Con prácticamente un mes de retraso respecto al análisis de la versión de consolas toca ahora adentrarse en lo que son, desde ya, palabras mayores. Una saga que no puede entenderse sin el PC como base, una forma de entender los shooters bélicos que ha creado hordas y hordas de exigentes fans y a las que DICE ha querido “premiar” vistiéndolo de gala con un Frostbite 2.0 que es desde ya lo más bestia que puede dar de sí un PC en materia de gráficos. Una campaña tremendamente olvidable y un cooperativo desangelado sólo son rellenos para lo que de verdad importa: su multijugador. Eso sí, los que se esperen un Vs. con Call of Duty van tremendamente mal encaminados, a Battlefield le resbala la saga de Activision, pues el título de DICE compite contra sí misma: Battlefield 2 y Battlefield: Bad Company 2.
PC, Battlefield y multijugador… palabras mayores.
Amor y odio, yin y yan, negro y blanco, Battlefield 3 no te da una de cal y otra de arena, no. Por cada tres de cal te da dos de arena, no hay término medio y no se trata de que o lo ames o lo odies, porque cualquier jugador que se precie tenderá más a la primera opción. Se trata del “lo que podría haber sido” si DICE hubiera tenido unos cuantos meses más de desarrollo. El multijugador sigue siendo, si coincidís con gente que sepa jugar, una de las experiencias más superlativas y emocionantes que os puede dar un PC. Pero llegar a ese punto cuesta y no siempre es factible. Es como si estuvierais en la fiesta más increíble del mundo, pero la ropa interior se te pega, los zapatos te rozan el talón de Aquiles y el sudor empieza a dejar huellas en tus sobacos.
A día de hoy, un mes tras el lanzamiento, al menos el juego se ha liberado de todas las impurezas en forma de jugador “Callofdutyero” que tenía. Como ya hemos dicho en la introducción no vamos a compararlo con el título de Activision por mucho que hasta las propias compañías y miles de usuarios se emperren en querer poner al mismo nivel (por un tema de ventas, claro está). En donde uno se dedica a fuego rápido, millones de bajas y anestesia pura, el otro presenta un estilo más sosegado, más cooperativo y muchísimo, muchísimo más amplio.
Los primeros días Battlefield 3 era un hervidero de muchos usuarios que querían plantearse si pasarse a la opción de DICE, al poco tiempo (y eso que tardaron unas semanas en darse cuenta) percibieron que ese estilo de juego, al menos en PC, no era el suyo. Jugar a Battlefield 3 como se juega a un Modern Warfare hizo que muchos veteranos de la saga vieran una falta de cooperación abismal y un ansia por conseguir accesorios, niveles y armas tan irrefrenable que hacía que en un modo Conquista la gente estuviera más pendiente de arrasar con todo que de capturar las bases.
Por suerte salió Activision, mucha gente migró y a los pocos días Battlefield 3 empezó a coger el color que ya habíamos visto días antes, con la gente adecuada, pero que ahora se veía con muchísima más claridad. Porque hablamos de un título en el que tener muy buena puntería no es lo que decanta la balanza a un lado o otro, lo que cuenta es cómo participas con tu patrulla, cómo das botiquines o cómo marcas desde lo alto de una posición con tu francotirador (de Reconocimiento, se le llama) a las unidades enemigas. Se trata de utilizar helicópteros, jets y tanques con cabeza, y no como si fueras un Rambo cualquiera. Ahí está la grandeza del título que hoy nos ocupa y ya os vaticinamos que hay detalles francamente excelentes. Hay bugs, detalles de un lanzamiento prematuro, decisiones polémicas, cambios de calidad, el Battlelog… pero no empecemos aún la casa por el tejado.
Mirando al pasado, pero con olor a consola
Digital Illusions CE, conocidos habitualmente como DICE, la liaron y bastante allá por el año 2002 con un título que simulaba recreaciones de la Segunda Guerra Mundial entre usuarios. Aunque todo empezó en su anterior y poco conocido Codename Eagle, la semilla de lo que despegaría en 2005 con Battlefield 2 ya estaba plantada. La saga de vez en cuando se asomaba por consola con una calidad y unos intentos de campaña (Modern Combat) que no le hacían justicia al nivel del que muchos usuarios de PC habían dado buena cuenta durante tantos años. Battlefield Bad Company no sólo fue toda una sorpresa de humor en consola (no apareció para PC), si no que conseguía desengrasar la saga con una campaña locuaz y divertidísima.
Durante mucho tiempo DICE estuvo bombardeando con marketing y en boca de todos con sus escenas en las diferentes conferencias y eventos. Que si una escena del tanque por aquí, que si unos pequeños segundos mostrando un jet por allá. El Frostbite 2.0 era puro músculo y Electronic Arts se encargaba de meterle esteroides para inflarlo aún más. Campaña, Cooperativo y multijugador prometían ser un tridente espectacular, más si estaba armado con ese engine. Pero lo que tenía aumentar la masa muscular sin una constancia y sin una base de estiramientos y cardio detrás es que una vez dejas de bombear el músculo se cae. DICE no llegaba a fechas y pusieron la marcha atrás, lo que empezó siendo un desarrollo de PC se transformó en un desarrollo para consolas y como se ha visto en el juego final, se necesitaban unos meses más. |