Algunas pocas veces en este mundillo se juntan varios puntos en los juegos, para que algo aparentemente no pienses que te vaya a gustar, sino que te va a encantar. Kengo Zero tiene varios de los elementos que podrían hacer que para mí fuera un imprescindible. ¿Cómo puede ser que haciendo un plato con tus ingredientes favoritos la cosa no cuaje? Aún así, Kengo Zero dista mucho de ser también la horrible cosa que ha recibido varios suspensos en la prensa norteamericana.
Ingredientes como para, mínimo, tenerlo en cuenta

De uno en uno por favor
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Hasta donde llega mi memoria, la saga Kengo es originaria de PS2. Kengo fue, y es, un juego que se decanta por el realismo tanto en ambientación como en su estilo de combate. Olvídate de lucecitas de colores al golpear al enemigo, sea bienvenida la sangre, el combate donde un ataque puede abrir tu guardia, la paciencia de esperar al enemigo y las muertes violentas. Kengo Zero está además ambientado de una manera casi fiel a la historia antigua japonesa, con samuráis que existieron realmente, en total nueve, de ahí el sobrenombre de esta entrega (La Leyenda de los Nueve). Así pues, tenemos combates con katanas de todo tipo y combinaciones de éstas, historia antigua japonesa, sangre, cierto realismo y un combate técnico. Se podría decir que, básicamente, está destinado a gustarme por narices cuando una de mis películas favoritas de toda mi vida es “Los 7 samurais” o “Ran”. Y la verdad es que cumple con casi todo. Y no es para nada tan mal juego como se ha querido hacer ver. Pero tampoco es una maravilla ni mucho menos.
Jugabilidad. Diferente, realista, cruda… pero demasiado repetitiva
Se podría decir que Kengo es básica y sencillamente un juego en lo que lo único que vamos a hacer es combatir con espadas como samuráis. Aunque el título tiene bastante variedad de modalidades, de facto, una vez te pones a analizar y jugar cada uno de ellos, las acciones que realizarás de principio a fin en el juego son blandir la katana, cortar, parar, utilizar el escenario para realizar alguna muerte súbita como empalar a alguien contra una pared, cortar, parar, utilizar el escenario de nuevo, blandir la katana, cambiar de estilo de lucha,… ya que, elijamos el modo de juego que elijamos, vivamos con el samurai que sea, es básicamente la misma formula una y otra vez, donde las diferentes espadas o combos serán el único matiz que destacar.
Disponemos del modo campaña, donde viviremos diversas historias de cada uno de los nueve samuráis, no estoy tan puesto en historia japonesa como para saber si son reales o no. Pero la verdad es que son verosímiles. Aquí no vamos a enfrentarnos a hordas de enemigos en preciosas armaduras para frágiles damas al estilo de Ninety Nine Nights. Aún así, la sensación de horda continua sigue vigente y, en ocasiones, el error del juego es que no acaba de casarse con un combate aún más realista, pero con menor número de enemigos, como nuestro querido Blade The Edge of Darkness, ni deja de lado el sabor a la horda japonesa tipo el último Gundam y sus legiones de descerebrados robots. El grave problema es que, a ratos, te parece una maravilla de juego, el que estabas deseando como fan de estas milenarias armas orientales, y en otros momentos te parecerá un machaca botones insoportable. Aún así, la posibilidad de caer muerto en unos segundos o de eliminar de la misma manera a un Jefe de final de fase son elementos gratificantes que, de nuevo, te devuelven a la sensación de que el juego funciona.

Poca cosa más vas a romper en el escenario
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Una de las cosas que más me gustan es el bloqueo, donde las espadas se engancharán y podrás, mediante la fuerza, mover al enemigo sin que ninguno de los dos pueda asestar el golpe definitivo. Un detalle que me recordaba los últimos Jedi Knight, sólo que más técnico, con el añadido además de las posiciones de nuestra espada, también semejante al juego de Star Wars, que se traducen en tres estilos de lucha. El combate se desarrolla en tercera persona y en escenarios bien realizados, aunque poco o nada interactivos, a no ser para realizar muertes fatales. Una de las bazas que juegan frente a la repetición constante del sistema de juego es la subida de nivel en forma de puntos de experiencia al acabar una pantalla, ésta nos permitirá aumentar los atributos del personaje, como su barra de vida, o comprar nuevos combos con los que librarnos de nuestros enemigos. Añadimos un modo combate, en el que dos jugadores con dos mandos se verán las caras en la misma consola, convirtiendo el título en un interesante juego de lucha y dejando de lado la, en ocasiones, lastimera IA. Seguimos con el modo misiones, que básicamente es cualquiera de las pantallas del modo campaña, salvo que con unas condiciones concretas de victoria, más les valdría aquí haber imbuido con esta variedad o algo más la campaña principal. Aún así, se hacen interesantes porque, en cierta medida, se asemejan a logros dentro y fuera del juego. Por si fuera poco, cabe la posibilidad de definir y editar el estilo de lucha de nuestro samurai de una manera bastante completa.
Gráficos
El juego cuenta con una dirección artística muy bien ambientada en la época en la que se centra. Especialmente buenas animaciones, litros de sangre, buen diseño de personajes y algunos escenarios preciosos, técnicamente es parco, pero no es malo. El modelado de personajes se nota bueno en los principales, más pobre en los secundarios, no es lo más puntero, pero cumple. Las texturas son muy sencillas, pero lucen adecuadas en las postales que algunos entornos presentan. Aún así, a un nivel técnico bastante normalito para lo que estamos acostumbrados a ejecutar.
El diseño de niveles esta más enfocado a hacer las peleas interesantes, con lugares a los que caer, matar enemigos y no moverse demasiado. Sin embargo, casi siempre resulta muy poco interactivo, y más en un juego que, centrado completamente en la lucha, debería hacer esfuerzo en algo más que romper unas puertas. Ya que no existe en absoluto el elemento de exploración.
Música/Sonido

Al mar no te vas a caer, eso fij
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Banda sonora adecuada para este tipo de ambientación, es, como pensáis, japonesa y en cierta medida tradicional, aunque algo más fílmica. Luego los gritos, pasos, ruidos de los parajes donde estemos y voces en japonés pondrán el toque final. En general, notable.
Modos Multijugador
Una verdadera pena que sólo podamos jugar con oponentes reales en una misma consola, si, efectivamente. El juego tiene opciones para Xbox Live pero sólo la de poder “entrenar” una IA, subirla y ver cómo combate contra otra IA creada por otro jugador. De risa, inexplicable.
Edición Española
Una carátula de lujo en negros, blancos y rojos y con motivos samuráis y japoneses en la clásica caja de DVD. Un amplio manual, más porque está en varios idiomas que por su longitud, pero lo explica todo claramente en castellano. Voces en japonés, que aún animan a mejor el sentido del juego y están muy bien interpretadas. Pero subtítulos en inglés, que de seguro tirarán para atrás a otros.
Conclusión
Con la nota que se lleva, decir que Kengo Zero me ha gustado suena raro. Pero la verdad es que me ha gustado, al menos relativamente. Tiene una serie de virtudes que lo alejan del suspenso otorgado en otros medios, virtudes que creo son difíciles de ver con poco tiempo de juego, es emocionante a momentos y nos ofrece un combate que se aleja de los juegos de luces mágicas de un Soul Calibur cualquiera al cortar. Pero, al mismo tiempo, no deja de ser un juego de hordas, donde se echa de menos un sistema de combate más técnico, con más posibilidades ya que, pese a los combos y distintas armas en mano de cada samurai, Kengo Zero sigue pareciendo, por otro lado, el clásico juego de espadas de matar hordas. Y sin otros componentes de peso, la verdad es que a ratos aburre.
Lo mejor: Su precio. La fidelidad a la historia japonesa, al menos en ambientación y personajes. El estilo de combate, más realista que arcade. El modo para dos jugadores. El modelado de nuestros personajes y la belleza de algunos parajes. La música.
Lo peor: No rompe con lo arcade, y las hordas de enemigos y el estilo de combate no es lo suficientemente realista como para darle interés al mero combate tras combate, es muy repetitivo. Técnicamente tiene algunos detalles muy malos, como la calidad de texturas a nivel técnico, que no artístico, donde si destacan. Los modos del Live son de risa.
Gráficos: 6.5 Música/Sonido: 8 Jugabilidad: 6.5 Edición Española: 5.5
Alternativas:
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