
Vídeo Análisis de Aion
Otra vez, un nuevo lanzamiento y los foros de videojuegos se convierten en campo de batalla. El tema de discusión, ¿conseguirá destronar a WoW? Poco importa la ambientación o el estilo de juego, parece que a la gente sólo le importa saber si ese nuevo título que viene será el ansiado “WoW killer”. Y Aion no ha sido la excepción. ¿Estaremos realmente ante ese mesías que nos libere del demonizado World of Warcraft? Antes de ir al análisis, haré acto de conciencia: no he jugado al WoW y soy uno de los que lo demonizan.
Guerra civil en Atreia
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Atreia era una utopia, un lugar bañado por la luz del sol, donde sus habitantes vivían felices y en paz. Sin embargo, todo cambia cuando los Balaur, una raza draconiana, inician una guerra de exterminio contra los habitantes de Atreia, devastando el idílico paraje. Con la destrucción de su aparente objetivo final, la Torre de la Eternidad, destruyen Atreia, dividiéndola en dos semiesferas. Una queda bañada por la luz y los bosques y praderas florecen de nuevo, así como la cultura. Sus habitantes pasan a ser conocidos como Elyos, una raza de hermosa apariencia que se considera legítima sucesora del legado de Atreia. En la parte oscura, los supervivientes evolucionan para adaptarse a un entorno hostil; desarrollan garras y peludas melenas para protegerse del frío. Pasan a llamarse Asmodeos, la raza de apariencia bestial que se considera auténtica heredera de Atreia. Los prejuicios pronto hacen que los antiguos habitantes de Atreia, ahora separados, se enfrenten en una guerra sin cuartel. Pero los Balaur todavía permanecen expectantes...
Cola, a la rica cola
Del mismo modo que en mi análisis de Champions Online dediqué un párrafo a la polémica del lanzamiento, me parece justo que haga lo propio con Aion. En este caso no se trata de un parche con drásticos recortes. Esta vez, lo que ha enfadado sobremanera a parte de la comunidad de jugadores han sido las colas que, ya desde el headstart, se han sufrido para acceder a los servidores. Muchos subscriptores se han quejado de colas de hasta 8 horas de espera, servidores tan saturados que ya ni admitían colas y de restricciones a la hora de escoger facciones en ciertos servidores (en aras de un equilibrio entre ambas). Aunque lo que más ha exasperado a los jugadores ha sido la tibieza con la que, desde NCSoft, se ha tratado el asunto. Su postura oficial es que no añadirá servidores para absorber la avalancha inicial de jugadores, ya que esperan que la situación se normalice en unos meses y no quieren acabar con un montón de servidores casi desiertos y deban recurrir a fusionarlos. Aun así, la cosa se ha agravado con la conclusión del headstart y la incorporación de nuevos jugadores con el lanzamiento oficial de Aion. Muchos creen que esta supuesta falta de previsión por parte de NCSoft es el clavo en el ataud de Aion, algo que hará que muchos abandonen el juego y propicie su declive.
Jugabilidad
Obviando el tema de las colas, cuando entramos a Aion por primera vez, nuestra primera decisión será elegir una de las dos facciones (si el servidor lo permite por cuestiones de equilibrio). Ésta será casi puramente estética, pues Elyos y Asmodeos son virtualmente idénticos de cara a la mecánica de juego. Una vez elegida facción, habremos de escoger clase y sexo. Inicialmente, sólo habrá cuatro clases básicas: guerrero (warrior), sacerdote (priest), mago (mage) y explorador (scout). Cada una de estas clases abre el acceso a dos más durante la misión de Ascensión (la misma que otorga las alas y la facultad de volar, que ya comentaré más adelante).
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Finalmente, tras esas dos elecciones, llegaremos al apartado de personalización. A pesar de todo lo que se ha vendido, las opciones de personalización de Aion no van mucho más allá de las que hemos podido ver en la mayoría de MMORPGs orientales: una serie de peinados, caras, accesorios, cuerpos y vestimentas predefinidas. Ahora bien, Aion aporta una pestaña de opciones avanzadas que, mediante los ya consabidos controles deslizantes, permiten personalizar aun más aspectos como el rostro y el cuerpo de nuestro personaje. Y ni siquiera esto es exclusivo de Aion, pues ya se pudo ver con anterioridad en Perfect World, por ejemplo. Por supuesto, en una comparación con lanzamientos más recientes, el apartado de personalización de Aion palidece ante las posibilidades que ofrece Champions Online en este aspecto.
Tras pasar por este proceso y ver una interesante secuencia, nos encontraremos en la zona inicial, en la que recibiremos las primeras misiones con las que nos familiarizaremos con aspectos básicos como la interacción con los PnJs, el combate, la gestión del inventario, las habilidades, la recolección de recursos o las habilidades. Y ya es aquí donde empiezan muchas de las familiaridades, sobre todo con un viejo conocido como es Lineage 2. Especialmente en el tema de la economía, pues lo primero que apreciaremos es que las recompensas monetarias por las misiones son moderadas, el precio que obtenemos por vender objetos en las tiendas de PnJs es muy inferior al 50% de lo que nos costaría comprarlas en ellas y que tendremos que pagar por casi todo: ampliar nuestra limitada mochila (llamada cubo en el juego), comprar los manuales de habilidad (una vez más, ¿alguien mencionó Lineage 2?), teletransportadores (viaje entre ciudades en el mundo) y maestros de vuelo (viaje entre ciudades de la misma zona), poner objetos en subasta en la casa de subastas (objetos que, salvo los materiales de creación, tendrán una más que pobre salida, por no mencionar lo ridículo que es tener solamente diez espacios para objetos en subasta), pagar a los sanadores de almas para que traten la penalización por muerte de nuestros personajes,... Olvidaba mencionar los fragmentos de poder, unos consumibles que aumentan el poder ofensivo y se consumen con cada ataque de nuestro personaje mientras tengamos un suministro de ellos (una vez más, ¿alguien dijo Lineage 2?).
Al menos, como sorpresa agradable, la disponibilidad de abundantes misiones facilita una progresión de niveles moderadamente rápida y hace pensar que el grinding no hará acto de presencia (algo encomiable si pensamos que la mayoría de MMORPGs orientales lo ven como alternativa viable a introducir más contenido). De todos modos, la impresión no dura mucho, pues a la altura del nivel 14 existe una misión (para elyos, desconozco si los asmodeos tendrán una equivalente) que exigirá invertir una buena parte de tiempo de juego en matar una serie de criaturas para obtener unos objetos de misión con un “droprate” excesivamente bajo. Quiero aprovechar estas líneas para enviar un saludo a todos los jugadores que tengan personajes buscando los infames amuletos dukaki. El pequeño bache en el camino que supone esta misión es una advertencia: a partir del nivel 25, aproximadamente, las misiones se hacen más escasas y son sustituidas por encargos repetibles cuya recompensa de experiencia equivale a la ganada por matar dos o tres criaturas del Abismo. Un sutil recordatorio para empujar al jugador a hacer grinding en una zona RvR, en la que corremos el riesgo de ser vilmente “gankeados” por jugadores de la facción rival mientras ganamos experiencia matando las criaturas de dicha zona. |