Tras un larguísimo período desarrollo, algo a lo que ya nos tienen acostumbrados en Blizzard (y de lo que no nos quejaremos mientras sigan manteniendo esa altísima calidad en cada uno de sus trabajos), parece que finalmente Diablo III ya empieza a ver la luz al final del túnel. Por un lado ya se ha confirmado que su estreno se producirá a principios de 2012, y por otro desde hace unos días ya hemos podido probar en profundidad su beta cerrada, un pequeño extracto del que pasamos a contaros, en detalle, cómo se presenta y las sensaciones que nos ha dejado.
Primeros pasos y vistazo a los primeros cambios
La beta cerrada de Diablo III nos permite probar un extracto de su primer acto, una sucesión de misiones tanto principales como alguna que otra secundaria, que nos llevarán por una serie de localizaciones (algunas viejas conocidas por los fans de la saga, como el pueblo de Tristram o la Catedral), que nos permitirán conocer a unos cuantos personajes y terminará con el clásico enfrentamiento ante un enemigo final, en este caso el Rey Esqueleto. Tomándose la partida con cierta calma, la beta puede durar unas 2 horas aproximadamente, pero su gracia está en lo altamente rejugable que es, pues siempre podremos volver a empezar para probar las cinco clases diferentes de personajes existentes, para seguir subiendo nivel y obteniendo mejores objetos, y por supuesto su siempre entretenida modalidad multijugador.
Si bien en una sección tan escasa no se puede hacer una valoración definitiva de lo que será Diablo III, se deja ya percibir que, a pesar de los muchos cambios introducidos, la esencia Diablo sigue ahí, tan adictiva y tan rejugable como siempre. Es decir, nuevamente nos encontraremos con un Action-RPG en el que tendremos que eliminar a cuanto enemigo se nos cruce a golpe de ratón, todo ello aderezado por un control sencillo e intuitivo, con los obligados niveles de experiencia, las habilidades que aprender y mejorar, y muchos objetos que ir recolectando para conseguir un personaje más poderoso con el que poder enfrentarnos a enemigos todavía más poderosos. Un estilo clásico pero en el que se nota el mismo extremo con el que Blizzard cuida sus productos, que lo llevan un paso por encima del resto, y es algo que se puede comprobar simplemente en una beta con un número de bugs bajísimo.
Pero que esta esencia que transmite sea similar no quiere decir que no haya cambios. En estas pocas horas ya es más que suficiente para descubrir muchas de las nuevas mecánicas que ha implementado Blizzard. La primera que llama la atención es sin duda todo lo relacionado con la vida. En anteriores Diablo estábamos acostumbrados a ir contra granes enemigos con un arsenal de pociones de curación, algo que aquí se ha eliminado de raíz. Ahora las pociones recuperan vida, sí, pero lo hacen poco a poco y sólo podremos usar una cada cierto tiempo. En cambio, según vayamos eliminando enemigos, estos irán dejando una serie de orbes que, realmente, serán los que nos permitirán recuperar vida en momentos de apuro. ¿Qué se consigue con esto? Pues que no vayamos tan a saco y que, cuando estemos en inferioridad, nos tengamos que plantear durante unos segundos cómo vamos a acometer el ataque.
Hablando de los enemigos, a pesar de lo corta que era la beta, nos ha llamado poderosamente su altísima variedad, poseyendo además cada uno su mecánica de ataque propia y consiguiendo proponer nuevos retos según vamos avanzando (al menos la primera vez, ya que si lo rejugamos con un personaje de nivel alto, se convierte en un auténtico paseo militar). Otro detalle que nos ha gustado de los enemigos es la inteligencia artificial que lucían, pues muchas veces cuando atacaban en gran número no venían simplemente a por nosotros, sino que se notaba cómo su intención era también la de ir rodearnos y no dejarnos vía posible de escape.
 |
A los pocos minutos de empezar a jugar subimos un primer nivel de experiencia, y aquí hay también novedades importantes, alguna quizás no del agrado de muchos. La propuesta es que el aumento de los atributos del personaje, como fuerza, velocidad, resistencia, magia, etc. es automático, sin que nosotros podamos hacer nada tras cada nivel subido. Digamos que recoge la idea de Guild Wars, en el que por ejemplo dos guerreros de nivel 20 serán exactamente iguales, dejando en manos del jugador su personalización a partir de los objetos y las habilidades utilizadas. ¿Nuestra valoración? Habrá que verlo aún en profundidad, pues por un lado se trata de un cambio de gran importancia, y por otro en la beta no está todavía presente el sistema de runas para personalizar habilidades, una de las herramientas que va a poner Blizzard en mano de los jugadores para hacer único y al gusto a su personaje.
Precisamente en el sistema de habilidades tenemos a otro de los apartados donde también se presentan cambios relevantes. Olvidaros de los árboles de habilidades de Diablo II, porque aquí desaparecen, permitiendo en esta tercera entrega que cada héroe pueda aprender todas las pertenecientes a su propia clase, divididas entre activas y pasivas. Y es aquí donde entra en escena el citado sistema de piedras rúnicas, que permiten personalizar estas habilidades y mejorarlas según sea el nivel de la piedra, lo que llevará a, según lo configuremos, tener personajes totalmente únicos y a nuestra medida. Pero como ya hemos citado, esto es algo que tendremos que probar y valorar en la versión final. Por cierto, el acceso a estas habilidades es ciertamente sencillo, gracias a una nueva barra inferior muy al estilo World of Warcraft. |