Gráficos: Fascinante viaje a un mundo sin igual
La primera imagen, la primera sensación es lo que importa. Puede parecer fácil de conseguir ese menú de Journey con la montaña de fondo y una elección de colores y formas tan sutil como bella, pero detrás hay un trabajo colosal. La obra de thatgamecompany es una constante inspiración para cualquier persona, entra por los ojos sin violencia ni contundencia, pero con la seguridad de que el espectador va a quedar absolutamente magnetizado por lo que ve en pantalla. El efecto del viento, el sutil deslizar por las dunas, el bello impacto de la arena… todo demuestra una lucidez mental incomparable y muy personal. Hay tal cantidad de planos de una preciosidad incalculable, miles de ellos, cada segundo, cada giro de cámara, cada perspectiva, cada punto de fuga. Su belleza es incesante hasta el punto de que os pararéis, os pararéis mucho simplemente a observar.
Porque sufriréis con el protagonista cuando le cueste subir una duna, sonreiréis y disfrutaréis cuando podáis volar y planear mientras las telas, que simulan bancos de peces, os siguen vuestro son de desplazamiento. Sentiréis la congoja y el temor con algunos descubrimientos visuales y os quedaréis atónitos en un impactante atardecer bajo una perfectísima columnata. Es un título especial y elegante a rabiar, con muchas dosis de sutileza y aspectos bucólicos en los que los colores se fusionan tan meticulosamente que ese trabajo parece pasar desapercibido. El protagonista, ese afable Sin Cara de El Viaje de Chihiro, está elaborado para resultar hipnótico a los ojos, para que al moverse, por efecto del viento o de la gravedad, evoque en el jugador numerosas sensaciones y sentimientos. Hay tal fiesta en la orgía de colores que nos hubiera gustado ser sinestésicos para experimentar aún más sensaciones al jugar.
Música/Sonido: Melodías para elevar el alma
Steve Johson y Austin Wintory. Guardar estos nombres, buscar su cara en Google y grabadla en vuestra memoria. Guardarla fuertemente para que cuando os los crucéis en la calle algún día podáis darle un abrazo que les rompa las costillas. Aparentemente desconocidos, sin el renombre de otros grandes compositores como Jeremy Soule, Jesper Kyd o Motoi Sakuraba, estos dos artistas (Steve, diseñador de sonido, y Austin el compositor) han creado una de las obras auditivas más bellas de esta generación y de la industria. Su trabajo se eleva en solitario, si lo escucháis fuera del juego, pero crea una danza onírica cuando se fusiona con las imágenes y el movimiento. La desgarradora fuerza de la música cuando nos empuja el viento, lo liviano de las melodías cuando descendemos alegre y juguetonamente por un colorido valle. Hasta los comunicados entre los jugadores son notas musicales que tienen sentido y crean aún más melodías.
Edición Española
No hay textos, sólo el pequeño contrato de aceptación de los parámetros online está al castellano. El resto, tanto la frase para empezar como la bellísima frase final, también, pero es tan escaso que apenas vale la pena citarlo.
Conclusión
El nombre del estudio: “Esa compañía de videojuegos”. ESA, con mayúsculas, y no otra. Esa mezcla de mentes que durante años han sido fieles a una filosofía con la que nosotros nos hemos quedado enamorados, rendidos, absolutamente prendados. Una filosofía que dice que lo importante son las emociones y los sentimientos que quieres transmitir y luego ya llegarán los envoltorios jugables o visuales. Journey es tan especial como fascinante. Su valor y su mérito no es que sea diferente y único a cualquier cosa que exista en la industria, su importancia es que apela a una faceta de los videojuegos, o de las experiencias interactivas, tan poco explorada como es la de sentir y emocionar.
Una experiencia que va más allá de la etiqueta de videojuego o de la etiqueta de las notas. Una experiencia que se debe vivir, con la que debéis conectar si queréis ver cómo las lágrimas de dolor y felicidad inundan vuestra mejilla. Una vivencia, un viaje sin texto, ni palabras a un mundo de filosofía que busca hacer pensar, hacer reflexionar sobre la interactividad humana, sobre la vida y la muerte. Quizá ese sea otro de los méritos de Journey, pues al carecer de texto, ni voces, al poseer de una interacción entre usuarios tan primitiva, consigue crear algo tan universal como los propios mensajes sobre la vida que intenta transmitir. Al igual que las utopías, o que la propia vida, lo importante no es el viaje en sí, sino cómo y con quién lleves a cabo ese viaje…
Lo mejor: Su valor como experiencia en una industria totalmente desértica de obras así. Su apartado audiovisual que danza con elegancia y sutileza con el trasfondo jugable. La primitiva, sencilla y humana interacción con otros jugadores. La importancia de sus reflexiones, de su mensaje, de su impacto en el espíritu del jugador.
Lo peor: Que el juego no conecte contigo, te perderás un viaje fantástico. Que bajo un punto de vista mercantilista, te niegues a jugarlo o experimentarlo sólo porque sabes que dura tres horas.
Historia: 9,5
Jugabilidad: 9
Multijugador: 9,5
Gráficos: 10
Música/Sonido: 10
Edición Española: --

Alternativas:
Enlaces recomendados:
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