The Creative Assembly sigue expandiendo su saga de estrategia más popular, que se está convirtiendo en una buena manera de revivir las intrigas políticas y las batallas masivas de los más relevantes periodos históricos. Total War: Shogun II ha sido el último en llegar, pero el que más ha pulido la fórmula que combina gestión por turnos con combates en tiempo real. Para los que se quedaron con ganas de más tras su primera ampliación llega La caída de los Samurái, una expansión mucho más ambiciosa, llena de novedades y que no necesita del juego original para ser disfrutada. El mundo moderno ha llegado a Japón, poniendo en peligro el noble arte de la espada. ¿Seguirás la tradición o caerás ante el influjo de la poderosa pólvora? Está en tu mano, Shogun.
Espadas contra ametralladoras Gatling
Allá por el año 2000 pudimos disfrutar por primera vez del título que lo inició todo, Shogun Total War, que nos llevaba al Japón Feudal para luchar por la supremacía política y militar. Curiosamente, hasta el pasado 2011 no tuvimos la oportunidad de continuar nuestras hazañas ambientadas en la rica cultura japonesa, pero por el camino hemos vivido las Cruzadas, expandido Roma, luchado junto a Napoleón y presenciado el nacimiento de los Estados Unidos de América. Todos estos años de batallas y negociaciones han servido para pulir la fórmula de Total War hasta el límite, algo que nos hará pronunciar la mítica frase de “un turno más y lo dejo” a altas horas de la madrugada.
El periodo histórico representado en este juego resulta fascinante. Viajaremos atrás en el tiempo hasta 1869, a comienzos de la Guerra Boshin. Durante la década anterior Japón abrió sus puertas al comercio occidental, permitiendo que la tecnología, el pensamiento y la religión de los europeos y americanos empapasen la sociedad nipona. De nuevo encontramos tensiones entre los clanes partidarios de la restitución del poder del Emperador (que no soportan a los occidentales) y los defensores del shogunato, que no dudarán en ir a la guerra para poder dominar cada rincón de su nación.
Pero en esta ocasión habrá más factores sobre la mesa. La apertura hacia occidente hace que naciones como Estados Unidos, Francia o Gran Bretaña tengan una gran influencia en el devenir del conflicto. Su influencia ha llevado a Japón por el camino de la industrialización, trayendo unos cambios sociales que no son del agrado de todo el mundo. El shogunato está en serios problemas por ello, pero también cuenta con toda la novedosa tecnología occidental para defenderse. ¿Qué pueden hacer las espadas ante inventos tan devastadores como la ametralladora Gatling?
Esta lucha entre tradición y modernidad será la clave de La caída de los Samurái. Todos sabemos cómo acabó la historia (solamente hace falta leer el título del juego), pero ahora podremos tomar parte en ella y cambiarla a nuestro gusto. También su nombre nos indica que será muy diferente a la anterior expansión, el Nacimiento de los Samurái. Pero veamos qué cambios trae a la jugabilidad este nuevo periodo histórico.
Negocia con astucia, lucha con valor
Para los recién llegados a Total War conviene explicar un poco la mecánica de sus títulos, tan adictiva que su base se ha mantenido desde su primera entrega hasta la actualidad. Si ya estás familiarizado con la saga, puedes consultar las novedades a partir de la siguiente sección.
Básicamente Total War es como encontrar dos juegos completamente distintos en uno. Por un lado tendremos la parte diplomática y de estrategia a gran escala, y por otra estarán las batallas masivas, los asedios y los combates marinos. Cada uno de los dos modos requiere lo mejor de nuestras mentes, pero el apartado sobre el mapa tiene más relevancia, ya que podremos elegir resolver automáticamente las batallas mediante la pulsación de un botón. Viendo que hasta el más sencillo y llevadero encuentro nos puede llevar hasta 20 minutos para ser resuelto con astucia, es normal que nos reservemos para refriegas clave o igualadas.
El modo de estrategia nos llevará a un mapa de campaña en el que veremos todas las provincias de Japón y jugaremos nuestras cartas por turnos. Empezaremos controlando unas pocas áreas, pero dependiendo de los objetivos de cada modo de juego tendremos que expandirnos para controlar un número determinado de ellas o bien controlar la capital durante unos turnos mínimos. Frente a nosotros estarán el resto de clanes, que dependiendo de nuestras acciones se mostrarán desde amigables hasta hostiles. Tendremos que conquistarlos o bien establecer unas relaciones comerciales satisfactorias. Ambos caminos son válidos, pero los dos nos darán quebraderos de cabeza en más de una ocasión.
Las alianzas también pueden ocurrir entre clanes ajenos, por lo que tendremos que tener sumo cuidado en no ofender o atacar a los amigos de nuestros amigos. La pestaña de diplomacia nos permitirá interactuar con ellos mediante varias opciones, que van desde tratados comerciales hasta matrimonios concertados. Si jugamos con astucia evitaremos la muerte de mucha gente, pero en un periodo tan belicoso como éste, tarde o temprano nos tocará ensuciarnos las manos.
Por otro lado, tendremos que vigilar muy bien nuestros territorios. La construcción de infraestructuras es muy importante para tener al pueblo contento, y si descuidamos este deber la gente puede rebelarse contra su señor creando ejércitos que nos pondrán en apuros. El descontento de la gente se puede controlar de varias maneras. Un gran castillo o la presencia de tropas en la ciudad ayudan a la represión, pero también influyen factores como los impuestos, la fama de nuestro Shogun, la comida o la religión. Tendremos que tener mucho cuidado con los monjes enemigos, ya que pueden entrar a nuestras ciudades para incitar rebeliones. Suerte que tenemos a nuestros policías y ninjas para detener y asesinar a estas problemáticas unidades, además de contar con otras artimañas muy útiles como el sabotaje o el espionaje.
Cuando llegue el momento de luchar, más nos vale haber reunido un buen número de tropas en nuestras fronteras y puertos. Muchas veces no veremos llegar a los enemigos a menos que tengamos espías en sus tierras, y los ataques relámpago suelen ser devastadores para provincias desprotegidas. Aquí llega la estrategia en tiempo real masiva, donde manejaremos decenas de pelotones compuestos por cientos de tropas que lucharán con fiereza, aunque también serán capaces de huir si se ven abrumadas. Las batallas resultan tan masivas que es difícil encontrar factores de ventaja más allá de las colinas, los bosques y los muros de un castillo. Aquí lo que cuenta es una buena distribución de las tropas y saber encontrar los flancos y la espalda del enemigo. |