Si Treasure, ese estudio con tantas obras maestras/obras de culto en su haber pero tan poco conocido para la gran mayoría de jugadores, se hubiese limitado a lanzar un Guardian Heroes en Xbox Live Arcade idéntico al original, el título seguiría siendo una compra obligada. Pero el traslado a Xbox 360 va más allá con una infinidad de detalles que aumentan la calidad del producto y amplían la experiencia de la ya de por sí obra atemporal que ese magnífico estudio japonés parió en la malograda SEGA Saturn.
Una obra maestra atemporal de Treasure
La herencia de Treasure es inabarcable e inexplicable, sólo aquellos que lleven en esto suficientes primaveras sabrán lo que significa haber vivido, título tras título, la trayectoria de este espléndido estudio. Los japoneses, fundados en 1992, han ido creando excelencia tras excelencia como quien se hace el desayuno por las mañanas, parece rutina, parece sencillo, parece hasta cotidiano. Pero en su haber figuran algunos de los videojuegos que han marcado época y toda una generación, quizá el único problema es que siempre lo hicieron a la sombra de SEGA, lo cual en MegaDrive no supuso problema pero con Saturn y Dreamcast hizo que muchas de sus obras no tuvieran el reconocimiento suficiente.
Estamos hablando del maravilloso, original y creativo Dynamitte Heady en Mega Drive, del bestial Alien Soldier también de Mega Drive o del icónico Silhouette Mirage de Saturn. No podemos dejar de citar a Radiant Silvergun, otra de las joyas de los shoot’em up y una de las referencias que recientemente ya analizamos. Por supuesto ha habido grandes obras en Game Boy Advance como Astro Boy o los magníficos Sin & Punishment (con una segunda parte bestial en Wii). Cada uno tendrá su obra fetiche personal, pero si Treasure ha conseguido traspasar las barreras de las consolas (es decir, que la gente los conozca independientemente de haber tenido una consola para jugar a sus obras o no) es gracias a tres títulos: Ikaruga, Gunstar Heroes y el que tratamos hoy, Guardian Heroes.
Es el manual de los Beat’em Up, la obra que define y apaliza a un género que ha tenido obras tan míticas como Cadillacs & Dinosaurs, Streets of Rage o Final Fight. Guardian Heroes no sólo revoluciona un género sino que se alza a una distancia difícil de abarcar añadiendo dos conceptos aparentemente poco desarrollados en el género: un guión profundo con múltiples posibilidades y finales, y un sistema de combate con una cantidad de combos que no le haría ascos a un enfrentamiento contra, por ejemplo (y salvando las distancias), un Street Fighter.
Innovador y fresco la versión que nos ha llegado a Xbox Live Arcade no se ha conformado simplemente en ofrecer un remozado acabado gráfico (que precisamente no es lo mejor de él) si no en entender el concepto de juego y alargarlo a través de Xbox Live con divertidísimas y profundas consecuencias. Estamos en definitiva ante un producto extenso, difícil y con una curva de dificultad deliciosa (más allá de bizarradas tremendas como el modo Arcade). Por si fuera poco hay espacio para una trama tremendamente rejugable que no hace ascos al ingenio y al humor. ¿Se puede pedir más?
Guión
¿Os acordáis de los libros de “Elige tu propia aventura? Eran aquellas novelas narradas en segunda persona, para hacer sentir al lector su protagonismo, que al llegar al final de un capítulo te decían: “Si decides no ir a ver al mago y combatir a los bichos para salvar a la princesa, pasa a la página X – Si decides ir a ver al mago y aprender nuevas técnicas de combate, pasa a la página Y”. Pues Guardian Heroes es exactamente igual, en los más de 25 niveles que disfrutaremos, al final de cada uno de estos podremos elegir entre, por ejemplo, “avanzar hasta el castillo”, “resguardarse en el bosque” o “buscar por la mazmorra”.
Una opción tremendamente interesante para un guión que no es una mera escusa sino que tiene muchísimo trasfondo detrás. La idea del juego es la de invitarnos a descubrir un mundo que ha sido creado para disfrute de los dioses, los cuales buscan a los mejores guerreros para su uso personal. Algo así como si todo el mundo fuera un gran teatro de gladiadores y el que gane pasará a formar parte de los dioses. Una lucha entre el bien y el mal encarnada por espíritus del cielo y la tierra en la que ganan los primeros a través de unos mortíferos magos. El problema es que el poder de su herramienta (los magos) es tan descomunal que deciden deshacerse de ella, con tan mala suerte que uno sobrevive para vengarse de sus creadores.
Para su gesta, el mago Kanon haría acopio de magia y posesiones de nuevos reinos conquistados. El tirano aumenta su poder sobre el mundo humano y decidía eliminar toda la resistencia de Espadas mágicas que había a su alrededor. Pero de nuevo uno sobrevive y eso nos lleva al grupo protagonista, encabezado por Samuel Han, que portará la última espada legendaria que queda. Una princesa rebelde, escapada de los reinos conquistados por Kanon, se unirá también al grupo y ya estará liada. Sobre todo cuando la espada despierte dejando entrever el que será nuestro fiel guardián: un esqueleto con cara de pocos amigos y una técnica de combate devastadora.
Lo importante de la trama no es ya que tiene múltiples finales, sino que no tendremos ni una ni dos partidas idénticas, sino varias con diferentes personajes, grupos malévolos, órdenes de caballeros y agrupaciones independientes de vándalos. Hay para dar y tomar y sus conversaciones y personajes recuerdan a los clásicos malvados de decenas de animes. Desde el escuálido, cobarde y rufián, pasando por el maquiavélico y altivo guerrero o la clásica “femme fattale”. También hay espacio para el humor con grupos llamados “La Orden del Glúteo” con claras tendencias de Drag Queen. Hay estereotipos para dar y tomar pero con los más de 40 personajes que hay en el título no es para menos. |