Capcom se lanza a la aventura occidental con una aventura de acción llena de combates aéreos, jetpacks, alienígenas… y una clara influencia de la película Rocketeer. ¿Tendrá hueco dentro de la dura competencia que hay en el género de los shooters? ¿Tendrá personalidad suficiente para imponerse como una alternativa real a los pesos pesados del género? Ahora os lo mostramos.
El Triángulo de las Bermudas
Últimamente Capcom ha realizado movimientos de acercamiento al mercado europeo, siendo Dark Void una de las apuestas más fuertes en este sentido. Hace años que se viene hablando de Dark Void, pues lleva pudiendo verse en las ferias más importantes de los videojuegos desde hace ya más de dos años. En concreto, yo ya lo he podido ver en tres ocasiones diferentes, y la verdad es que siempre se vio que era un proyecto muy importante para la compañía japonesa.
En Dark Void nos tocará manejar a Will, un piloto un tanto “chulito”, que se verá enfrascado en una misión de búsqueda del Triángulo de las Bermudas. En dicha misión se encontrará con una joven con la que parece guardar cierta relación (aspecto que descubriremos más tarde), que se llama Ava. Durante el viaje sufrirán un accidente, al chocar con una roca de colosales dimensiones, aterrizando en una zona que no aparecía en los mapas. Ante tamaño descubrimiento deberían de mostrar alegría, pero en seguida se dan cuenta de que esa zona está en guerra, y que no son humanos contra humanos, si no que hay unos alienígenas nada amistosos que parecen ser bastante hostiles.
Estos alienígenas son los Vigilantes, que parecen querer hacerse con el dominio de la Tierra, tocándonos hacerles frente para detener la amenaza. Claro está que un héroe no es suficiente por sí solo, pero gracias a uno de los personajes secundarios conseguiremos un potente jetpack que equilibrará un poco más la balanza en este conflicto.
El argumento no es nada del otro jueves, pues explota una línea argumental que ya pudimos ver en otras muchas ocasiones. Además, la forma de contarlo tampoco me ha parecido la más apropiada, pues algunos de los eventos más interesantes son narrados por encima, y hay veces en las que no se profundiza bien en el resultado de ciertos conflictos, con lo que parecerá que la información que nos llega es un tanto incompleta. Aún así, hace lo suficiente por mantenernos entretenidos.
Jugabilidad
Dark Void es un juego de acción en tercera persona que utiliza algunas de las convenciones comunes del género que más éxito han tenido a lo largo de los últimos años. Un claro ejemplo de esto es el sistema de coberturas, que nos recordará mucho al visto en otros muchos títulos como Gears of War 2. Aún así, no se limita a copiar las ideas que han ido surgiendo de las mentes de otros durante los últimos años, pues también aporta sus granitos de arena con la incorporación de los combates aéreos, el manejo con el jetpack y las fases de shooter en los acantilados.
Vayamos por partes, lo primero es hablar del armamento que incorpora, que no destaca por nada en especial. Todas las armas que incluye son bastante típicas, y se echa de menos un poco más de variedad en este asunto. Además, resulta, cuando menos, llamativo que el ataque cuerpo a cuerpo sea tan efectivo, pues con un golpe de culata podremos matar a los enemigos comunes, mientras que si los acribillamos a balazos, puede que nos lleve unos 5 ó 6 disparos.
Otro elemento que gira en torno a las armas es el polvorín, una especie de tienda que podremos visitar entre fase y fase para poder comprar diversas mejoras para cada arma. Suelen pedirnos bastantes tecnopuntos por cada mejora, pero merecen mucho la pena. Por cierto, para ganar esos tecnopuntos bastará con recoger las estelas que dejan los enemigos al morir o encontrar las estelas ocultas que hay por cada uno de los escenarios.
La IA de los enemigos es un tanto decepcionante, pues si bien en la mayor parte de las situaciones responden de una manera correcta, también hay partes en las que se quedan al descubierto sin guardarse, se colocan en zonas muy abiertas donde son un blanco fácil, se ponen a recargar al descubierto, etc. No habría estado de más un poco más de dureza y contundencia en sus acciones.
Con todo esto, vemos que los combates en tierra no resultan del todo emocionantes, pero por fortuna vemos que Dark Void mejora ostensiblemente cuando el conflicto pasa a desarrollarse en el cielo.
El jetpack es una de las principales razones de ser de Dark Void, y la verdad es que cuando aparece en la cuarta o quinta fase vemos que el ritmo de juego pega un salto considerable. Para empezar vemos que el control aéreo de nuestro personaje es muy bueno, permitiéndonos disfrutar de entretenidos combates desde el aire. Luego apreciamos que el jetpack nos aporta una nueva dimensión para desarrollar nuevas tácticas de combate, como volar por encima de los enemigos para atacarlos desde la retaguardia.
Sin embargo, lo más interesante de todo es combatir en el aire contra otros enemigos voladores, pues los vigilantes también tendrán sus propios platillos volantes, desde los que intentarán acabar con nosotros. Para terminar con ellos podremos dispararles hasta la saciedad o ir tras de ellos para sabotear su nave y realizar un abordaje al más puro estilo pirata. Este sabotaje se representa por medio de una secuencia QTE, en la que tendremos que intentar abrir el panel de la nave mientras esquivamos la torreta que lleva la nave… así que habrá que tener cuidado.
La última gran novedad de Dark Void son las llamadas fases de shooter vertical, donde tendremos que ir moviéndonos por los diferentes salientes de una pared o acantilado mientras nos asomamos para disparar a los enemigos que pululen por estas mismas zonas. Ofrecen un entorno diferente para los disparos, donde es fundamental saber cubrirse bien.
Con todo esto, vemos que Dark Void no consigue ofrecer un ritmo de partida emocionante durante todo el tiempo, pues aunque tiene momentos buenos, como la huída de un barco a punto de desmoronarse al vacío, no consigue entretener tanto como nos habría gustado. Además, se echa de menos un mayor número de situaciones o una extensión más larga. |