Sin muerte, sin enemigos, solo ingenio… o eso parece
Braid era un absoluto reto para el jugador, que debía estrujarse los sesos a conciencia. Fez también pretende esa misma presión a nuestro cerebro pero con un detalle totalmente distinto y negativo, en parte, a su vez. Mientras que Braid daba un pequeñísimo aperitivo al inicio de cada mundo, dando a entender por dónde iban a ir los tiros de los puzles y generando una referencia sencilla de “resolución-victoria-aprendizaje-memorización”, en Fez no ocurre nada de eso y en muchos casos supone un grave problema.
Nos explicamos: en Fez debemos encontrar 32 cubos dorados repartidos por una ramificación de escenarios que recuerda a Metroid, por aquello de tener que pasar por un mismo escenario varias veces para tener que acceder a otro. Los cubos dorados se pueden conseguir enteros o divididos en ocho pequeñas partes que iremos acumulando. Tanto los cubos grandes como los pequeños emiten una pequeña onda que los hace bastante fáciles de localizar y el secreto estará en cómo alcanzar el lugar donde se encuentran. El hecho de que la muerte no sea ninguna penalización (por mucho menos con Prince of Persia se lió una polémica ancestral) afecta a la utilización de una serie de bombas para romper bloques, o que no tengamos problemas en arriesgarnos a según qué saltos.
El mapeado, una serie de cubos conectados entre sí, parece caótico al principio y aunque no está resuelto de la manera más optima para ser entendido, sí que da una necesaria y suculenta información: sólo sabremos que hemos completado ese escenario cuando su representación en el intrincado mapa sea dorada. Para saber qué nos falta hay una pequeña leyenda que nos indica si quedan secretos, tesoros o cubos dorados, por lo que en más de una ocasión viviremos la situación de que sabemos que en ese escenario hay algo para encontrar pero no tenemos ni idea de cómo conseguirlo.
Para más inri hay unos anti-cubo (cada cubo dorado tiene su réplica azul) muchísimo más complicados de encontrar, llegando a uno de los problemas más graves del juego: ¿Qué significa lo que hay a nuestro alrededor? ¿Qué elementos o seguridad tengo cuando observo e investigo esas ornamentaciones en una especie de estatua? ¿Me está diciendo algo ese pájaro que se pone a volar cuando paso a su alrededor? ¿Son alusiones a un tesoro? ¿Hay algo que me estoy perdiendo? ¿Tengo elementos suficientes en este punto del juego para resolverlo por mí mismo o es algo que descubriré más adelante? Son múltiples las preguntas y considerable la frustración, una frustración que no va de la mano del reto o de la dificultad – que existe en el juego y a dosis verdaderamente placenteras – sino a un mal planteamiento que, como hemos citado antes, Braid, por citar un ejemplo conocido, no representaba.
Que no se nos confunda, no estamos diciendo que Fez sea frustrante porque es difícil o porque no se entiendan los puzles, dado que hay pocas cosas más gratificantes que conseguir algunos de los cubos azules más complicados. Lo que estamos diciendo es que son ejecuciones de mecánicas jugables incomprensibles e irregulares, pues tan pronto nos encontramos con un mapeado francamente sencillo, con uno que es una simple habitación en la que no hay ningún elemento aparentemente interactuable y sí un dato del mapa que nos indica que ahí hay un secreto a conseguir. Se pierde mucho tiempo, muchísimo tiempo y es una inversión que muchas veces no resulta gratificante, por mucho mapeado, ingenio y acabado gráfico retro que tenga.
Por último hay que citar que Fez ha salido al mercado no con pocos errores de programación y determinados fallos que, independientemente de su jugabilidad, frustran más de lo indeseable. Problemas al guardar la partida, paredes que se pueden atravesar cayendo al vacío y quedando en bucle, bloques que se superponen y se pierden para siempre en la inmensidad de las dimensiones o reinicios derivados de los problemas al guardar mal la partida.
Gráficos
Unas plataformas pixeladas que aparecen con el estadillo lumínico de un relámpago al fondo, una cascada de un color azul intenso mientras una rana de unos seis pixels de tamaño va saltando de lado a lado…la cantidad de pequeños y grandes detalles visuales de Fez es abrumadora. Es un título peculiar, a la par que elaborado en su apartado artístico, pero que además consigue que cada elemento visual tenga un porqué en lo jugable. Todo el apartado de 8 bits, con difuminados y una paleta de colores muy bien elegidas, no sólo sirve para aportar algo distinto a nuestros ojos, sino también para que las mecánicas de los diferentes puntos de vista cuajen a la perfección.
Música/Sonido
Rich Vreeland y Brandon McCartin, a través de disasterpeace (http://disasterpeace.com/), crean una banda sonora icónica, todo un símbolo que mezcla dos épocas con un talento perfectamente reconocible. Podrá gustar o no, podrá cuajar o no en tu mente, pero el mérito de algunos temas, como el propio “Adventure” (main theme del juego), el evocador e inspirador “Reflection” o el agil y alegre “Spirit” son algunos ejemplos de un trabajo musical muy personal. Ha sido todo un descubrimiento y esta banda sonora ejerce su acompañamiento con una mutabilidad digna de mención. El tener que estar en algún mapeado durante minutos y minutos, investigando y probando las múltiples combinaciones, hubiera sido un calvario con una música repetitiva y martilleante. No sólo no ha sido el caso, sino que además es perfectamente disfrutable y de calidad.
Edición Española
El título llega a un precio de 800 Microsoft Points y con los escasos textos de pantalla en castellano.
Conclusión
Que a Fez muchos lo conozcan por lo grande que tenga la boca su creador o por las polémicas suscitadas con la IGF es un flaco favor al título. El juego es, desde ya, otro de esos muchísimos imprescindibles de Xbox Live Arcade que llegan bajo un fantástico traje (en este caso con tela y bordados de 8-bit) y unas mecánicas jugables evocadoras, originales y que requieren de muchísima materia gris. Jugar con las dimensiones y los cambios de perspectiva no es algo nuevo, pero el cómo Fez ha mezclado los ingredientes conocidos sí. Le fallan algunos errores de programación, otros bugs molestos a la hora de guardar la partida, y la pérdida de tiempo que generan algunas series de frustraciones incomprensibles que podían haber sido muchísimo mejor resueltas. Es un título complejo y gratificante a la vez, frustrante y placentero, con una dificultad irregular pero que aplaudimos. Eso sí, tras cinco años no hubiera estado de más que hubiera salido algo más pulido.
Lo mejor: La mezcla de ingredientes jugables hace de Fez una experiencia única. La banda sonora, elaboradísima y personal. Diseño visual icónico. Detalles ingeniosos y rebuscados. El diseño del mapa de menú. El final. Su extraña dificultad, que hace que resolver algún puzle sea tan gratificante…
Lo peor: …pese a que en numerosas ocasiones sea estúpidamente frustrante por no saber vender y plantear según qué mecánicas jugables. Errores de programación y/o bugs que lastran de vez en cuando la experiencia. La ausencia de muerte provoca que a la larga no nos tomemos en serio los saltos y plataformas, ya que no hay penalización alguna.
Historia: 7
Jugabilidad: 8,5
Multijugador: --
Gráficos: 9
Música/Sonido: 9
Edición Española: 7,5

Alternativas:
Enlaces recomendados:
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