Enfrascarse en el análisis de un MMO es, probablemente, a día de hoy la tarea más bastarda y exigente que se le puede encargar a un semiótico de los videojuegos. Estamos de acuerdo que en la gran mayoría de los casos, estas obras megalómanas juegan en ligas muy distintas a las de los juegos convencionales, y lo que en condiciones normales suele ser suficiente para mirar a fondo un lanzamiento, se queda en estrictamente insuficiente en uno de estos titanes masivos. Llevamos unas 65 horas jugadas, suficiente para haber arañado en profundidad algo más que su superficie y para poder deciros que, en lo bueno y en lo malo, The Secret World es un MMO totalmente distinto y diferente a lo habitual. No es un par de pasos adelante como Guild Wars 2, pero es un grato paso lateral a lo que estamos acostumbrados. Vamos a verlo.
Otro MMO pero no uno más
Hay una especie de cordón de plata, una ligazón indisoluble entre los MMO y el género fantástico o de ciencia ficción. Es cierto, hemos visto hasta ahora tenues intentonas de otros mundos persistentes más allá del espacio o de la espada y la brujería, pero ese trasfondo alternativo ha sido casi siempre el de los superhéroes y a la postre el resultado ha sido más bien mediocre en la mayoría de los casos, ninguno ha calado como para quitarnos de la cabeza esa equivalencia que dice MMO = fantasía medieval o MMO = ciencia ficción. Pues bien, los chicos de Funcom han girado la tuerca como para generar un mundo persistente actual y relativamente creíble, todo un logro.
Pero más allá de este aditivo, The Secret World es en sí mismo una máquina de romper clichés en casi todos los sentidos. Hay que tomar estas aseveraciones en su justa mesura, puesto que aunque es cierto que es muy de agradecer el aire fresco que se insufla en el género con estas iniciativas, es igualmente verdad que un exceso de innovación en un sector ya tan definido tenderá a incomodar a los jugadores acostumbrados a un desarrollo lineal, que resulta poco menos que el dogma de los MMO. Podemos decir desde ya que para todos los exegetas de los juegos masivos, The Secret World va a requerir un periodo de aprendizaje y re-acondicionamiento al que, a lo mejor, no se está dispuesto. El haber echado 400 horas en World of Warcraft va a valer de poco para progresar en The Secret World, un título en el que todas las premisas de progresión del personaje y avance se difuminan al punto de llegar a desaparecer.
Dicho todo esto y dejando claro que en un principio nada de lo expuesto es una pega tal cual, hemos de decir que The Secret World posee muchos otros atributos francamente únicos, ofreciendo una experiencia de juego a medio camino entre la acción y la aventura gráfica de investigación. Ya decimos algo completamente nuevo en todos los sentidos, que genera una fuerte sensación de que nunca habíamos estado ante algo igual, pero como contrapartida a esta innovación deberemos afrontar un pago mensual de 15€, algo que en plena eclosión del modelo free-to-play puede ser complicado de digerir si el juego no te llama especialmente.
Funcom, los creadores del denostado MMO de Conan, comparten paternidad con The Secret World, que aunque a todas luces es un proyecto mucho mejor acabado que su antecesor, sigue teniendo esa sensación de no estar del todo finalizado, algo que a mi entender acabó en gran parte con el juego del Cimmerio. The Secret world es una de esas iniciativas para el que dar un veredicto va a ser complejo, porque la balanza está demasiado repartida... pero, ¿qué narices? Ahí vamos.
Historia
El mundo que nos rodea es la expresión prosaica y descafeinada de una realidad sosa. Los cementerios no arden con ghouls hambrientos de venganza por una muerte injusta, en las casas abandonadas no hay fantasmas que aúllan por las noches desconsolados por no acabar sus tareas en vida. No hay zombies ni vampiros, banshees ni hombres lobo… ¿O sí?. The Secret World nos sumerge en nuestro mundo, pero con los ojos de alguien que ha despertado y puede ver más allá de donde llegan nuestros limitados sentidos. Un universo de realismo mágico en el que las criaturas más imposibles pueblan los bosques y las personas pueden llegar a ser lo que deseen, magos, guerreros o dioses.
Este planteamiento es probablemente el mejor atributo de The Secret World, un mundo alternativo, una dimensión paralela anclada en un presente distinto que puede llegar a atrapar por su belleza o, sencillamente, por ser demasiado similar a lo que nos rodea cada día. Al margen de este componente, el desarrollo de nuestro personaje es muy sencillo. Un buen día nos despertamos notando que la cotidianidad se nos queda pequeña, parece que podemos hacerlo todo y que el universo se abre ante nosotros. A esto se suma la inquietante visita de un heraldo de las hermandades que pueden ser tres y que, en realidad, es la única elección que deberemos hacer antes de empezar a jugar.
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Este enviado nos explica que hay otra realidad, un mundo secreto en el que criaturas maravillosas existen, pero también los demonios y los monstruos más ignotos. Este enigmático personaje nos advierte que vamos a sufrir una metamorfosis y que, en unos días, seremos algo más que meros humanos. Como ya decíamos, la elección de sociedad secreta será lo único que podemos pre-elegir en nuestro personaje, más allá de la cosmética, y marcará cómo evolucionemos, la parte del mundo en el que comencemos y, obviamente, la facción que defenderemos en el PvP.
Las tres cofradías tienen sus propias características y nos encaminan hacia un camino u otro:
- Dragon - Su estructura es poco menos que imposible, ya que se basa en teorías del caos y estudio de fractales para hallar patrones de comportamiento. Es sin duda la más inestable y no tiene el rancio abolengo de sus competidoras que llevan milenios dirigiendo el destino del mundo. Dragon vive en una anarquía ordenada por la jerarquía y aspiran a romper el control de unos pocos sobre los demás. Un mundo feliz altamente improbable pero que los Dragones ansían más que nada. Tienen su sede en Seúl, en Corea del Sur, y son fervientes practicantes de las artes marciales y la magia exótica.
- Iluiminati - Lejos de la imagen rancia que hemos visto y oído de esta hermandad, los iluminati son unos hedonistas que viven al límite y cuyos deseos son meramente mundanos. El dinero, el poder y la fama son sus máximos anhelos y su red, imposible de desencriptar, funciona como tentáculos que se han introducido en todos los segmentos de la sociedad con un férreo control. Todo banco, tecnócrata o corporación del mundo está sometida a los iluiminati que, además, tienen un extraño concepto del glamour del poder. Nueva magia nunca vista y sabiduría a cambio de riqueza son sus señas de identidad.
- Templar - La otra cara de la moneda de los Illuminati son sin duda los Templar. Esta hermandad vive en una lucha constante por conseguir una entropía, un mundo en el que el mal haya sido erradicado y el honor y el bien triunfen. Pero esto no quiere decir que renuncien a la violencia, más bien al contrario. Los templars son fieros monjes guerreros capaces de cualquier cosa por erradicar la maldad del planeta, aunque muchas veces lo único que pueden ver a su alrededor es malicia, independientemente de que estén en un Toys´r´Us, algo que a menudo les conduce a sonoros fracasos.
Una vez nos hayamos decantado por un grupo u otro, algo que al principio sucederá más por simpatía o afinidad que por otra cosa, comenzaremos un tutorial en la zona designada a nuestra sociedad, tras ello se nos llevará a la primera zona jugable. |