Faltan pocas semanas para el esperado lanzamiento de la nueva entrega del gran simulador de Xbox 360, ya tenemos la copia final del título en nuestras manos y recientemente tuvimos la ocasión de probar el portentoso modo Autovista del juego, así como de entrevistar a Dan Greenawalt, jefe de Turn 10, el estudio que está creando este Forza Motorsport 4. Por supuesto, también tuvimos la oportunidad de profundizar una vez más en el gran número de posibilidades que va a ofrecer el título. He aquí el último gran avance antes del análisis final.
Una filosofía, decenas de estilos de conducción
En un marco incomparable como el circuito de Montmeló pudimos dar varias vueltas al circuito catalán a triple pantalla y con volante comprobando hasta qué punto Forza Motorsport 4 se adapta a cualquier tipo de conducción, o estilo de juego. Nada más sentarnos en el volante y empezar la primera vuelta pudimos comprobar que tanto el tacto del BMW M3 2012 como el control era demasiado sedoso, demasiado fácil. Obviamente estaba configurado en el modo más sencillo posible y la conducción se acercaba a algo arcade con cierto toque de exigencia que a un completo simulador.
Pero profundizando en las opciones de juego es cuando empezamos a descubrir el potencial y la metáfora de Forza Motorsport 4: “Cualquiera puede juegar como quiera”. Si deseas control manual, sin ningún tipo de ayuda y la experiencia de IA más difícil posible sentirás en tus manos cómo el coche se te queda clavado en la salida, cómo has de tocar con delicadeza el acelerador para tomar cada curva y cómo los vehículos que están delante (porque sí, vas último y el título no perdona) están peleando entre ellos por la novena posición. Sensación de realismo, sensación de conducción, sensación de velocidad, y todo en un mismo instante.
Si por ejemplo deseas una experiencia más placentera y cómoda puedes activar todas las ayudas y sí, quedarás primero y apenas te saldrás de la calzada, viendo unos contrincantes mucho más dóciles. Eso sí, también harás peores tiempos, pero al menos estás disfrutando de Forza a tu manera. Esta pequeña descripción no es más que la metáfora que el propio Dan Greenawalt reafirmó numerosas veces en la presentación y en la posterior entrevista: “Nosotros queremos que la gente juegue a Forza Motorsport 4 como desee. No le vamos a privar nada. Si te encanta la simulación puedes activar el modo más complicado y quitar las ayudas, si eres un amante de los coches tienes el completo y extenso autovista, y si simplemente quieres divertirte un rato tienes las opciones de dificultad más fáciles e incluso la opción de Kinect”, citaba el creador.
Más de 20 niveles de dificultad
Aunque sobre el papel Forza Motorsport 4 sólo incorpora cuatro niveles de dificultad estándar, las múltiples opciones de configuración de cada uno de ellos hace que las variables de dificultad aumenten considerablemente según los parámetros que modifiquemos. La experiencia de conducción quiere aunar al máximo de usuarios posibles sin limitarles a un estilo concreto. Se ha mejorado muchísimo la respuesta de los neumáticos y la telemetría respecto a estos, además de muchísimas más opciones de motor y gestión interna de la maquinaria que controlamos.
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Al volante, cada vuelta hacía que cada piano, cada bache importara realmente. De hecho hay una anécdota que define claramente el concepto de Forza Motorsport 4. Durante la prueba a tres pantallas con el volante estuvimos dando bastantes vueltas, en nivel difícil y sólo con la ayuda de tracción, al circuito nacional de Montmeló (no al recorrido del Gran Premio) haciendo unos tiempos determinados y haciéndonos valer del cambio manual y la ausencia de la molesta línea de trazada (la línea de frenada es útil, pero la línea global a veces contamina el estilo de conducción). Lo de molesta, por supuesto es una apreciación subjetiva, pero es una simple muestra de que cada uno tiene su estilo de conducción.
Pues bien, la anécdota consiste en que, posteriormente, cuando se hizo un pequeño concurso entre los diferentes medios de prensa debíamos hacer el mismo recorrido, con el mismo coche, pero con mando, en modo normal y con todas las ayudas activadas. ¿El resultado? Estrepitoso, tiempos de vuelta mucho más lentos que hacía un rato con volante y sin ayudas. Encontrar el estilo de conducción es clave, pero lo mejor es que Forza Motorsport 4 te lo permite.
Otro detalle a destacar es la completa personalización de los vehículos y cómo cada reglaje, cada añadido al vehículo influye en el resto de competiciones y carreras. Por ejemplo, Dan Greenwalt citaba constantemente que en otros títulos de conducción empiezas con un coche modesto y cuando has conseguido cierto dinero, te olvidas del modesto porque ya puedes acceder a los Ferrari o vehículos más potentes. “¿Pero qué pasa si tú eres un amante del Golf GTI y quieres estar con él durante gran parte del juego? Pues que con Forza Motorsport 4 puedes. Puedes ir modificando absolutamente todo el vehículo hasta convertirlo en una absoluta bestia de competición que pueda, incluso, competir de tú a tú con coches a priori más potentes y aerodinámicos”, citaba el director. Tú decides cómo y cuándo, y Forza Motorsport 4 te lo da.
Las mejoras en la dificultad son palpables. Forza Motorsport siempre se ha caracterizado por el concepto de “competición”. El propio Dan afirmaba que ellos no buscaban ofrecer cientos de coches para que luego utilices sólo unos 10 o a15 y te olvides de los demás. Lo que ellos buscan es que trabajes y sientas cada reglaje para que buscar esos 10 o 15 coches sea toda una odisea. La inteligencia artificial da cancha y ofrece juego, vivimos Forza Motorsport 4 viendo como cada vuelta, cada nueva carrera es un mundo. Aquí no vemos coches que se pelean en la misma vuelta, en la misma curva, en absoluto, aquí vemos lucha de contrincantes, piques, agresividad, luchar contra la máquina es un reto que se disfruta desde la salida hasta la meta.
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