Más de 300 coches, física realista, daños en tiempo real, un completísimo editor de tunning y pintura y las carreras más emocionantes que puedes encontrar ahora mismo en el Live! de la Xbox 360. ¿De verdad necesitas más? Pues también lo tienes, gráficos a la altura de la nueva generación y unos circuitos recreados hasta el más mínimo detalle. Si quieres conocer todos los detalles, aprieta el acelerador y sigue leyendo. Forza Motorsport 2 viene a llenar un vacío que, casi dos años desde el lanzamiento, aun no se había ni intentado llenar, el de los simuladores de conducción. El primer Forza de Xbox vino a llenar ese hueco y lo hizo con uno de los mejores modelos de conducción que se han visto hasta hoy en consola. El juego de la original tenía grandes virtudes, pero también defectos, como su pobre framerate, sus gráficos discretos y su escasez de circuitos y modos de juego. Para bien o para mal, esta segunda parte hereda gran parte de estos defectos, manteniendo intactas sus fabulosas virtudes. Y es que Forza 2 es más un Forza Next Gen que una segunda parte propiamente dicha, pero no adelantemos acontecimientos y a continuación vamos a destripar todos sus apartados. Acelera, frena, gira y vuelve a acelerar

Quién no quiere conducir algo así
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Si en algo destaca Forza Motorsport 2 es en su jugabilidad. Los desarrolladores de Turn 10 han logrado hacer un simulador muy realista, pero a la vez han conseguido hacerlo accesible a cualquier jugador que no aspire a convertirse en piloto de competición. Para ello, mantienen del primer Forza la trazada optima que indica cuál es la mejor forma de trazar un circuito y que nos indicara cómo y cuánto debemos frenar para poder encarar con garantías la curva que nos espera a continuación. También tendremos ayudas a la conducción, como el ABS, el control de la estabilidad o la posibilidad de elegir diferentes niveles de dificultar para la IA rival o daños para el coche. Todas estas opciones de personalización logran hacer que el juego tenga una excelente curva de aprendizaje, ya que nos alienta en todo momento a que vayamos quitando paulatinamente esas ayudas y permite que acabemos jugando con la mayor parte de ellas desactivadas. Y es que donde el juego logra destacar, sobre cualquier otro título de estas características en consola, es en el modo de dificultad más difícil. Con la IA en difícil, los daños en simulación y sin ayudas a la conducción, las carreras se convierten una experiencia de lo más emocionante. Tendremos que medir cada curva, apurar cada frenada, estar en constante tensión para lograr no tocarnos con nadie y en todo momento veremos como la IA rival no nos perderá de vista y esperará paciente a que cometamos el más mínimo error. Esta IA es una de las mejores que vas a encontrar en un juego de estas características. Los rivales nos cerrarán la puerta para adelantarles, habrá quienes sean algo guarros e intenten dejarnos fuera de carrera y, desde luego, lo que no conseguiremos es que se despeguen de nosotros (salvo que nuestro coche sea muy superior). Los pilotos rivales tendrán nombres y apellidos, un historial de victorias, un nivel de conducción y les podremos contratar para que conduzcan por nosotros en aquellas carreras que se nos atraganten demasiado. Modos de juegos

Podríamos ir mucho mejor
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En Forza 2 mantenemos los mismos modos de juego que en el primero, por lo que tenemos el modo árcade y el modo carrera. El modo árcade nos permitirá ir desbloqueando nuevos coches que luego podremos comprar en el modo carrera. Tenemos dos modalidades en la primera de ella, tendremos que quedar primero a lo largo de los 15 circuitos del juego, esta victoria nos desbloqueará 3 coches por prueba. También tenemos el modo contrarreloj, donde tendremos que correr con un coche específico y lograr batir el tiempo de vuelta que nos piden y que, en caso de lograrlo, nos desbloquea el coche con el que corremos. Estos modos de juego son ideales para empezar, ya que nos permiten jugar con todas las ayudas sin penalizaciones y nos ayuda a conocer los circuitos antes de tener que competir en el modo carrera. Por desgracia, no son modos excesivamente largos y no nos durarán más de un par de tardes acabarlos. Pero el verdadero sentido del juego offline es el modo carrera. En este modo de juego tendremos que comprar los coches, mejorarlos a nuestro gusto y, por supuesto, ir ganando carreras. Hay una enorme cantidad de pruebas, desde carreras de novato con circuitos cortos hasta las pruebas de resistencia con gran cantidad de vueltas y repostajes. No todas estas pruebas estarán disponibles desde el primer momento de juego, si no que tendremos que desbloquearlas subiendo de nivel. Esto lo lograremos con los créditos que ganemos disputando las carreras, estos créditos serán más o menos numerosos, tanto por la posición en la que acabemos como en el grado de dificultad que hayamos elegido. También tendremos algunas pruebas que nos pidan, aparte del nivel, cosas más especificas, como modelos concretos, marcas concretas o diferentes tipos de tracción o peso. Este modo de juego, pese a la enorme cantidad de pruebas que disputar, adolece de falta de variedad, algo de lo que es principalmente culpable la poca cantidad de circuitos. Lo que consigue que tengamos la sensación estar jugando una y otra (y otra y otra) vez a las mismas carreras, algo aun más acentuado si el jugador viene del primer Forza, ya que la mayoría de los circuitos son los mismos y acabaremos conociendo hasta el más mínimo bache de la carretera. Coches

No me caben más pegatinas
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Junto a su jugabilidad, los coches son otro de los puntos fuertes del título. Tendremos a nuestra disposición algo más de 300 coches. Desde coches de calle hasta súper deportivos y coches venidos del mundo de la competición. Marcas míticas como Ferrari, Aston Martin o Porsche están representadas con una gran cantidad de modelos, entre los que contamos con muchos coches clásicos anteriores al 75, incluso la española SEAT tiene dos modelos en el juego. Cada uno de estos coches es un mundo y tienen su modo de conducción, al que tendremos que adaptarnos o adaptarlos a nuestro gusto. Todos los coches son susceptibles de ser mejorados, tanto exteriormente como en la mecánica, con un sinfín de opciones como alerones, faldones, turbos, kits para aligerar el peso, ancho de la rueda,… e incluso podremos cambiar el motor y la tracción. Todos estos cambios implican grandes diferencias a la hora de conducirlos y tendremos que pensarlo dos veces si queremos poner un alerón que, aunque muy bonito, vemos como nos resta velocidad. Para los usuarios más avanzados, los componentes de competición son susceptibles de modificación en el apartado de tuneo del vehículo. De esta manera podemos controlar la altura de la amortiguación, la fuerza de la frenada, los tipos de neumático y un sinfín de opciones más. Mención aparte merece el editor de pintura que se ha visto muy mejorado. Tendremos 4000 capas de pintura y muchísimas pegatinas y formas predefinidas para decorar el coche como queramos, pudiendo hacer autenticas obras de arte en nuestra carrocería de una manera sencilla y mucha paciencia. Y para que podamos “fardar” de coches, podremos tomar fotos a nuestros coches y subirlos a la página oficial del juego. Pero donde definitivamente merece la pena ver a los coches es sobre el asfalto. Los coches logran transmitir tanto con volante como con el mando, el peso, la aceleración y la tracción. Las sensaciones en la conducción son excepcionales y en todo momento notas que tienes el coche bajo tu control, algo a lo que ayuda mucho también el uso de la vibración. |