Si intentas copiar a los demás acabas sin personalidad
La campaña de Battlefield 3 es olvidable, guste o no. Podréis disfrutarla y está claro que los gráficos en PC juegan un papel importantísimo en muchos instantes que en consola pasan mucho más desapercibidos. Pero es tremendamente irregular y sólo espectacular en ocasiones. Los tópicos de la trama no son negativos – pues ya son muchos shooters bélicos que los trillan una y otra vez – y va cogiendo color y cuerpo a partir de la mitad de la narración. Somos un sargento que ha de limpiar su nombre y para ello va explicando sus peripecias a través de flashbacks en los que participaremos.
El problema, como veremos en jugabilidad, es que los flashbacks interactivos (que son los diferentes niveles) no dan demasiadas pistas y la narrativa de guión quedará relegada a las cinemáticas entre misión y misión. Hay mucha pirotecnia y espectacularidad basada en el motor gráfico, y hay algunas escenas in-game en las que se nos cuenta historia verdaderamente trabajada. Si el tema de los QTE se hubiera dosificado mucho más y la trama se hubiera explicado mejor desde un principio, estaríamos ante una experiencia verdaderamente notable. Porque a nivel de envoltorio, DICE saca músculo como quiere y cuando quiere.
El problema de DICE con la campaña es tremendamente sutil, pero de manual de desarrollo de videojuegos. El mejor ejemplo es el de la misión del Jet en la campaña. Te asombran con su apartado visual y con una puesta en escena tan asombrosa como sobrecogedora para luego llevarte de la mano sin magia y aburrimiento. Dicho así, muchos diréis… “bueno, eso es lo que hace también Call of Duty” y no, os equivocaréis de pleno. Hay que hilar fino pero se consigue ver que en la misión del jet no pasa absolutamente nada, sobrevolamos las nubes, de vez en cuando aparecen algunos aviones, los derribamos sin mucha dificultad y a otra cosa. No hay emoción, no se obliga al jugador a mirar a los detalles espectaculares. La escena de la lancha de Modern Warfare 3 en la base es parecida: una lancha que no puedes controlar y desde donde sólo puedes disparar. La diferencia es que el artificio a tu alrededor es más constante, más espectacular y para colmo dura menos, por lo que antes de que puedas saturarte ya se ha acabado.
La inteligencia artificial no es tampoco para tirar cohetes, ni la enemiga ni la aliada, pero además no se han cuidado errores de bulto. La solución de utilizar respawneos no es nueva, la utilizan muchísimos otros productos pero en la magia de cómo hacerlo está la clave, pues disimularlo es un arte. Battlefield 3 no sólo no lo disimula, sino que tiene errores como apuntar con el zoom a una zona y ver como el enemigo aparece de la nada como mágicamente teletransportado. Quizá muchos os paséis la campaña sin percataros de estos detalles, pero están y muchos más de los que nos hubiera gustado ver.
Suerte tiene el juego de tener el Frostbite 2.0, porque la escena de las oficinas, o las nocturnas son sencillamente increíbles con detalle alto. Pero en lo jugable es otro cantar, es demasiado irregular, se le nota cuando intenta imitar sin conseguirlo a Call of Duty y es demasiado aséptico cuando es el Medal of Honor del año pasado. La grandísima variedad de armas y sus diferentes tipos de retroceso le dan un gran plus, pues muchas veces nos quedaremos vendidos contra decenas de enemigos por tener el arma poco adecuada para ese instante. Que muchas coberturas se destrocen también le da un gran plus a algunos combates. En PC, eso sí, os “obligamos”/aconsejamos jugarlo en difícil, es lo mínimo para que la experiencia valga la pena. Sobre las misiones cooperativas poco podemos comentar que no dijésemos ya en su correspondiente análisis de consolas.
Iniciándose en el multijugador
DICE lo ha vuelto a hacer, ha creado su caldo de cultivo pero como no podía ser de otra manera se ha pasado con la sal. Battlefield sigue siendo BUGttlefield pero en menor medida. Cuando tienes a 64 personas, un terreno vastísimo, centenares de elementos interactuables, todo tipo de vehículos y un motor gráfico considerable en iluminación y modelados es obvio que haya cosas que no funcionen como deberían funcionar. No es un detalle negativo en sí, si no algo más o menos esperable y entendible, aunque no siempre del gusto de todos.
Pero lo genial del asunto es que aquí ya no vale el ser el “gallito” o el conseguir el mayor número de bajas posibles que nadie, aquí lo que prima son los objetivos, defender y atacar en la misma proporción, ayudar al equipo, ser hombre de escuadra y un sinfín de detalles más que diversifican el juego y le añaden enteros de calidad con respecto a planteamientos más alocados. DICE, además, ha intentado contentar a todos los estilos de jugador añadiendo accesorios contra las “colillas” (los que se quedan tirados en un mismo sitio día sí y día también) o rebajando clases, la más especial es la del Francotirador con respecto a Bad Company 2 para equilibrar más la balanza. El resultado, como es natural, contenta a unos y a otros no, máxime cuando hay armas demasiado contundentes, que en manos de malos jugadores (lammers, campers, individualistas, colillas) pueden arruinar por completo una partida.
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Battlefield 3 compite contra sí mismo y contra los fans de Battlefield 2 y Battlefield: Bad Company 2 que, generalmente, suelen estar bastante divididos. No hay nada, actualmente, de la envergadura y posibilidades de Battlefield 3 y eso es una maravilla tanto para lo bueno como para lo malo. Vayamos paso a paso, antes de empezar a desgranar este profundo multijugador conviene citar que hay tres “estilos” de juego antes de entrar en los diferentes modos y mapeados: Normal, Hardcore e Infantería.
El primero es el más asequible para empezar, aún con sus altibajos. Por ejemplo una de las funciones más relevantes de Battlefield 3 es la de marcar a los adversarios con la letra “Q” pudiendo informar a todo nuestro equipo de donde está colocado X tanque o Y francotirador, y así dar una información vital a helicópteros o jets que lo tendrán más fácil para derribar estos objetivos. También será más difícil derribar a un enemigo, o más bien que tenemos más vida, así como una recarga de vida al más puro estilo shooter actual. El modo fanático es más bien todo lo contrario, derribar a enemigos es más fácil debido a que se hace más daño o se tiene menos vida, como queráis verlo. Los cambios han suscitado polémica debido a que entre los más fans dicho modo tiene poco de “hardcore”, pues además se ha añadido la imposibilidad de tener cámara de tercera persona en los vehículos.
Sea como fuere decíamos que en Normal es más fácil empezar porque se otorga experiencia por más detalles. Un aficionado que aún se esté haciendo con los mapas verá que le llueven las hostias de todos lados y ni siquiera sabe de dónde vienen, por lo que costará, dependiendo de su habilidad, conseguir gran número de bajas y por lo tanto experiencia que le haga subir de nivel. Así pues con “Q” podremos ir señalando objetivos y así se nos premiará con pequeñas porciones de experiencia. Disparar a un enemigo y no matarlo también puede darnos experiencia si un compañero acaba con él.
El problema de todo esto es que en Battlefield 3 es considerablemente más fácil subir de nivel que en Battlefield 2. Y aunque en el último mes el título ha pegado un cambio en el estilo de jugar de la gente si jugamos con desconocidos (más cooperativo, uso menos alocado de los vehículos y más concentración en conseguir los objetivos o banderas), da la sensación de que a la gente lo único que le importa es subir de nivel lo antes posible y sea como sea. |