Trasfondo
El juego nos sitúa en las legendarias tierras de Runaterra, un lugar donde la magia es algo más que un mero concepto esotérico. Por el contrario, se la considera como una entidad semitangible que puede ser moldeada, canalizada, y manipulada. De los varios continentes que forman el planeta, el más poblado y con mayor concentración de energía es Valoran, lugar donde se desarrollan los eventos del juego.
En un lugar donde la magia es tan abundante, se desarrollan puntos donde la misma está presente de manera concentrada y pura, haciendo más sencilla su manipulación y trasmutación en el plano físico. Estos lugares son llamados nexos, y serán el objetivo de nuestro equipo en el juego: la destrucción del nexo del equipo contrario. Obviamente, son muchas las facciones que intentan hacerse con el control del mayor número de nexos y la guerra mágica se ha convertido en algo habitual en Valoran.
El uso irresponsable de la magia en estas guerras dejó el planeta destrozado, lo que llevó a los poderes fácticos de Valoran a la creación de la Liga de las Leyendas. Su función sería la de asegurar la resolución ordenada de los conflictos. Así, su órgano directivo, la Academia de Guerra, estipuló que todo conflicto debería resolverse en unos campos de batalla diseñados específicamente para ello: los Campos de la Justicia. Y es ahí donde, encarnando a un Invocador que representa los intereses de una alianza política determinada, entra el jugador en escena.
Mecánicas y Jugabilidad
Entrando ya en los detalles de la mecánica jugable de League of Legends, volvemos a insistir que nos encontramos con un título centrado en el enfrentamiento entre jugadores. Aquí no disponemos de misiones, ni quest que realizar. El único objetivo del juego se centra en destruir el nexo del equipo contrario y de sus torretas defensivas, mediante el uso de los campeones que cada invocador decide llevar al combate. Ni más, ni menos. ¿Simple? Sí ¿Adictivo? También, y mucho.
El papel del invocador es crucial en las sesiones de combate y es el elemento definitorio en el juego. Y es que, no sólo es el responsable de elegir a los campeones que se batirán en los Campos de Justicia, si no que sus hechizos pueden determinar el devenir del juego. A cada invocador se le permiten dos hechizos de invocador por sesión de juego, los cuales afectan directamente al desarrollo de la acción. Por ejemplo, pueden curar a un campeón, herir directamente a los súbditos rivales, teletransportar a un campeón a cualquier lugar del Campo de la Justicia o fortificar las torretas defensivas del equipo, entre otras muchas acciones. Los hechizos de invocador no consumen Maná de los campeones, pero antes de volver a utilizarlos debe transcurrir un breve periodo de enfriamiento (o cooldown, como se le conoce en el género). A medida que un invocador obtiene experiencia y aumenta su poder luchando en múltiples campos de batalla, se ponen a su disposición nuevos hechizos.
Es importante destacar que antes de comenzar un combate, los invocadores pueden emplear runas para aumentar las habilidades de lucha de sus campeones. Las hay de cuatro tipos: glifos (runas de habilidades mágicas), marcas (runas ofensivas), sellos (runas defensivas) y quintaesencias (poderosas runas multiuso). En League of Legends, los invocadores pueden utilizar una runa por nivel de poder, las cuales se guardan en un tomo conocido como libro de runas. Antes de un combate, un invocador puede elegir entre tres configuraciones de runas diferentes establecidas previamente en su libro. Esto concede la máxima flexibilidad a la hora de elegir la configuración que mejor se adapte a cada campeón y a cada Campo de la Justicia.
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Como hemos comentado anteriormente, el invocador es el único elemento persistente del juego, puesto que sus habilidades aumentan a medida que se van librando combates. Estos puntos de experiencia, se utilizar para hacer evolucionar lo que los chicos de Riot Games han venido a denominar Maestrías. Estas maestrías, que se dividen en ataque, defensa y útiles, no son más que los clásicos árboles de talentos, tan comunes en los juegos de rol. A medida que un invocador obtiene niveles de poder dentro de la Liga, puede concentrarse en las áreas que más le interesen. Las maestrías se pueden modificar para adaptarlas al campeón que desees controlar en el campo de batalla.
Por si fuera poco, el invocador también obtiene Puntos de Influencia con cada combate, los cuales dan acceso a nuevos campeones y a mejoras para usar en futuras batallas. Los invocadores también pueden gastar Puntos de Influencia para modificar el aspecto de los campeones invocados.
Las estadísticas de cada usuario, también se guardan en el perfil de nuestro invocador, lo que da fe de lo importante que es esta figura en League of Legends. No obstante, es una pena que los chicos de Riot Games no hayan decidido llevar más allá el papel del invocador, en cuanto al trasfondo se refiere, ya que se limita a ser una suerte de seleccionador que lleva a su equipo al terreno de juego, sin preocuparse de poco más que de la supervisión de su entorno. Como he comentado al principio, el planteamiento de LoL es de lo más simple que el jugador pueda encontrarse en el mercado. Pero eso no significa que deba ser aburrido o repetitivo, ya que la realidad dista mucho de eso. |