Mazes of Fate es un RPG de corte clásico, que nos propone introducirnos en primera persona en multitud de mazmorras para resolver las búsquedas que se nos encomiendan.
Remake de rol argentino
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Nadie dijo que los monstruos de una mazmorra debían ser bonitos
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Hace dos años apareció para Gameboy Advance un juego al más puro estilo clásico del rol occidental, el de recorrer laberínticas mazmorras en primera persona, al estilo de lo que pudimos ver hace no demasiado con Orcs & Elves de ID Software para la actual portátil de Nintendo. El juego, realizado por Sabarasa Entertainment, un equipo de desarrollo argentino (de hecho, presumía de ser el primer videojuego de consola portátil latinoamericano), dada la poca publicidad y distribución que se le hizo, junto al hecho de aparecer al final de la vida de la portátil, hicieron que pasase muy desapercibido. Pero los que pudieron jugarlo descubrieron un juego bien realizado y atractivo, tanto para los nostálgicos de estos juegos como para los que, simplemente, querían un buen juego de rol.
Ahora nos llega un remake de aquel juego para la portátil de doble pantalla de Nintendo, intentando darle una oportunidad, tanto en ventas como para hacerlo descubrir a aquellos que no lo jugaran en su día. ¿Seguirá mereciendo la pena?
Historia
La historia, que se nos cuenta en un vistoso video de introducción, nos relata como, hace cientos de años, la tierra de Akhiel era rica y hermosa, gracias a la bendición de los dioses, y los humanos eran felices. Esto les hizo descuidados y dejaron de rendir culto a los dioses, adorando a los poderosos archimagos y sus magias arcanas. Los dioses, enfadados, retiraron sus bendiciones y la miseria invadió el mundo. Un héroe surgió y, estableciendo el camino de la redención, llevó a su gente por el buen camino. Sin embargo, los Netherling, criaturas del inframundo, frenaron sus planes y la gente sufre desde entonces. ¿Surgirá un nuevo héroe que los salve?
Jugabilidad
Como hemos comentado en la introducción, estamos ante un remake de Mazes of Fate, aparecido para Gameboy Advance. Aunque más que de remake, podríamos hablar perfectamente de conversión que, aprovechando las características de la Nintendo DS y la superior potencia de ésta respecto a su antecesora, nos da como resultado un juego idéntico pero adaptado a la consola.
Es decir, que quien tuviese la oportunidad de jugarlo en su día, no va a encontrar nada nuevo aquí, salvo un entorno 3D para las mazmorras (en el original se usaba el cuasi-ancestral método de bitmaps que simulaban cuadro a cuadro un entorno 3D que no era real), que nos da mayor libertad de movimiento, pero también resulta algo más engorroso respecto al original, y el uso de la pantalla táctil.
El juego está inspirado más en juegos clásicos de rol occidental que en juegos similares de origen japonés. Esto se traduce en que tenemos algo más de personalización del personaje que en JRPGs pues, cuando ganamos experiencia (que conseguiremos matando enemigos y resolviendo búsquedas), se nos darán 3 puntos para poder aumentar las habilidades disponibles que queramos, tales como mejorar nuestra habilidad en armas de dos manos, en abrir cerraduras, etc. Eso sí, las estadísticas principales de fuerza, resistencia, destreza, etc., subirán de forma automática.
El desarrollo del juego es menos lineal de lo que pudiese parecer en un principio. Para pasar por determinados sitios del mapa (pues, aparte de los pueblos y villas, tenemos un mapa del reino por el que desplazarnos de una localización a otra), muchas veces estarán bloqueados, sin poder pasar hasta hacer alguna que otra tarea. Pero algunas misiones ofrecen varias formas de realizarlas, ya sea hablando con uno u otro personaje, entre otras cosas.
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En los pueblos, la vista será completamente diferente
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En el diálogo, por cierto, tendremos varias opciones que elegir, parecido a una aventura gráfica y, como decimos, al de cualquier RPG occidental que se precie de serlo. De forma que, a veces, tendremos que averiguar qué debemos decir para convencer al personaje de que nos diga algo o, simplemente, eligiendo las opciones que creemos que nos reportarán la siempre tan necesaria información. De esta forma, iremos obteniendo la mayoría de las misiones.
Dichas misiones resultan bastante variadas y es uno de los principales motivos por los que el juego se hace tan ameno de jugar. Buscar o rescatar a alguien, unir a dos enamorados, acabar con un campamento de bandidos, etc. Como no podía ser de otra forma, como pieza central del juego que es, muchas de esas misiones tendremos que resolverlas en el interior de numerosas mazmorras. Al principio serán muy cortitas, pero irán creciendo en tamaño, haciéndose cada vez más laberínticas, como cualquier mazmorra que se precie de serlo.
En los juegos de antaño, una de las gracias era la de dibujarte el mapa en una hoja cuadriculada. Tranquilos, para aquellos que no tienen tanta paciencia, el juego dispone de un mapa automático, que se va mostrando en la pantalla superior a medida que avancemos, incluyendo algunos objetos importantes como obstáculos, palancas y demás. Eso sí, dicho mapa mostrado en la pantalla superior no resulta muy útil si queremos ver una vista general de la mazmorra, para ello tendremos que elegir el mapa general desde el menú del juego, el mismo desde el que podemos acceder a nuestro inventario de ítems, diario o equipo (porque podremos conseguir nuevo equipo que mejore nuestra defensa y ataque), etc. Lo habitual y siempre imprescindible en un RPG.
En estas mazmorras encontraremos, por supuesto, enemigos, aunque entre que no suelen atacar en grupo, que la IA es ciertamente mala (unos atontaos, vamos, que a veces parece costarles incluso atacarnos) y que el equipo que vamos encontrando es muy adecuando para hacerles frente, tenemos como resultado un juego realmente fácil, totalmente opuesto a lo que solían ser estos juegos antaño, que se caracterizaban por su tremenda dificultad. Aunque también esto podría ser un aliciente para que aquellos que no estén acostumbrados a estos juegos tengan uno con el que empezar sin muchas complicaciones. |