La guerra no es ninguna broma. Nunca lo ha sido y nunca lo será por mucha frivolización que se haya llevado a cabo en decenas de videojuegos, en los que una bala no mata sino que sólo empaña la pantalla de rojo y en la que la hipertrofia de sentirse Rambo empapa cualquier atisbo de realismo. Las formas se olvidan y la guerra se convierte en mera diversión arcade al servicio del Call of Duty o Battlefield de turno. Pero Red Orchesta 2: Heroes of Stalingrad no es así. No lo fue su antecesor ni lo vuelve a ser ahora, porque Tripwire ha conseguido parir una obra en la que el realismo y la consciencia de que la guerra no es un juego se vuelven absolutas protagonistas. Los detalles de grandeza están ahí, lástima que el lanzamiento de la experiencia haya (y esté siendo) tan tortuoso.
Pasión por el trabajo: De un mod al mercado mundial
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La cantidad de desarrolladores que han empezado en la industria a través de la creación de mods es interminable. Tripwire y sus integrantes es uno de los mejores ejemplos ya que todo empezó en el concurso de Nvidia llamado “Make Something Unreal” y que consistía en crear un mod para el fantástico Unreal Tournament 2004. En aquel momento unos desconocidos crearon uno de los mods más bestias, intensos y recordados del juego de Epic Games: Red Orchestra: Combined Arms. Con el premio en sus manos, que consistía en una licencia comercial de Unreal Engine 2 y Unreal Engine 3 se pusieron a crear su primer juego que aparecería en venta física.
Basado en el Unreal Engine 2.5, Tripwire lanzó al mercado el amado Red Orchestra: Ostfront 41-45 que, durante años, ha sido uno de los multijugadores más alabados, jugados y admirados por usuarios y desarrolladores. Vendió alrededor de 400 mil copias y tuvo al estudio desarrollador constantemente pendiente de los errores que iban surgiendo. Así pues los modestos desarrolladores se ganaron una fama parecida a la de CD Projekt, en el que el usuario y su felicidad siempre se anteponen a los ingresos mastodónticos y mayúsculos. ¿Por qué explicamos esto? Pues porque sólo sabiendo la historia del título y del estudio se puede comprender, entender y aceptar el resultado de Red Orchestra 2: Heroes of Stalingrad
Misma esencia, que sigue apuntando a la dificultad y el realismo
Red Orchestra 2 es un título multijugador, que nadie se lleve a engaño por la cacareada y anunciada campaña para un jugador. Para que os hagáis una idea, si no conocéis la saga, esto es como BRINK, es decir, una campaña de un jugador para practicar y conocerse los mapas y luego el multijugador, esencia, corazón, cuero y mente de todo el juego. Sin más. Esperemos que al igual que en su día con BRINK no haya gente que caiga en el error de jugar a Red Orchestra 2 sólo por su campaña para un jugador; la cual, por cierto, es algo desastrosa.
Hace años los shooters en primera persona de la segunda guerra mundial dominaban el mercado. Medal of Honor, Battlefield 1942, Call of Duty, Brothers in Arms, el propio Red Orchestra y muchos otros títulos más eran el pan de cada día en los shooters. Con mayor o menor realismo las experiencias se iban sucediendo, ya fuese en Pear Harbor, en la Alemania profunda o en el desembarco de Normandia. Pero la gente creció, se olvidó de la guerra mundial y se dio la bienvenida a Oriente Medio o simulaciones futuristas o tecnificadas de la Tercera Guerra Mundial. Atrás quedaban los fusiles en los que recargar era un suplicio o los tanques sin GPS ni ayudas informáticas.
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La experiencia es dura, intensa y frustrante. Red Orchestra 2: Heroes of Stalingrad mantiene la esencia de la saga pero con algunas novedades muy inteligentes que tardan poco tiempo en formar parte, con total naturalidad, de la experiencia de juego. Entrar al multijugador y caer bajo el fuego enemigo, que no sabes de donde viene, es lo habitual, la incapacidad de dar a un soldado en movimiento y que su disparo le alerte de tu presencia es lo común. El no asomar la cabeza cuando no es debido o el no correr alegremente por el escenario son los mejores consejos que os podemos dar. Porque si estáis acostumbrados a Call of Duty o Battlefield, cuando entréis a Red Orchestra vuestro sentimiento de frustración no os lo va a quitar nadie.
Al igual que nadie nace sabiendo montar en bicicleta, skate o patines, aquí ocurre lo mismo. Vuestros primeros días de caídas, golpes, roces, piruetas mal ejecutadas y demás van a ser vuestra cura de humildad y vuestro aprendizaje. Red Orchestra 2 no llega al concepto de Arma II (tampoco lo pretende) pero se le acerca, cada disparo es una muerte asegurada y si no muertes te hará un daño zonal que, o te deja inconsciente y muerto a los pocos segundos o te deja prácticamente incapacitado para disparar. Aprendes a base de hostias, aprendes a base de frustración, como cuando aprendías a montar en bicicleta. Pero una vez lo consigues se abre ante ti una experiencia con apoteósicos destellos de calidad.
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