Desde que THQ se declarase en bancarrota el pasado 19 de diciembre, los dirigentes de la editora estadounidense han estado buscando posibles compradores de sus activos y, durante los días siguientes a la fatídica noticia todo parecía indicar que la firma Clearlake Capital Group podría hacerse con la totalidad de la empresa por unos 60 millones de dólares. La idea de THQ era realizar una “venta rápida” y tener ya todo cerrado para realizar una subasta el 9 de enero y cerrar la compra este próximo día 10... pero parece que no será así. La juez estadounidense Mary F. Walrath, que lleva este caso, ha decidido escuchar las protestas de los acreedores de THQ, que consideran que esta “venta rápida” sólo se debe al compromiso de Clearlake Capital Group de mantener a la cúpula directiva de la compañía, impidiendo así que se hagan efectivas otras ofertas que pudiesen ser más beneficiosas a nivel económico (creen que vendiendo juegos y sagas de forma individual se puede sacar más dinero que vendiendo la compañía en su conjunto). Los acreedores de THQ quieren extender el período de venta de activos unas tres semanas más, asegurando que en ese tiempo extra más compañías podrían mostrar su interés, como es el caso de Warner Bros. Interactive, que de prolongarse el período estaría interesada en hacerse con sagas como WWE o Saints Row. Desde THQ defienden que esta “venta rápida” se debe exclusivamente a la necesidad de dinero inmediato para poder seguir operando, pues recientemente les fue denegado un crédito para este fin.

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