Dificultad, seis botones, animaciones a mano 2D, personalidad y estilo en la estética y la música, y toda una serie de posibilidades y tutoriales para aunar, en un mismo juego, a fans acérrimos del género y a espontáneos que se acerquen a él. Skullgirls es una sorpresa que pretende mimar al jugador de toda la vida del género, se le nota su intención y se le agradece, pues tras el telón se encuentra un ex-jugador de torneos de lucha. Una experiencia francamente recomendable que sin tener tanto renombre como otras sagas consigue enganchar a fuerza de tesón, paciencia y, sobre todo, pericia.
¡Es la hora del espectáculo!
“¡Damas y caballeros, es la hora del espectáculo!”. Así se inicia cada combate versus de Skullgirls dentro de un marco de menús y estética de los años 20, sacada prácticamente de una mezcla del Rapture de BioShock, imaginada por un japonés. Hay ese toque de jazz, ese toque nostálgico en lo visual, pero mezclándose a la vez con las voluptuosidades, falditas cortas y grandes piernas insinuantes de todas las féminas. Una fusión entre una mente perversa de cierto estilo de anime, con mucha facilidad para las desproporciones físicas de las mujeres, y un acabado clásico y elegante.
El ejemplo estético solamente es una pequeña muestra del cuidado y mimo al que ha sido sometido Skullgirls, ya sea música, animación, posibilidades de combate, dificultad, inteligencia artificial o incluso trama. Hay pequeñas grietas, algunos resquicios en los que el título pierde su fuerza y otros detalles que gustarán más o menos, pero en general es imposible no reconocer la intachable puesta en escena y a los mandos que ofrece esta experiencia.
La historia nos cuenta la misteriosa leyenda de un artefacto conocido como el “Skull Heart”, que puede hacer realidad los deseos de las mujeres. Eso sí, como todo objeto maravilloso tiene sus contraindicaciones, y la de este “Skull Heart” es que si el corazón de la mujer es impuro, el deseo menos relevante o sin importancia se convertirá en una auténtica pesadilla. ¿Qué tal resucitar al amor de tu vida? Perfecto, pero que sepas que resucitará y será tu amor por siempre jamás tal cual salga de la tumba, por lo que si no te gustan los gusanos, es probable que no te guste lo que veas. Por supuesto las féminas que nos encontramos han sufrido una transformación un tanto desagradable víctimas de sus efectos, convirtiéndose en “Skullgirls”.
Pero la historia no acaba aquí, nos encontramos familias reales en conflicto, mafia dentro de familias ricas con ansias de poder, ciudades de arte llenas de siniestros individuos y hasta laboratorios secretos creados con el fin de destruir a las Skullgirls. Cada una de las protagonistas, a cada cual más característica y diferente, posee un trasfondo detrás y por supuesto su propia historia narrada a través de unas cajas conversacionales antes de cada combate. La historia tiene su carisma y humor en determinadas ocasiones, y aunque no destaca especialmente, no cansa ni molesta. Además, si no queréis pasar las conversaciones, siempre podéis elegir el Modo Arcade en vez del Modo Historia, y santas pascuas.
Seis botones, múltiples opciones
Aun sin ser para expertos en el género, Skullgirls necesita tiempo, paciencia y pericia para ser dominado. Hay seis botones utilizables, divididos entre ataque leve, medio y fuerte y asignados a brazos y piernas. Como es obvio, crear cadenas de ataques leves permite más rapidez y capacidad de respuesta si el contrincante consigue bloquear alguno de esos impactos, en cambio intentar cadenas de ataques fuertes nos dejará muchísimo más vendidos si el rival consigue hacer un contraataque en algunas de las defensas. Ésta también es zonal, por lo que deberemos bloquear según si el ataque es alto, medio o bajo.
El problema, según se mire, es que el diseño de los personajes es tan estrambótico e inusual que no hay aparente lógica en sus ataques y, por lo tanto, deberemos dominar y conocer cada uno de ellos. Por ejemplo, Cerebella va armada con un gorro del que le salen dos robustos y prominentes brazos, de una anchura como su propio cuerpo. Sus ataques fuertes tienen un alcance descomunal aún siendo lentos, en cambio algunas de sus patadas se realizarán apoyando los grandes brazos y lanzando todo el cuerpo contra el rival. Es todo un detalle de animación y se disfruta muchísimo, pero también es cierto que cuesta bastante – hasta que no se lleva mucho rato jugándolo – prever según qué movimientos, dada esa altísima variedad y estética en las animaciones de golpes.
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Skullgirls ofrece la posibilidad de crear grupos de combate de hasta tres luchadores. No obstante, lo interesante de este ofrecimiento es que tres luchadores se pueden enfrentar a una sola. ¿Cómo? Pues con el hecho de que cada jugador tendrá una barra de vida determinada, por lo que si optas por las tres luchadores, éstas tendrán menos barra que si hubieras elegido una única contendiente. Un detalle nimio, pero que permite una gran profundidad en los enfrentamientos.
Con una combinación de dos botones podremos tanto hacer una llamada de ataque a nuestras compañeras; que lleguen, hagan un golpe puntual y preciso, y vuelvan a marcharse, o sustituirlas directamente. Los ataques “blockbuster” o especiales se basan, casi todos, en la clásica media luna y botón de ataque, mientras que los ataques más poderosos necesitan de apretar todos los botones de puño o patada. Además, estos ataques súper-especiales necesitan de una barra determinada, llamada Suspenso, que se va cargando a medida que avanza el combate. Dicha barra tiene diferentes niveles y podremos utilizarla en cada uno de ellos, siendo nuestro ataque mucho más poderoso, además de distinto, si utilizamos la barra entera.
Conseguir combos de más de diez golpes es una tarea ingente para cualquier primerizo, enfrentarse al segundo rival del modo Arcade en Normal un reto no apto para cualquiera. Hay cinco dificultades y, como marca el género, la dificultad Normal es verdaderamente difícil si no tienes práctica y no dominas no sólo el timming de los golpes, sino cada uno de ellos y además las contras. De ahí que los numerosos, prácticos y robustos tutoriales sean tremendamente necesarios. Están muy bien explicados y realmente sirven como curva de aprendizaje. Echar una partida antes de los tutoriales y después (hay más de 15 de ellos) es una experiencia diametralmente opuesta entre sí.
La única pega, quizá para muchos, es que la lista de golpes no está disponible dentro del juego, sino que deberéis ir a la página web (http://skullgirls.com/game/guides/) y descargaros la misma en un .pdf a través de MediaFire. Quizá no es la opción clásica y desconocemos el porqué no se ha incluido en menú, pero la verdad es que nosotros hemos practicado sin problema con el móvil al lado, con el .pdf abierto y en el modo entrenamiento. A falta de recursos, esa improvisación nos ha parecido excelente, pues ni siquiera teníamos que pausar el juego para ver la lista de combos.
Por último citar que el multijugador va verdaderamente suave. Partidas igualadas o no igualadas, posibilidad de enfrentarnos dentro de la misma consola y toda una serie de marcadores online para comparar resultados con nuestros amigos online. Es un producto cuidado y por supuesto difícil, la inteligencia artificial se comporta bien aunque en ocasiones parezca ser realmente traicionera (no sabemos si por incompetencia nuestra o por revoluciones subidas de la propia máquina). Esperamos que se nos entienda, tildar a Skullgirls de difícil – al menos bajo nuestro prisma – es un elogio, un piropo merecido en tiempos en los que con sólo apretar un botón (táctil o no) se activa un ultra-super-combo. |