Gamescom, Colonia, Alemania, 12:00 de la mañana. THQ nos abre sus puertas y entramos en el stand de Warhammer 40,000: Space Marine, nos dan la bienvenida los miembros del staff de Relic. Empezamos con palabras mayores, me debato entre si abrazarles o invitarles a muchísimas cervezas. Estamos ante RELIC (con mayúsculas) los creadores de Homeworld, Company of Heroes o Warhammer 40,000: Dawn of War. Maestros de la estrategia, auténticos genios de la creación de experiencias apoteósicas. Los jugadores de PC les deben tantísimo que cuando el jefe de diseño preguntó quien conocía Relic, y sólo un servidor levantó la mano, me dieron ganas de coger el lanzallamas de un Space Marine y arrasar con la sala. Relic de nuevo se embarca el universo creado por Games Workshop, pero esta vez con una aventura de acción en tercera persona.
Space Marine: Máquina de guerra
Para Relic, como nos reconocían, es toda una aventura adentrarse en el mundo de los shooters en tercera persona. Si bien sus juegos se caracterizan por una gran epicidad y un soberbio equilibrio entre acción y estrategia, este nuevo periplo en el mundo Warhammer supone todo un reto y una nueva experiencia. Pero viendo el aspecto del juego cualquiera diría que este es su primer título de acción. Más allá de lo que vimos la impresión general es que todo el título desprende una solidez y robustez muy característica del estudio.
La presentación se iniciaba con contundencia y visceralidad. El Space Marine que encarnaremos durante el juego se prepara para un descenso en helicóptero, en una cinemática realizada con el mismo motor del juego, echa un vistazo al exterior y ve cómo toda una horda de naves aliadas va en la misma dirección. De repente las naves del imperio se ven atacadas por decenas de pequeñas naves de los Orkos. Rápidamente nuestro protagonista se pone a manos de una ametralladora estática que posee el helicóptero, su misión es destruir el máximo de enemigos y salvar el mayor número posible de naves aliadas. Durante el fragor de la batalla se van sucediendo decenas de explosiones, orkos que se abalanzan cual animales sobre otras naves e incluso, al fondo, sobresale una inmensa fragata aliada que también está sufriendo numerosos ataques. Todo con un acabado muy cinematográfico.
La misión, no obstante, sigue su curso hasta que más orkos se abalanzan sobre nosotros y lanzan nuestro helicóptero contra el suelo en un sonoro estruendo. Tras el impacto salimos a la superficie y nos encontramos en medio de un puente gigante que va a parar a una mastodóntica construcción. El desarrollador se recrea girando la cámara para que contemplemos la monstruosidad del decorado y su fantástico tamaño. Avanzamos y notamos como la sensación de peso del Space Marine está logradísima. Llegamos a una empalizada orca que nos ataca desde diferentes flancos, utilizamos el sistema de cobertura a lo Geas of War y acabamos con todos ellos con precisión. |