cuelgan cuerpos ahorcados, devorados lentamente por las aves. Las violentas tormentas de arena no serán el único escollo a superar: Dubái se ha convertido en un auténtico campo de batalla.
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Como ya habrás podido deducir, la historia será el aspecto más importante de Spec Ops: The Line, y es difícil señalar lo que la hace especial sin romper alguna sorpresa. Solamente te diremos que habrá puntos clave en la trama en los que tendrás que tomar difíciles decisiones, que no están basadas en tomar el camino A o B, sino decisiones morales de las que dependen vidas de soldados y civiles. Porque aquí habrá civiles, y desgraciadamente no nos llamarán salvadores ni nos abrazarán al vernos. ¿Dispararías contra personas desarmadas que te intentan linchar? ¿Qué es más importante, la misión o la vida de una mujer? ¿Cómo te sentirías si, al inspeccionar el campo de batalla, te dieses cuenta de que has matado a inocentes? Spec Ops: The Line te hace estas incómodas preguntas durante su desarrollo, y si te metes en el papel, realmente te costará contestarlas. No todo el mundo que se ponga bajo tu punto de mira va a ser un terrorista malvado, aquí no. Todo el relato que viviremos jugará con esta idea, y de nuevo, no podemos hacer otra cosa que aplaudir a Yager Development y a 2K Games por traernos un shooter bélico que nos haga pensar un poco y que revuelva un poco las conciencias.
El viaje del Capitán Walker al corazón de las tinieblas se siente verdaderamente especial. Al igual que Martin Sheen en Apocalypse Now, las pesadillas de lo que ha presenciado irán haciendo mella en su cuerpo, pero también en su personalidad, hasta acercarle peligrosamente a la locura. En más de una ocasión tendremos alguna visión que trastocará nuestro sentido de la realidad, y dependiendo de nuestras decisiones finales, podremos ver varios finales muy distintos entre sí. Incluso si elegimos ciertas opciones podremos jugar un epílogo que podrá terminar de diferentes maneras. Todo depende de si tú, el jugador, crees que el Capitán Walker puede redimir sus pecados o no. Aquí no habrá finales felices, solamente algunos menos duros que otros. De nuevo, Yager Development no busca agradar al jugador con una historia edulcorada, esto es una tragedia en toda regla.
Nos hemos explayado mucho en el ámbito de la historia en este análisis, pero es que realmente queremos destacar que es el punto fuerte del juego y merece la pena experimentarla. No es una historia perfecta, ni mucho menos, pero sí que es un gran y valiente paso adelante en los videojuegos de alto presupuesto, que suelen tirar por fórmulas más agradables. Spec Ops: The Line coge una idea con la que habían coqueteado otros juegos como Brothers in Arms y la lleva un poco más allá: la guerra mancha a todos sus implicados. Este camino nos trajo grandes películas como Senderos de Gloria, Platoon o Apocalypse Now, y aunque Spec Ops: The Line no llega al nivel de perfección de estos nombres, es un buen paso en esa dirección que puede traernos grandes clásicos en el futuro. |