Parece que fue ayer cuando vagábamos por las interminables tierras de Cyrodiil a lomos de nuestro caballo, luchando contra los seguidores de los dioses Daedra y cerrando portales al letal mundo de Oblivion. Pero han pasado ya más de 5 años desde el lanzamiento de la cuarta parte de la saga Elder Scrolls, y Bethesda Game Studios se ha tomado su tiempo para hacer la mejor secuela posible. Pasamos de las verdes praderas al frío y misterioso norte, donde se sitúa la tierra de Skyrim, un lugar inhóspito lleno de peligros. Son tiempos de cambio para sus habitantes, pero un terror profundo sacudirá los cimientos de la nación. Nos desplazamos hasta las oficinas de Bethesda en Londres para poder probar durante 3 horas esta quinta entrega, y aquí te traemos nuestras impresiones.
Sangre de dragón corre por nuestras venas
La tierra de Skyrim está en peligro. Los Elder Scrolls lo han profetizado: se avecinan tiempos de cambio y de conflicto entre sus habitantes. Las tensiones entre los secesionistas y los imperiales han llegado a un punto de no retorno, y el futuro se presenta sangriento. Sin embargo, no es la única profecía en la lista de problemas: los Elder Scrolls también indican la inminente llegada de Alduin, el dios nórdico de la destrucción, que desatará un ejército de dragones que acabará con todo rastro de vida.
En estos tiempos inciertos, tomaremos el papel de un prisionero anónimo a punto de ser ejecutado, como viene siendo habitual en la saga. Tras el inesperado ataque de un dragón quedaremos libres y descubriremos que somos el último Dovahkiin, una raza de cazadores de dragones capaces de absorber los poderes de estas bestias aladas. La demo que pudimos probar comenzaba ya pasado el prólogo, para que pudiésemos centrarnos en los cambios jugables y estructurales de esta quinta entrega. Como punto importante cabe decir que nadie guió nuestros pasos en ningún momento, y que todos los momentos narrados aquí fueron fruto de la exploración aleatoria, algo que tiene aún más mérito.
Nuestra aventura comenzó en una húmeda cueva iluminada por tímidos rayos de sol que se colaban por un agujero. Allí escogimos las características físicas de nuestro personaje, mediante el completo editor con el que contará el título. Pudimos comprobar que todas las razas presentes en Oblivion vuelven a hacer aparición en Skyrim, por lo que podremos jugar tanto con un presumido Alto Elfo como con un feo Argoniano lleno de escamas, entre otros.
No tendremos clases que elegir, si queremos ser guerreros tendremos que usar frecuentemente la espada, y si queremos ser magos, bastará con lanzar hechizos constantemente. Cada habilidad tiene su propia barra de experiencia que irá subiendo de nivel a medida que la ejercitemos, pero aún así el personaje contará con un medidor de experiencia principal que nos otorgará puntos para gastar en el árbol de habilidades. Este último se ha representado de una manera muy original, mediante constelaciones en las que cada estrella representa una bonificación especializada en diferentes ámbitos.
Los menús se han simplificado respecto a la anterior entrega y ahora son más fáciles de usar. Nada más pulsar un botón, tendremos que elegir una de las cuatro direcciones de la cruceta para acceder a las habilidades, inventario y demás. Todo el equipamiento se mostrará flotando en pantalla cuando lo seleccionemos, pero se acabó el estilo pergamino que impregnaba los menús del anterior juego.
Tras configurar nuestro protagonista, salimos por la pequeña abertura de la gruta y pudimos contemplar nuestro primer paisaje en todo su esplendor. La impresión fue increíble, ante nuestro personaje se veía un valle bañado por la niebla sobre el que se alzaban imponentes montañas de considerable altura. Nos confirmaron que las montañas serán un elemento clave que dará mucho juego en el apartado de exploración, escondiendo grutas secretas y creando barreras naturales que nos incitarán a investigar. La distancia de dibujado era enorme y fuimos capaces de distinguir sin problema los lejanos bosques que poblaban las laderas.
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Nuestro inventario ya contaba con algunas armas y una armadura básica, ésta última muy familiar ya que era la misma que vestía el protagonista de los tráileres que hemos visto recientemente. Nos equipamos con ella y agarramos un hacha y un escudo, algo sensato ya que poco tiempo después nos atacó una manada de furiosos lobos negros. El combate se ha mejorado respecto a la anterior entrega y esta vez podremos hacer pequeños combos, llegando incluso a golpear con nuestro escudo para aturdir al enemigo. También se han introducido ejecuciones a cámara lenta, que nos mostrarán en tercera persona nuestro golpe fatal con todo lujo de detalles.
La vista en tercera persona también ha sido mejorada a la hora de jugar. Lo notaremos en las animaciones del protagonista, mucho más creíbles ahora, pero además podremos luchar mucho mejor, algo que agradecerán aquellos que prefieran ver la armadura de su personaje en acción. Otra de las novedades es que tanto nuestra magia como nuestra vida se recargarán automáticamente, aunque no podremos prescindir de las pociones en los combates ya que lo hacen muy lentamente.
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