Experimentar es sano, lo nuevo e innovador necesita amigos y siempre es bienvenido que alguien intente ir un paso más allá en lo que a experiencias interactivas se refiere. A veces sale bien en lo narrativo como en Heavy Rain, otras veces tiene un éxito arrollador gracias al marketing – léase Wii o Kinect – u otras simplemente se estrella estrepitosamente como los dispositivos de olores para videojuegos o aquel mítico Virtual Boy. Pues bien Spirit Camera es un experimento que combina el concepto de Project Zero con el 3D y la Realidad Aumentada. ¿El resultado? Un despropósito considerable al que sólo le salva la buena idea sobre el papel, no sobre el videojuego.
Project Zero no se lo merecía
De la misma manera que Final Fantasy VII no se merecía muchos de los spin-offs y abusos que ha sufrido el título a lo largo de estos dos años, no podemos dejar de tener la misma sensación con Project Zero, una saga que maravilló la pasada generación y que esta ha sido tristemente olvidada, pues no se merecía este experimento, spin-off o cosa rara que ha salido para Nintendo 3DS. La idea es valiente, buena y la apoyamos por completo pero su ejecución es la que nos genera esa amarguísima sensación.
Por otra parte desconocemos que está pasando con Nintendo 3DS, pero ya hemos analizado varios títulos que tienen una duración de juego de móvil o incluso menos, pero a un precio desproporcionalmente mayor. Hablamos de dos horas y media a 40 euros, o lo que es lo mismo, ver El Señor de Los Anillos: La Comunidad del Anillo con una tonelada de palomitas y varios litros de bebida en el cine (y aun así es probable que no llegues a gastarte 40 euros). Sí, es una comparación traicionera y tramposa porque son medios audiovisuales totalmente distintos, pero el hecho es que nada en Split Camera: La Memoria Maldita compensa ese ratio de tiempo/dinero.
El concepto en el que se apoya es en el de la Realidad Aumentada y el Giroscopio de la consola de Nintendo. Se busca ofrecer una experiencia distinta y hemos de reconocer que resulta muy atractivo y curioso cuando vemos que la intención principal del cartucho es utilizar un cuaderno de 16 páginas que acompaña a la caja. Utilizar dicho cuaderno para ver como cobra vida a través de la pantalla de Nintendo 3DS o girar 360 grados en nuestro salón para ver como un fantasma sale de nuestro sofá es algo que a priori resulta atractivo, pero no todo es lo que parece en Spirit Camera: La Memoria Maldita.
The Ring, versión literaria
Enviar una cinta VHS maldita a casa de la gente a día de hoy no tendría el efecto que tiene en The Ring, pues nadie la vería y por lo tanto tu intención carnicera se diluiría. Así que mejor enviar un libro, un pequeño diario, no para Kindle, sino de papel y así asustar al personal. ¿Cuál es su efecto? Pues que si lo lees desapareces, o al menos eso dice la leyenda. En cualquier librería del mundo hoy en día hay muchos libros que te pueden llegar a hacer desaparecer del mapa, de la lobotomía mental que pueden generarte, pero mejor no dar nombres ni pistas.
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Como concepto para un futuro de las aventuras gráficas no está mal. En Spirit Camera hay muchísimo diálogo con diferentes espectros (de los buenos) que aparecerán a través de nuestro salón, si estamos viendo a través de la cámara, o algunas escenas de acción con los diferentes enemigos que aparecerán también a través de la realidad aumentada o en diferentes escenarios a lo Project Zero tremendamente lineales. De hecho, son tan lineales que el juego avanza automáticamente por nosotros y nuestra función será únicamente la de ir enfocando a diferentes partes del escenario como si la propia consola fuera una pequeña ventana – girándola y moviéndola – a través de la que podemos mirar.
El problema es que mucho del texto es vacuo, la historia no consigue atrapar pese a los buscados golpes de efecto del cuaderno de 16 páginas. En más de una ocasión un fantasma atormentado nos pedirá que enfoquemos al cuaderno para ver cómo éste empieza a oxidarse o le empiezan a aparecer letras confusas y supuestamente maléficas o tenebrosas. Nuestro temores se incrementan cuando pasada la hora de juego prácticamente llevamos 7 páginas de cuaderno, nos decimos que no, que no puede ser, que seguramente habrá gran cantidad de combates y exploración a lo Project Zero, pero es una consolación que jamás tiene compensación.
Los combates se sirven del giroscopio y como en Project Zero hemos de enfocar con la cámara a los espectros para poder atraparlos. La diferencia es que los espectros pululan por nuestra salón – o lugar en el que estemos jugando – y tenemos que encontrarlos dando vueltas para una vez enfocados cargar la cámara y darle al flash, esperando y manteniendo la tensión para hacerles más daño cuanto más cerca estén. Ahora bien, ¿Se supone que si estamos ante un videojuego de terror lo ideal es jugarlo a oscuras verdad? Pues falso. Para poder jugar a Spirit Camera se necesita muchísima luz y muy bien enfocada. En más de una ocasión, a plena luz del día, nos hemos tenido que poner bajo un foco de luz porque si la solar era demasiado difusa la consola no detectaba bien al cuaderno si este no estaba correctamente iluminado. Necesitáis, prácticamente, poner un flexo delante del cuaderno, con el problema de que si hay algún problema de detección no podréis avanzar.
Son muchos condicionantes: jugar de pie o en silla giratoria, apoyar el cuaderno en una superficie plana porque en las rodillas no siempre funciona, y una luz muy directa y bien enfocada. Todo esto nos parece excesivo para un juego que se supone que ha de transmitir terror y aunque la idea es valiente, su ejecución – dado que además ni su duración, ni su linealidad acompañan en absoluto – es muy, pero que muy mejorable. Suerte que hay algunos momentos un poco originales y que además de la trama principal hay un modo de juego en el que poder hacer fotografías y ver como aparecen diferentes apariciones o detalles supuestamente terroríficos. Por último también encontramos el modo Cuaderno Encantado, en el que participar en diferentes minijuegos, habiendo muchos de ellos ya vistos en la campaña, presentado solo variaciones leves en lo que la dificultad se refiere. |