El más importante de estos hechizos será Presencia Maléfica. Es esta magia la que nos permite doblegar a los ciudadanos a nuestra voluntad... o matarlos si mantenemos el conjuro demasiado tiempo sobre ellos. Y dependiendo de nuestra tendencia hacia la destrucción o la dominación, nos será más o menos fácil matar o esclavizar al usarlo. También tenemos Esbirro, que nos permite aumentar la fuerza de un esbirro elegido y arrojarlo a cierta distancia... o sacrificarlo para reponer salud y crear un escudo que nos proteja; una vez más, ser destructor o dominador influirá en un efecto en detrimento del otro: los destructores obtienen más salud del sacrificio, pero fortalecen menos al esbirro y vicerversa para el dominador. Por último, Halo nos permite potenciar a los esbirros o crear una onda expansiva con la que dañar a enemigos molestos que nos rodeen; en este caso, un Overlord dominador potenciará más a los esbirros a cambio de una menor potencia expansiva y lo contrario le ocurre a uno destructor.
¿Esclavitud? Qué va. Si encima le está haciendo indefinido
Con todos estos elementos, no se puede negar que Overlord 2 ofrece una experiencia divertida y entretenida en general, si bien repite, aunque de forma menos obvia, algunos errores de su primera entrega. El primero es que el uso de los esbirros acaba por hacerse repetitivo, pues las situaciones en que tenemos que hacer uso de ellos suelen ser muy parecidas (arrastrarlos por un pasaje estrecho para accionar un interruptor o palanca o bien para quitar un obstáculo concreto, recoger y transportar mejoras hasta un portal del Averno, poseer a uno para guiarlos en misiones tipo “comando”). El segundo se desprende de lo anterior y es que, a pesar de haberse planteado una serie de misiones en las que, inicialmente, sólo controlamos al Overlord, éste acaba por depender demasiado de los esbirros para el combate o para lidiar con la mayoría de los obstáculos en las regiones.
Multijugador
Sorprendentemente, aparte de las opciones de conexión por LAN e Internet, Overlord 2 da la posibilidad de jugar en un mismo ordenador a dos jugadores en el modo de pantalla partida. En cualquiera de esos modos, los jugadores pueden enfrentarse en mapas de tipo Pillaje y Dominación (1 vs. 1), en los primeros, gana el Overlord que más oro acumule mientras que, en los segundos, la victoría es para quien más zonas controle; los mapas de tipo Circo e Invasión son cooperativos y el objetivo es sobrevivir a oleadas de enemigos o matar a un centurión, respectivamente.
Gráficos
Desde un paramo helado hasta una apacible campiña meditérranea, pasando por una jungla tropical, un refugio subtérraneo o unas cloacas, los entornos en que discurre la acción están creadas con gran lujo de detalles y paletas de color acordes a la ambientación de cada escenario. Luego le añadimos un diseño correcto y variado de los actores (si bien se repiten en el mismo tipo de enemigos y esbirros) con animaciones naturales y texturas detalladas. Todo ello lo aderezamos con un soberbio acabado artístico y lo salpicamos con unos efectos visuales cumplidores y llamativos (como, por ejemplo, el uso de Presencia Maléfica que oscurece el entorno cuanto más seguido lo usemos). El resultado es un apartado gráfico agradable, muy evocador y correctamente ambientado, al que sólo se le pueden achacar algunos fallos puntuales de clipping o de texturas plastificadas.
Música/Sonido
Ese elfo estaba pidiendo fuego para un "peta"...
El principal problema que se le puede achacar a este apartado es que los temas no se alternan. Esto lleva a que, durante una misión, oiremos siempre el mismo, con el consiguiente cansancio que ocasiona. Por suerte, se trata de composiciones cuyo ritmo se ajusta perfectamente a la situación y contribuyen tanto a aumentar la acción en pantalla como a reforzar el ambiente de las distintas zonas. Esto último también es complementado por una sabía elección de sonido ambiente.
Edición Española
Salvo por el manual, que no estaba incluido en la versión proporcionada, tanto los textos en pantalla como el doblaje han sido correctamente traducidos y doblados al castellano, incluidos voces y comentarios de esbirros. Además, la actuación vocal es, por lo general, correcta y acertada, cuadrando bastante bien con los personajes, si bien hay líneas de diálogo que terminan por hacerse repetitivas (especialmente las de los esbirros y los ciudadanos).
Conclusión
Overlord 2 supone una mejora con respecto a su predecesor en tanto que se ha dejado de lado la corrección política y se meten con ciertos temas que levantan ampollas en nuestra sociedad. En el apartado gráfico, los desarrolladores han vuelto a apostar por unos escenarios exquisitos y detallados, algo que nuestros ojos seguro agradecerán. Pero que continue arrastrando, aunque en menor medida, males de la entrega anterior (el uso repetitivo de esbirros y la dependencia del Overlord para con estos) puede lastrar la decisión de algunos jugadores. Aun así, consigue entretener y hace una mezcla muy bien llevada de humor y “maldad”.
Lo mejor: Entornos muy vistosos, es menos políticamente correcto que el anterior.
Lo peor: En ocasiones, parece que los esbirros sean más protagonistas que el Overlord, la impresión de ir por rieles es bastante notoria.