Radical Entertainment vuelve a la carga con la segunda parte de su franquicia estrella, que comenzó con el sangriento y salvaje Prototype hace ya más de dos años. Tras su experiencia previa con los juegos de Scarface, Hulk y Los Simpsons, este estudio canadiense se ha vuelto todo un experto en la jugabilidad basada en entornos abiertos. El próximo abril se lanzará su nueva incursión en el género, en la que Alex Mercer pasará de ser protagonista a antagonista. Bienvenido a Prototype 2.
De nuevo, haciendo el loco por Manhattan
El primer Prototype fue una grata sorpresa para todos los amantes de los sandbox más burros y sangrientos allá por 2009. Nos ponía en la piel de Alex Mercer, un desmemoriado protagonista que despertaba en una Nueva York sumida en el caos por la expansión de un peligroso virus. El ejército y los mercenarios de Blackwatch habían invadido la isla de Manhattan para detener a las peligrosas criaturas que amenazaban con acabar con toda la población. Mercer también se había visto afectado por el virus, pero a diferencia del resto de las bestias, él podía controlarlo. Su cuerpo podía tomar nuevas y letales formas, desde brazos en forma de cuchillas hasta tentáculos que ensartaban a todo bicho viviente. Mercer se lanzó a descubrir su pasado, aunque para ello tuviese que acabar con cada soldado que se cruzase en su camino.
Y así podríamos decir que fue, ya que Prototype animaba al jugador a hacer el bestia de la manera más salvaje posible. Todos los poderes y habilidades estaban enfocados a cortar, aplastar, agarrar y destruir todo lo que estuviese a nuestro paso. Su jugabilidad se multiplicaba al estar ambientado en una ciudad abierta, y pronto nos podíamos encontrar trepando por rascacielos, secuestrando helicópteros o planeando de azotea en azotea. Si bien se hacía repetitivo a largo plazo, Prototype se convirtió en una buena manera de quitarnos el estrés de encima.
Dos años y medio después nos llega su secuela, Prototype 2. Pero esta vez no volveremos a ponernos en la cambiante piel de Alex Mercer, sino en la del sargento James Heller, un hombre que perdió a su familia en el brote del virus Blacklight que asoló Manhattan. Ya en el primer nivel del juego podemos comprobar la obsesión de Heller por matar a Mercer, llegando a pedir el traslado a la zona más peligrosa de Nueva York con tal de poder luchar cara a cara con el protagonista de la primera parte. Sin embargo, la llegada de Heller a Manhattan no va del todo bien, y su helicóptero se estrella en mitad de una calle de aspecto apocalíptico. Todos sus compañeros han muerto, pero por fin tiene delante a su odiado enemigo. Mercer, curioso por el comportamiento de Heller, juega con él un rato. Cuando parece que el sargento va a consumar su venganza, Mercer lo atrapa, pero en vez de matarlo le otorga un don maldito: Le contagia con su propio virus. A partir de aquí, Heller tendrá que aprender a convivir con sus mutaciones para poder matar a su creador, tal y como reza el subtítulo de esta entrega. Prototipo contra Prototipo, ¿quién vencerá?
Volvemos a Nueva York, pero algo ha cambiado
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La acción de Prototype 2 vuelve a ambientarse en la ciudad más invadida, masacrada, destruida y asediada del mundo: Nueva York, más concretamente el área de Manhattan, que por sus dimensiones y rascacielos resulta perfecta para los sandbox de superhéroes. Sin embargo, las cosas han cambiado desde nuestra última visita. Toda la isla ha sido sellada para poder contener la infección, y ante el miedo al contagio, todos sus habitantes han perdido el derecho de ser evacuados, quedando atrapados dentro de una burbuja a punto de estallar. Esta vez la ciudad ha sido dividida en tres áreas dependiendo de su nivel de peligrosidad. En la zona verde la gente puede hacer su vida normal, pero bajo atenta supervisión militar. La zona amarilla indica que los habitantes que viven en una cuarentena estricta, y está llena de chabolas donde las personas sobreviven bajo la ley del más fuerte. La zona roja es de acceso restringido, y ahí es donde el virus campa a sus anchas, infectando personas, calles e incluso edificios. La resistencia enemiga cambiará dependiendo de en qué zona luchemos, e incluso a veces nos convendrá saltar de una a otra para escapar de nuestros perseguidores y provocar una batalla campal entre infectados y soldados.
La demo que pudimos probar nos mostraba los primeros pasos de Heller en Manhattan durante la noche de su accidente de helicóptero. Caminamos por una calle llena de escombros y llamas mientras perseguíamos al escurridizo Mercer con un enorme cuchillo de combate en la mano. Tras un par de giros, una enorme mole infectada nos empezó a perseguir arrasando con todo, y tuvimos que pulsar botones en una serie de quick-time events para salir vivos de allí. No volvimos a ver muchos ejemplos de este tipo de jugabilidad tan precocinada más adelante, por lo que parecen pequeñas guindas para dar espectacularidad concreta a un juego de mundo abierto, donde no suele haber espacio para eventos muy planificados.
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