Gráficos
La Wii da para lo que da a nivel técnico, lo sabe la consola y consigue chulear con un sonoro: ¡Me da igual! ¿Para qué alta definición si consigue plantear unos escenarios, personajes y diseños elaboradísimos, mimados y muy cuidados? ¿Para qué más? Es obvio que los trucos para conseguirlo saltan a simple vista, como ese difuminado y acuarelado efecto de texturas que canta en ocasiones, pero que en otras consigue un efecto colorista y bucólico fantástico. Hay mucha personalidad en la composición cromática y, en general, Skyward Sword se siente tremendamente iluminado y llamativo, dejando aparte ambientaciones más oscuras y maquiavélicas de capítulos anteriores. Por eso sorprende tanto la fantástica ambientación de la ciudad de Altarea de noche, siendo un paraje francamente digno de ver.
Las cinemáticas han ganado en calidad, con un gran plantel de animaciones y una concatenación de estas fabulosa. Si no puedes camuflar con efectos y gráficos de alto standing, vete a la base y trabaja como un artesano en el dibujado y en la animación. Eso han hecho, consiguiendo un bestial trabajo en tantísimos aspectos que cuesta decidir cuál es mejor. Eso sí, en ocasiones se echa de menos algo más de personalidad en algunos aspectos, principalmente el de escenarios y personajes. No es un detalle negativo porque se debe a una mala costumbre, pues en anteriores Zeldas había elementos y personajes que te hacían esbozar una gran sonrisa nada más verlos, ahora cuesta encontrar algún detalle más así, pues los “habitantes” de la zona boscosa y la magmática no consiguen atrapar sólo por su diseño.
Música/Sonido
Qué sorpresa y negativa nos hemos llevado en este apartado. Acostumbrados a bandas sonoras que de principio a fin rebosaban personalidad, nos encontramos ahora con un apartado claramente dividido en dos vertientes: la de temas de acompañamiento, muchos insulsos y otros hasta ridículos, y la de temas clásicos o relevantes que son, desde ya, pequeñas obras maestras de la saga. “Ballad of the Goddess” o “Link & Zelda Romance” son dos de las pequeña obras maestras musicales que ofrece el juego.
Esta argumentación se nota claramente en los temas que hemos de recoger para el Arpa, les falta emoción, les falta fuerza, les falta, en definitiva, todo lo que caracterizó a otros grandes temas del pasado. Se puede perdonar por el hecho de que el Arpa no tiene un papel preponderante en el juego y por lo tanto no es necesario, pero es un buen ejemplo cualitativo para trasladar al resto de la aventura. Lo que menos nos esperábamos es que para el 25º aniversario de la saga, hubiera temas que si se los pusierais a un fan, que haya tarareado sus temas una y otra vez, con los ojos cerrados (y no supieran que son de Zelda) jamás os diría que forman parte de esta saga. Aceptamos que la música sea muy ambiental, y nos deleitamos con los pocos y potentes temas que hay, pero en general es una de las bandas sonoras de The Legend of Zelda más flojas que se recuerdan.
Edición Española
El título llega con una edición normal en la que el juego viene acompañado de un completo manual y un CD conmemorativo del 25º aniversario de la franquicia. También se vende una edición con un Wii MotionPlus dorado. Los textos en pantalla están en castellano, ya que Link y compañía siguen sin hablar (y ni falta que les hace), pero algo debe haber fallado en el proceso de localización, pues muchos de los textos son más impersonales que de costumbre. Quizá es que nos mal acostumbraron con la genial localización de Midna y los diferentes secundarios de Twilight Princess (aquel “circense” andaluz), pero falta dramatismo y detalles más ingeniosos en los textos.
Conclusión
Es una obra que trasciende, rompe límites, va más allá, supera la franquicia, blablablaba… así se podría despedir uno con, por ejemplo Super Mario Galaxy 2, pero no con The Legend of Zelda: Skyward Sword. Pasado un mes y superada la vorágine fanática de recibir un Zelda completo, elaborado y cuidado en las mentes de muchos aficionados, toca mirar el juego desde la distancia y con perspectiva para darnos cuenta que sí, que estamos ante un buffet libre pletórico, lleno de ingredientes y manjares pero que no deja mella en el paladar ni invita a que el jugador tenga hambre. El fan glotón devorará y no le importará, pero el degustador selecto notará que esa nata del postre no es natural, si no de bote, por mucho que le hayan cambiado la textura.
Si eres de los que has aplaudido a Super Mario 3D Land o a Mario Kart 7, entonces es más que probable que Skyward Sword te parezca el segundo advenimiento de Cristo. Pero el tema es que no lo es y hay que hilar fino para ello. Es un juego excelente, ya lo hemos constatado a lo largo del análisis, pero los The Legend of Zelda están hechos de una pasta diferente y, aunque jugar a su última aventura siempre es motivo de alegría, no es excusa para que el éxtasis o la nostalgia nublen a los otros sentidos. Es una maravilla estar todo el rato jugando y no parar, pero lo relevante no es el “qué” juegas, sino el “cómo” juegas.
Como juego de Zelda es transgresor e innovador en muchos aspectos (con ese concepto de macro-mazmorra entre escenario y templo, la coherencia de todos los objetos/armas y cómo se utilizan y reutilizan constantemente sin que ni uno sobre), además de que como juego de Wii es una hostia verdaderamente contundente a todos los desarrolladores que han infrautilizado el Wiimote y el Wii MotionPlus durante años, pues el control con el título no sólo es magnífico sino que muy original. Pero como producto en sí, más allá de por ejemplo tener una de las bandas sonoras más flojas de la franquicia, tiene detalles que le lastran como experiencia en muchos aspectos. El tratar al jugador de estúpido, el dárselo todo absolutamente masticado y trillado, llega a ser hiriente y denota miedo en según qué decisiones. Y es una pena, porque si simplemente lo hubieran enfocado dejando espacio al jugador para pensar, sin ser tan obvios, estaríamos hablando de una aventura muy diferente.
Lo mejor: Tremendamente largo, cantidades ingentes de contenido a muchos niveles. Arriesgado y valiente dentro de la franquicia. El rediseño del mundo, con un concepto en el que todos los escenarios son como una macro-mazmorra, con el templo como colofón. El control con el Wii MotionPlus, una verdadera delicia. Lumínico y con una estética visual fascinante. El final, una trama de grandes momentos…
Lo peor: …pese a que tarde en arrancar y funcione a espasmos demasiado dilatados. Una de las bandas sonoras más flojas de la franquicia. La reutilización y reciclado de bastantes mecánicas jugables dan la sensación de relleno, con no utilizarlas hubiera bastado. Fay, realmente pesada y además insípida. Muchos templos son excesivamente fáciles, pero ese no es su problema… todo el juego está enfocado a ser fácil, masticado y tremendamente guiado, tratando al jugador de inútil o estúpido. Ya no hay espacio para pensar o elaborar estrategias de cómo resolver puzles, el juego casi siempre te da la solución y de maneras muy obvias.
Historia: 8,5
Jugabilidad: 9
Multijugador: --
Gráficos: 9,5
Música/Sonido: 8,5
Edición Española: 8,5

Alternativas:
Enlaces recomendados:
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