Más allá de traernos y descubrirnos muchos títulos actuales para PC, FX Interactive tiene de vez en cuando la sana costumbre de volver la mirada años atrás para rescatar algún gran juego, empaquetarlo junto con sus expansiones y actualizaciones, hacerle la localización necesaria y venderlo a un precio literalmente ridículo. Ese es el caso de Real Warfare Anthology, título que analizamos hoy y que incluye en su interior el juego de estrategia Siglo XIII: Muerte o Gloria (lanzado originalmente en 2008) y su expansión, inédita en España, Real Warfare 1242. Es hora pues de revivir algunas de las grandes batallas de la Edad Media.
Reviviendo las grandes batallas de la Edad Media
Con Real Warfare Anthology retrocedemos ocho siglos para introducirnos de lleno en plena Edad Media, largos años en los que el Viejo Continente estuvo plagado, de Este a Oeste y de Norte a Sur, de infinidad de conflictos armados que influyeron en el devenir de la historia. Multitud de guerras y batallas que entronaron reyes y formaron dinastías, que crearon naciones y modificaron fronteras, que renovaron el arte de la guerra y que dibujaron a golpe de sangre y acero el perfil histórico de los grandes países europeos. En el título que hoy analizamos tenemos la oportunidad de convertirnos en general de algunos de estos ejércitos y de revivir algunas de las batallas más importantes que nos dejó ese siglo.
La primera parte de este pack es el juego Siglo XIII: Muerte o Gloria, que en el modo principal nos ofrece cinco campañas con cinco batallas cada una que nos permitirán controlar a los ejércitos francés, inglés, alemán, ruso y mongol. Además, se incluyen otras cinco “batallas épicas”, como Stirling o Las Navas de Tolosa, donde también se nos da la posibilidad de manejar a las fuerzas patrias, como las de Alfonso VIII de Castilla o Pedro II de Aragón, y a las que podremos acceder cumplidos determinados requisitos. Por otro lado, en la expansión Real Warfare 1242 encarnaremos al príncipe ruso Alejandro Nevski, en una campaña dividida en ocho batallas históricas que nos llevará a liderar al ejército ruso contra los invasores mongoles, los ejércitos suecos, lituanos y a los caballeros de la orden Teutónica.
Más allá de la realista representación visual de los diferentes ejércitos medievales, el juego presta bastante cuidado a la introducción de cada batalla, poniéndonos en situación y relatando los antecedentes que llevaron a este enfrentamiento. El problema en este sentido radica en que las campañas son bastante inconexas entre sí, limitándonos a saltar de una batalla a otra y entre las que puede haber muchos años de diferencia o incluso pertenecer a guerras distintas. Si se hubiese cuidado más este aspecto la experiencia podría haber ganado bastantes enteros.
Jugabilidad
Tanto en Siglo XIII: Muerte o Gloria como en su expansión nos encontramos con un juego de estrategia en tiempo real (aunque la acción podrá ser pausada en cualquier momento), en el que dos ejércitos multitudinarios se enfrentarán en un extenso campo de batalla. Para alcanzar la victoria tendremos que destruir los regimientos enemigos o bien quebrantar su moral y obligarles a abandonar el enfrentamiento. En nuestro ejército contaremos con una serie de regimientos (caballería ligera y pesada, infantería ligera, pesada y media, y arqueros y ballesteros), establecidos de antemano por el escenario o por nosotros mismos.
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En todo momento se nota que sus creadores han querido representar todo con fidelidad, no sólo a nivel artístico, sino también en el propio funcionamiento de las unidades. Todas ellas cuentan con una serie de parámetros fijos (como la calidad de su equipo o su veteranía) y otros dinámicos (el efecto del terreno, estar bajo fuego enemigo, el cansancio, el tiempo, el apoyo de otros regimientos...), que deben ser tenidos en cuenta a la hora de establecer las estrategias, las maniobras y las tácticas de ataque o defensa. Cruzar un río o vado, subir una colina o separar en exceso unos regimientos de otros pueden suponer la diferencia entre la victoria o la derrota.
Más allá de estas variables, también podemos controlar la actitud de nuestras tropas (defensiva, ofensiva, etc.) y su formación, que influirá tanto en su moral como en su capacidad de ataque y en la forma de encajar el daño. A modo de ejemplo, las formaciones muy cerradas son muy efectivas en combate cuerpo a cuerpo, pero convierten a los regimientos en reses de matadero frente a los disparos de los arqueros, del mismo modo que una formación muy dispersa minimiza las bajas por fuego enemigo pero hace que un regimiento sea vulnerable a las cargas enemigas y más propenso a romper filas y desbandarse.
Teniendo todos esos factores en consideración, nos encontramos con una experiencia compleja y desafiante, sobre todo debido a una curva de aprendizaje bastante exigente para el novato en el género, pues los tres tutoriales incluidos sólo nos darán nociones básicas. La IA también contribuye a ponernos las cosas difíciles, pues a pesar de que tiene algún que otro error más o menos importante, siempre intentará ajustarse a nuestras maniobras para reducir sus puntos débiles, al tiempo que tratará de explotar los nuestros, por lo que conviene tener siempre a nuestras unidades vigiladas, cubiertas y reubicarlas de vez en cuando.
Más allá de las batallas en sí, otro de los puntos a comentar de Siglo XIII es que aquí los ejércitos estarán conformados de antemano, algo que se mejoró en la expansión Real Warfare 1242, donde a partir del dinero que vamos ganando tras cada batalla podremos reclutar más tropas y mejorar los diferentes parámetros de las que ya poseamos, haciéndolas a cada paso más poderosas. Y esto es lo único que hay a mayores, pues el juego deja de lado cualquier tipo de “mapa estratégico” o de gestión profunda de tropas para centrarse, casi en exclusiva, en ofrecer la mejor experiencia posible en el campo de batalla. Es cierto que en este sentido queda un paso por detrás de otros títulos del género más actuales, pero también hay que saber agradecerle que lo que ofrece está bien concretado y ejecutado, ofreciendo una experiencia divertida y entretenida.
Por último, una vez finalizadas las diferentes campañas ofrecidas, que os llevarán varias decenas de horas, el juego se completa con un editor de batallas que permite confeccionar nuevas partidas a nuestro gusto, incluso pudiendo recrear alguna de la época que no han sido recogidas en el juego.
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