Todos hemos tenido oportunidad, alguna vez, de sentirnos molestos con las decisiones y actuaciones del alcalde de la ciudad en que vive cada cual o alguna queja contra los servicios municipales. Sin embargo, con City Life tendremos la posibilidad de sentirnos alcalde de nuestra ciudad y hacerlo mejor... O eso creeremos, pues veremos que no es tan fácil dirigir un cabildo, menos una ciudad en continua expansión. Vida urbana

Cuanto mayor sea la ciudad, más opciones de construcción se abren para atender a nuestros ciudadanos
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Tenemos en nuestras manos una amplia extensión de terreno vacío y virgen. Será nuestra tarea convertirlo en una ciudad bullente de actividad, con sus carreteras, bloques de viviendas, servicios básicos, lujos y, sobre todo, gente, mucha gente. Pero, como veremos a continuación, no es sencillo mantener contenta a la gente. Jugabilidad City Life 2008 ofrece dos modalidades de juego, el modo escenario y el modo libre. En los escenarios tendremos que elegir una zona geográfica y construir nuestra ciudad en ella, pero habremos de hacerlo de tal modo que cumplamos con los requisitos para esa zona (generalmente, alcanzar cierta cantidad de población). Sin embargo, la orografía de cada zona posible es variada y supone una variación de la dificultad del juego; así, no será igual de fácil construir y expandir nuestra ciudad en los escarpados terrenos al pie de una cordillera que en las planicies de una llanura. Este factor del terreno también afecta de igual manera en el modo libre, pero en éste tendremos mayor libertad para erigir nuestra ciudad a nuestro gusto y ritmo. La meta en esta modalidad será conseguir una metrópolis al tiempo que mantenemos saneadas nuestras cuentas, para disponer de ese modo de dinero con el que afrontar las nuevas necesidades de los ciudadanos (carreteras más amplias, nuevas viviendas, servicios municipales,...). Pero no todo será tan fácil como construir unas carreteras, un par de bloques de viviendas y esperar que llegue gente a la que cobrarle impuestos. Así sólo conseguiremos una población descontenta. Habrá que suministrarles empleo, ya sea en los servicios públicos (producción de energía, sanidad, tratamiento de residuos, policía, bomberos,...) o en empresas privadas (incluidos lugares como bares, cines, restaurantes, discotecas,...). Todo ello irá interrelacionado: las plantas de energía necesitan gente para operar, los camiones de bomberos no se conducen solos, y así sucesivamente. Cada empresa o servicio necesita gente, la gente necesita empleo y vivienda, la vivienda necesita espacio, al ocupar más espacio necesitaremos nuevos servicios para satisfacer a las nuevas zonas,... Y una vez más, la dificultad sube un punto, pues cada “nivel” de servicio o empresa requiere de diferente tipo de gente. Aquí entran las culturas urbanas. Cuando construyamos viviendas, según el grado de desarrollo de la zona, atraeremos una o varias culturas de entre necesitados, asalariados, minorías, intelectuales, burgueses o élite. Cada una de estas culturas tendrá unas preferencias laborales, unas necesidades específicas y nos reportarán ingresos por impuestos. Claro que no es lo mismo un necesitado, que nos pagará los impuestos más bajos, pero que se contentará con un empleo de casi cualquier cosa y acceso a los servicios más básicos (una tienda de ultramarinos y un ambulatorio), que alguien de la élite, que pagará muchos más impuestos, pero también nos exigirá mejores infraestructuras y un puesto de trabajo que cumpla con sus expectativas. Por supuesto, no todas estas culturas se llevarán bien unas con otras ni tolerarán fácilmente la presencia de algunas. Por ejemplo, los asalariados no tienen ningún problema con la presencia de necesitados y burgueses en sus barriadas, pero no soportarán a los intelectuales y les desagradan las minorías y las élites. Así, cada cultura tendrá sus predisposiciones y mezclarlas puede ser un juego muy peligroso, creando fricciones que pueden llegar a altercados y motines si los niveles de felicidad son bajos (ten un alto nivel de desempleo en tu ciudad y junta asalariados y minorías en un mismo barrio; es la receta segura para llamar a los antidisturbios y al SWAT). Llegados a este punto, sólo cabe rezar para que tu ciudad cuente con un buen servicio de policía que apacigüe los ánimos... o de un eficiente cuerpo de bomberos que extinga los incendios creados por la turba antes de que arrasen toda la ciudad. El individuo es inteligente, la turba es idiota y cobarde: prenderá fuego a las casas de sus rivales sin considerar que las llamas pueden devorar también sus propias viviendas. Animalicos. Ya por último, señalar que muchas de las infraestructuras para construir nuestra urbe no están disponibles desde el principio, sino que se desbloquearán conforme nuestra ciudad alcance determinados niveles de población o porcentajes de culturas. Además, el programa incluye una serie de utilidades, editores y tutoriales para crear modelos, importarlos, modificar y crear nuevos edificios para incluirlos en el juego, variar las condiciones ambientales de los mapas,... Un añadido bastante más que completo que contribuye a alargar la vida del producto, gracias las modificaciones que la comunidad no tardará en crear de seguro. Gráficos

Energia eólica, limpia, barata... Y la solución al problema con las palomas :P
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Nos encontramos ante un apartado que cumple y resulta atractivo hasta cierto punto. Si bien en los niveles más alejados de zoom tendremos mayor campo de visión a expensas de un menor nivel de detalle (lo que no quita que los rasgos de terreno, como los desniveles, los árboles o el agua, tengan un acabado decente). Pero cuando se aplica el zoom hasta una perspectiva de primera persona (como si estuviéramos a pie de calle, viendo nuestra ciudad como si fuéramos un ciudadano más), el nivel de detalle que cobran la gente, los edificios, los vehículos,... es notable. Realmente da la sensación de estar en una ciudad viva. Sin embargo, el hecho de que podamos atravesar gente, edificios y vehículos como si fuéramos fantasmas le resta algo de inmersión. También se echa de menos que no haya transiciones día-noche cuando discurre el tiempo (veremos el paso de los días siempre en las mismas condiciones de luminosidad; condiciones, eso si, que podemos determinar nosotros mismos mediante una serie de botones en la interfaz, a saber: amanecer, día, atardecer y noche). La otra pega es la “clonación” de modelos, patente cuando vamos a los niveles de zoom más cercanos. Los edificios y bloques de viviendas tienden a repetirse (aunque un vistazo a nuestras ciudades de verdad nos permite ver que es algo que también se produce en la realidad), lo mismo ocurre con los vehículos (que tampoco viene a ser un problema, si miramos a nuestro alrededor). Pero que cada cultura cuente con dos o tres modelos diferentes de ciudadano y luego se limite a repetirlos hasta la saciedad en las calles de la ciudad... Es inevitable pensar en cierta película del señor Lucas. También he reparado en que a algunos modelos de coches les faltan las ruedas (¿será un bug gráfico o es que los delincuentes se las han robado?) Por lo que respecta a efectos gráficos y animaciones, son dos aspectos que cumplen su cometido sin mayor pena ni gloria. Música/sonido Con una composición musical que evoca un sentimiento urbanita y unos efectos sonoros correctos, nos encontramos con un apartado bueno. Mientras que su banda sonora no molesta la acción, si que ambienta y acompaña la partida. En cuanto a los efectos sonoros, sólo les puedo achacar que algunos se repiten de un edificio a otro, aun cuando no tengan nada que ver (por ejemplo, el efecto característico de la empresa de software creativo se utiliza también en otras empresas genéricas). Edición Española Una traducción correcta de los textos en pantalla permite la comprensión de la información presentada tanto en los diferentes menús y submenús así como en las descripciones de los edificios. Aunque la versión analizada no incluía manual propiamente dicho, si que he encontrado una versión digital de éste, también correctamente localizado al castellano por lo que he podido comprobar. Conclusión Un simulador urbano ameno al tiempo que desafiante, pero sin llegar a dificultades asfixiantes. Los amantes de este tipo de simulación están de enhorabuena, aunque si han jugado a alguna de las entregas anteriores quizás le puedan achacar a este City Life 2008 cierto continuismo (alguien incluso podría tacharlo más de expansión “standalone” que de juego). Los que se las perdieron tienen en este City Life 2008 una excusa perfecta para ir a comprarlo y disfrutar de un simulador urbano bastante completo. Aquellos jugadores que no odien este género a muerte también deberían echarle un vistazo, pues casi seguro que no les defraudará. Lo mejor: El poder presenciar en primera persona la vida en nuestra ciudad, bastantes opciones de construcciones, gestión sencilla de los recursos de la ciudad. Lo peor: El ataque de los clones, las relaciones entre culturas urbanas pueden llegar a exasperar. Historia: - Jugabilidad: 8 Gráficos: 7 Música/sonido: 7 Edición Española: 8 Multijugador: -
Alternativas:
Enlaces recomendados:
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