Si quisiste jugar en su día al remake del primer Resident Evil y te quedaste con las ganas por no poseer una Gamecube, estás de enhorabuena, pues ahora llega esta reedición para la actual consola de sobremesa de Nintendo, Wii.
Reedición de un remake
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"Ven, que te de un besito", le dice el zombi a Jill
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Bajo la denominación “Resident Evil Files”, Capcom va a reeditar Resident Evil Zero y Resident Evil Remake, ambos aparecidos originariamente en Gamecube. El primer turno le toca al Remake, aunque ya en Japón llevan ambos unos mesecitos a la venta.
Desde que apareciera en 1996 Resident Evil para la primera PlayStation, la saga ha contado con numerosas secuelas, hasta su quinta entrega, de reciente aparición para Xbox 360 y PlayStation 3. La creación de Shinji Mikami, que aunque no inauguradora del subgénero survival horror como conocemos (ese honor lo tiene Alone in the Dark), sí que fue el que lo popularizó en consolas y se convirtió por méritos propios en una de las sagas consoleras más populares, y todo un icono de los juegos de terror, sólo igualado por Silent Hill de Konami.
Ahora, tenemos una nueva oportunidad de revivir la primera aventura de los S.T.A.R.S. contra lo terroríficos zombis. Desde luego, no será por oportunidades que hemos tenido de jugar a la primera entrega. Ya en la primera PlayStation salió un reedición llamada "Director's Cut", con algún que otro extra sólo atractivo a los más fans; una versión mejorable para compatibles e, incluso, una edición para Nintendo DS, muy bien convertida a las posibilidades de la consola, con el añadido de determinados puzzles que habían que resolverse lápiz táctil en mano y la inclusión de nuevos tipos de zombis, entre otras cosas. Sin embargo, la versión que más nos interesa es la de Gamecube, todo un señor remake, sobre todo en lo referente al apartado técnico, aunque añadiendo también nuevas zonas y elementos de juego (como el cuchillo de defensa), que resultó sorprendente en su día por el tremendo lavado de cara que se le hizo al juego.
Historia
El equipo Alpha del grupo de elite S.T.A.R.S. (Servicio de Tácticas Especiales y Rescate), se encuentran investigando el paradero de uno de sus grupos desaparecidos, en una zona en la que se han dado una serie se asesinatos, a las afueras de la ciudad de Raccoon City, cuando son atacados por una jauría de terroríficos perros zombis y corren a refugiarse en una mansión cercana. Quizás hubiesen estado mejor fuera con los perros, pues lo que se encuentran dentro no es nada alentador. La mansión se encuentra atestada de zombis y otras temibles criaturas. Todo parece tener que ver con el misterioso virus conocido como T-Virus, creación de la misteriosa corporación Umbrella. Al poco de entrar en la mansión, quedaremos solos y deberemos recorrerla a fondo, descubriendo sus secretos. Poco a poco, iremos descubriendo que esconde más de lo que parece.
Jugabilidad
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Buena cámara para presenciar la matanza
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Lo que es el juego en sí permanece invariable respecto al remake de Gamecube que, a su vez, cogía y ampliaba el juego original, aunque la mecánica sigue siendo la misma. La fórmula clásica de los survival horror está aquí: habitaciones que veremos desde diferentes ángulos de cámara, muchas veces traicioneros para dar más tensión al asunto; enemigos, en este caso zombis, arañas gigantes y demás fauna cuyo único objetivo será el de que acabemos nuestros días en la terrorífica mansión y un desarrollo intrincado basado en la recolección de llaves y objetos varios que nos permitirán abrir nuevas habitaciones y zonas (en este caso tres, la mansión y otras dos que no desvelaremos para los nuevos). No faltan tampoco los puzzles, muy al estilo de estos juegos, muchas veces metidos con calzador sin ningún sentido en la trama en sí misma, pero que tendremos que resolver si queremos continuar, tratando de dar algo de variedad al desarrollo.
Para enfrentarnos a tanto zombi y criatura letal, tendremos un buen repertorio de armas, que iremos consiguiendo a medida que avanzamos, empezando con una pistola. Para acabar con los zombis, nada mejor que un buen tiro en la cabeza (con la escopeta mucho mejor, ya que será más fácil acertar) o bien quemar los cuerpos pues, de otra forma, aunque parezcan muertos, más tarde descubriremos cómo no sólo se han levantado, sino que vuelven mucho más rápidos. La munición es escasa, por lo que lo mejor es no disparar a lo loco, si no queremos luchar contra las temibles criaturas con sólo nuestro cuchillo para defendernos.
Por si esto fuera poco, el número de guardados es limitado, pues iremos consiguiendo una serie de cintas para máquinas de escribir, cuyo número es escaso. Esto, que pudiese parecer una decisión discutible, no hace sino añadir más tensión al asunto, evitando que nos andemos con pies de plomo, sabiendo que no tendremos muchos momentos de salvación (evitando que guardemos cada dos por tres). Lo que ya no tiene tanta justificación es la escasísima capacidad del inventario, lo que nos obliga estar constantemente yendo a los escasos baúles repartidos por la mansión a guardarlos, obligándonos a hacer unas caminatas innecesarias y aguantando unas cargas entre habitaciones que pueden hacerse bastante molestas y que parecen haber aumentado en esta versión.
El juego dispone de dos modos dificultad, descritos de forma un tanto peculiar en el menú de selección al principio de la partida, descritos como “Las Bicicletas de Montaña” y “El Senderismo”. Lo mejor, sin duda, es jugar al modo de dificultad más alto (senderismo), pues es como más se disfruta, y se puede pasar perfectamente si somos cuidadosos. La dificultad, junto a una ambientación realmente espectacular gracias a los remozados gráficos de la versión de Gamecube (intactos en éste que hoy analizamos), consiguen una atmósfera como pocos juegos han conseguido, resultando en una experiencia de juego realmente tensa y satisfactoria, y es eso sin duda por lo que se puede recomendar todavía sin miramientos a cualquiera que quiera disfrutar de un poco de terror en su consola (y no lo haya jugado ya, claro). |