Gráficos
Puro arte. Así se podría resumir el estupendo trabajo realizado por Giant Sparrow en The Unfinished Swan, y lo repito una vez más: el éxito de este título no reside en el hecho de poder colorear los escenarios. El principal logro está en saber gestionar de forma magistral la paleta de colores que aparece en cada uno de los niveles. Al principio nos encontramos con un fondo completamente blanco sobre el que no se destaca ni un solo objeto, siendo nuestra responsabilidad la de lanzar bolas de pintura para así saber por dónde estamos caminando.
Conforme vayamos avanzando irán apareciendo pequeñas sombras grisáceas sobre algunos objetos, así como algunos objetos dorados, como las pisadas del cisne, algunas letras repartidas por las paredes – que nos van revelando la trama sobre El Rey – y otros símbolos relacionados con su persona, como la corona. Este pequeño paso ya da lugar a un mundo completamente diferente, pues durante los primeros instantes el desconcierto se apoderará de nosotros, y al ver algunas sombras u objetos “palpables”, nos volveremos a sentir como en casa. En otros capítulos nos tocará trabajar con diferentes paletas de colores, puesto que en el segundo mundo aparecen otros colores como el verde de las enredaderas o el negro de ciertos objetos decorativos. Además, en este capítulo lanzaremos bolas de agua, que se dejan notar durante unos segundos en el escenario, pero que luego desaparecen, dejando el escenario tal y como estaba al principio.
El tercer capítulo supone una explosión de color si lo comparamos a los dos anteriores. El contraste es absoluto, pues pasamos de la sobreexposición a la luz que era el predominante blanco de los dos primeros mundos a la más absoluta oscuridad. Este cambio tan radical se ve acrecentado por el hecho de haber zonas iluminadas por una especie de lámparas o luces de diversos colores. En este caso nos ha parecido fabulosa la forma en la que estas luces inciden en el escenario, pues al activarse vemos que el escenario no es negro en sí, simplemente es una penumbra tan frondosa que nos hará creer que las rocas, árboles y demás elementos que nos rodean son de color negro. Por último tenemos un cuarto mundo, que cuenta con detalles en carboncillo, pero de la que no os queremos contar más detalles para que no perdáis la sorpresa.
Hasta ahora únicamente hemos hablado de la paleta de colores, pero es que lo mejor de todo es que a lo largo de la aventura nos encontraremos con algunos escenarios realmente evocadores. La primera vez que veamos el gran laberinto quedaremos atónitos, pero aún más nos ha sorprendido al ver cómo “se juega” con nosotros al alterar nuestra percepción del mundo. Estas bromas nos las tocará vivir al ver que ascenderemos a lo más alto de la torre de un castillo tras subir unas pocas escaleras. De esa manera, lo que parecía que iba a ser una tarea ardua se resuelve en pocos segundos y sin molestia alguna.
El resto de escenarios lucen de forma extraordinaria, y lo mejor de todo es que The Unfinished Swan no necesita de texturas de alta resolución ni unos modelados de personajes ultradetallados para llamar nuestra atención. Se basta con el simple hecho de contar con uno de los apartados artísticos más logrados, fascinantes y asombrosos de cuantos hemos visto en los últimos años.
Música/Sonido
La banda sonora hace su trabajo de forma extraordinaria, y decimos esto no porque incluya una partitura llena de líneas melódicas hipnotizantes o pegadizas, sino por el hecho de saber explotar muy bien la soledad del personaje a través del silencio. Con esto quiero decir que son muchos los instantes en los que no habrá música, aunque en los momentos más importantes del desarrollo sí que suelen aparecer para dotarlos de una mayor carga emotiva. Por su parte, los efectos de sonido cumplen con acierto, aunque también es verdad que los desarrolladores no le han querido dar una excesiva importancia a este asunto.
Edición Española
The Unfinished Swan nos llega con textos de pantalla y voces en castellano, ofreciendo un doblaje de muy alto nivel, similar a otras producciones de Sony Computer Entertainment. Son pocos los actores de doblaje que trabajan en esta ocasión, pero esto se debe a que los personajes se cuentan con los dedos de una mano. Eso sí, han trabajado con tiempo suficiente, pues la interpretación de cada una de las líneas de diálogo es perfecta. Con respecto al precio tampoco tenemos queja alguna, pues por menos de trece euros nos podemos hacer con una aventura soberbia, exquisita e irrepetible, pues no hay otra igual.
Conclusión
The Unfinished Swan es uno de los videojuegos más atractivos, evocadores y bellos de cuantos han pasado por PlayStation Network, y eso que en esta misma plataforma nos hemos encontrado con algunos títulos de soberbia factura como Journey o Flower. Pues bien, se podría decir que se sitúa a su misma altura, y encima sazona su apartado artístico con un concepto jugable que funciona de principio a fin, que no deja de sorprendernos ni un solo instante y que encima encierra una historia tierna y emotiva. Por todo ello tenemos que decir que estamos ante un imprescindible del catálogo de PlayStation Network, y solamente el hecho de que no ofrezca una duración más abundante le priva de llegar aún más lejos.
Lo mejor: El apartado artístico, que acerca el arte a los videojuegos. La banda sonora es soberbia, pues sabe cuándo entrar y cuándo dejar al silencio como protagonista. Cada capítulo o pequeña sección de la aventura nos sorprende con nuevas ideas y formas de interactuar con el escenario.
Lo peor: Ojalá hubiera incluido más capítulos. En algunos breves instantes podemos liarnos un poco con el sistema de control.
Historia: 8.5
Jugabilidad: 9.5
Multijugador: --
Gráficos: 10
Música/Sonido: 9
Edición Española: 9

Alternativas:
Enlaces recomendados:
|