Otro RPG de estilo japonés viene a engrosar las filas del catálogo de Xbox. ¿Logrará este intento de Namco-Bandai convertirse en el primero con real interés para el jugador?
Vida, obra y muerte del compositor Frederic Chopin.

El sistema ayudas en el combate es claro y bien diseñado
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Sí corred, corred, incrédulos, pero resulta que hacer una historia en un videojuego sobre las tres últimas horas de vida del genial músico tiene más miga de lo que parece. Postrado en su lecho de muerte, presa de la tuberculosis, la mente de Chopin tiene un sueño, un sueño en el que crea un mundo hermoso, o quizás su alma y mente se transportan allí, a un lugar donde el tiempo se mueve más despacio, donde él mismo viajará en la forma de un avatar que deberá encontrar almas gemelas en un reino donde el color, la luz y la belleza esconden algo más tenebroso, nostálgico y triste, de lo que se ve en la superficie. El claro homenaje al compositor en el momento de su muerte viene a ser una excusa para impregnar el juego de un peso dramático mayor del que aún en si mismo tiene. Amén de ser una clara decisión romántica por parte de un equipo de creadores musicales que ahora han realizado su propio juego. Eternal Sonata, si mis queridos incrédulos, es un juego bastante más maduro de lo que parece por sus gráficos y estilo. Nada más empezar la historia asistiremos al suicidio de una de sus protagonistas, este trágico momento no deja de caer en algunos tópicos clásicos del drama anime, así como el resto de la historia de Eternal Sonata. ¡Pero qué narices, funciona! El mundo al que escapa la mente o el alma de Chopin poco antes de morir tiene la magia de un lugar fantástico que se os quedará grabado en las retinas, y sus personajes tienen toda la fuerza de la que carecían los de Blue Dragon, sin ir mucho más lejos. Este mundo lleno de una belleza mixta entre el impresionismo y el más puro estilo de dibujo animado japonés, flores, bosques, bellas criaturas y gentes, tiene también lugares oscuros, tanto en si mismos como en los corazones de sus habitantes. Estos viven temerosos de contraer la enfermedad de la magia, la capacidad de realizar hechizos es una habilidad que se paga con la temprana muerte. En este punto se encuentra Polka, una linda muchacha al clásico estilo animé, que sabiéndose llena de energía mágica, está condenada a morir joven, siendo además rechazada por el temor de sus conciudadanos. Otro de nuestros mejores amigos será Allegretto, un adolescente que, cual Robin Hood, roba por el bien de los más necesitados. Beat, Claves, Salsa, Jazz, son nombres musicales que harán las veces de compañeros de Chopin, unidos por una serie de casualidades, lucharán contra un malvado dirigente que desea convertir en esclavos adictos sin mente a los habitantes de Eternal Sonata.

Los más pequeños tienen postura de mala leche
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Este topicazo de historia se fusiona con la habilidad de saber crear buena química para el jugador y entre los vínculos emocionales de los protagonistas. Hace acopio de ciertas aproximaciones filosóficas de la vida, la devoción ciega a los dirigentes, la marginación de los diferentes, más ciertas pequeñas lecciones de historia sobre la música y vida de Chopin en forma de pequeños interludios entre capítulos de la trama principal. La historia se convierte de algo casual en una épica que impulsa a acabarla, se acaba cogiendo cariño a los integrantes de nuestro particular grupo de inadaptados y moribundos. Amor, humor y tragedia se dan la mano para contar lo que viviremos en este mundo lleno de luz y oscuridad a partes iguales, de clara y brillante magia y de sucias tramas políticas. Jugabilidad. Perfecta fusión de turnos y tiempo real. De nuevo nos encontramos con un RPG oriental que huye de los combates aleatorios que tan cansinos, pero frecuentes, fueron en el pasado. Podremos caminar por los gloriosos escenarios esquivando, o no, las criaturas con las que nos enfrentaremos. El juego es una maravilla, pero no todo iba a ser perfecto, y peca de una linealidad casi absoluta. Lo que al principio parecen virtudes en su jugabilidad acaban pecando, como casi la totalidad de los juegos de este tipo, de excesivas repeticiones de combates casi idénticos que se hacen aburridos. Y que acaban agobiando a más de la mitad del juego al más pintado.

¡Eh! ¡No te vayas! ¡Solo quería llevarte al huerto!
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Aún así, se salva medianamente de este defecto gracias al innovador y fantástico sistema de combate que incorpora. Disponemos de una barra de acción que se gastará en la medida de lo que hagamos o usemos, permitiendo el libre movimiento en el campo de batalla, con lo cual la táctica aumenta considerablemente. Así pues, no sólo se trata de usar hechizos, armas u objetos, sino de disponernos en buena posición frente al adversario. Por poder, podemos hasta detener ataques en tiempo real, y con más nivel incluso contraatacar, ambas acciones han de realizarse adivinando, a golpe de botón, el momento preciso del ataque enemigo. Al principio, las cosas serán más sencillas y no dispondremos de límite de tiempo para decidir nuestras acciones, pero coincidiendo con la subida de nivel de nuestros protagonistas y con nuestra mayor experiencia, el combate nos pondrá contadores de tiempo límite, dinamizando el combate a la par que lo hace más emocionante. La curva de aprendizaje está más o menos bien resuelta, aunque a veces se hace muy sencillo y otras puede llegar a ser frustrante. Más relacionado con la esencia de la trama, pero integrado en las numerosas luchas, la luz y la oscuridad cambiarán las reglas del juego de la guerra. Numerosos hechizos curativos a la luz del sol se convertirán en las sombras en hechizos de ataque. Y muchas criaturas se tornarán distintas a la sombra incluso de nuestros personajes. La luz y la oscuridad son dos caras que lo cambian todo y se usa en la misma jugabilidad, de manera que aumenta la táctica y las posibilidades del combate. Así como su dificultad en ocasiones.
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