Hace escasos días fuimos invitados a las oficinas de FX Interactive para poder conocer de primera mano su nueva apuesta en el género de la estrategia y el rol, El Rey Arturo. Lo hemos jugado en profundidad y os vamos a contar todos los detalles. ¿Estará a la altura de las expectativas? Veámoslo.
A unificar Inglaterra
Todo empieza cuando Arturo consigue extraer la espada Excalibur de la roca y se convierte en rey, cuyo objetivo será unificar Inglaterra, que en ese momento histórico (siglo V) se encontraba dividida en multitud de pequeños condados.
Los chicos de Neocore Games decidieron que la historia real (aunque la existencia de Arturo nunca ha sido demostrada) era demasiado aburrida y han decidido incluir elementos de la mitología celta y de la anglosajona.
Si bien las bases jugables son las mismas que podemos encontrar en la saga Total War, aquí la campaña tendrá un claro protagonismo, ya que no se limitará a marcarnos objetivos, sino que nos irá guiando por diferentes misiones de conquista. Por supuesto también podremos hacer caso omiso e intentar conquistar todos los territorios por nuestra cuenta con la excepción de algunas misiones obligatorias, pero no es ni recomendable ni satisfactorio.
Otro tipo de misiones disponibles serán las que se resuelven mediante diálogos. Como si estuviésemos en una aventura interactiva, el juego nos irá proponiendo diferentes problemas y varias soluciones a escoger, y así ir progresando hasta obtener un desenlace. En algunas ocasiones algunas frases saldrán coloreadas en azul (éxito probable), rojo (nada probable) y verde (depende de otros aspectos como las características del personaje). En general estas misiones son muy entretenidas y gustaran a todos aquellos que disfrutan con el rol.
La línea argumental está dividida en cuatro capítulos con tres diferentes finales, aunque la estructura no es lineal. El desarrollo es variable, ya que hay muchos caminos disponibles para llegar a los diferentes finales. De esta forma, cada partida nueva será completamente diferente, por lo que el índice de rejugabilidad es bastante alto. Aún así, desbloquear todo el juego nos podría llevar entre 100 y 120 horas, una cifra nada desdeñable.
Durante la partida no manejaremos en ningún momento al Rey Arturo, si no a los Caballeros de la Mesa Redonda. Éstos, como si fuesen generales, tendrán unidades a su cargo y podrán liderar sus propios ejércitos. Toda la gestión de rol se realizará mediante un panel de mando, la mesa redonda. Para empezar los caballeros no serán fijos, sino que podremos ir cambiándolos a medida que nos encontremos con otros durante nuestra partida, todo dependerá de sus características.
Cuando vayamos conquistando provincias tendremos que asignarlas a un caballero, pudiendo tener éstos un máximo de tres provincias. Para ello tendremos que tener en cuenta si son leales o no, su capacidad para reclutar tropas o sus habilidades con las finanzas. Por supuesto habrá que meditar bastante las decisiones, ya que poner a alguien que apenas tiene lealtad podrá hacer que mejore nuestra imagen ante sus ojos, pero también puede acabar con la provincia levantada en armas.
Otro aspecto bastante interesante son los casamientos, y es que gracias a las esposas podremos crear caballeros mucho mejores en todos los aspectos. Por ejemplo, si uno es muy buen luchador pero le falla la estrategia militar, podremos casarlo con una mujer con ese valor muy alto, y veremos como aumenta un par de niveles. Y lo mismo podría ocurrir con la lealtad, la capacidad económica, etcétera.
Nuestras decisiones durante el transcurso del juego no solo tendrán peso en la propia historia, sino que servirán para inclinar nuestra balanza hacia un lado u otro. El sistema se compone de dos ejes, como si de los cuatro puntos cardinales se tratase, estando por un lado bondad o maldad y por el otro lado cristianismo o religiones celtas. Dentro del cuadrado imaginario que formarían los cuatro puntos, hay una serie de poderes desbloqueables, como invocar a determinadas criaturas o mejoras para algunas clases de unidades.
De la misma forma, algunas misiones sólo aparecerán dependiendo de nuestra ideología. También hay que destacar que los caballeros tendrán sus propias ideas, por lo que desde el principió será interesante tener claro hacia donde vamos a tirar. Aunque pueda parecer algo complicado, los elementos desbloqueables aparecen sombreados, por lo que podemos tener una visión global de saber en mayor o menor medida que nos espera en cada lado.
Un aspecto que suele cansar de este tipo de juegos es que cuando llevamos varias decenas de horas invertidas en él, es que empiezan a cansar debido a que todo se reduce a mejorar alguna cosa y luchar. Los desarrolladores han querido evitar eso y han incluido las estaciones meteorológicas. Por ejemplo, durante la primavera aparecen nuevas misiones, en verano es el momento ideal para luchar, en otoño se recogen las cosechan y en invierno los ejércitos están bloqueados, siendo el momento de mejorar nuestras ciudades. |