Pocos son los títulos exclusivos de PlayStation Move que ofrecen un desarrollo de aventura de acción convencional, de ahí que un título como el que hoy se nos presenta tenga tanto valor. Sin embargo, Medieval Moves no sólo destaca por tener el don de la oportunidad, sino también por ser muy divertido de principio a fin.
Una aventura medieval muy “movida”
Echando un vistazo atrás al año y poco que lleva PlayStation Move con nosotros, nos damos cuenta de que no han sido muchos los títulos que han aprovechado las excelencias de este periférico. Ha habido grandes títulos como Resistance 3 o Killzone 3 que le han dado un buen uso, pero si nos vamos al campo de las aventuras de acción en tercera persona el número desciende.
Para mitigar este problema llega Medieval Moves, que tampoco puede ser considerado una aventura de acción al uso, pues el avance del personaje es automático. Esto lo acerca más a los shooter on-rails, pero tampoco se ajusta del todo bien a esta descripción. Sin embargo, poco nos importa cuando una vez que nos ponemos a jugar disfrutamos de un desarrollo ameno y divertido en el que tenemos varias posibilidades a la hora de afrontar el combate.
La trama nos pone en la piel del Príncipe Rigoberto, que aún está en periodo de aprendizaje de todas las labores que tendrá que desempeñar cuando sea Rey. De momento es un niño que aprende rápido gracias a las lecciones del fantasma de su ancestro Rigoberto El Primerísimo. Este espectro se le aparece gracias a la Piedra Portal, ofreciéndole consejos. A su vez, su tío Ronald también le da sabios consejos y le ayuda en el entrenamiento de combate.
Para lástima de nuestro protagonista, todo se tuerce una buena mañana cuando aparece el malvado Morgrimm El Negro, que va tras la Piedra Portal que porta. Ataca a Rigoberto y parece matarlo. Sin embargo, lo que ha hecho es convertirnos en un esqueleto, por lo que pasa a llamarse Rigomuerto, teniendo que iniciar así nuestra aventura hasta dar al traste con los planes de Morgrimm.
El argumento no es especialmente brillante, pero sí que resulta ameno y entretenido para todos los públicos. Las apariciones de Rigoberto El Primerísimo suelen ser muy interesantes, ya que siempre tiene algo provechoso que decir, y el resto de personajes secundarios tampoco le irá a la zaga. A su vez, habrá bastantes momentos en clave de humor, que ayudan a hacer el desarrollo más entretenido.
Jugabilidad
Como decíamos anteriormente, Medieval Moves se presenta como una aventura que se mueve a caballo entre el shooter on-rails (por el movimiento automático del personaje) y la aventura de acción (por las habilidades de combate que presenta el protagonista). Rigomuerto contará con una espada para los combates cuerpo a cuerpo, con la que podremos asestar golpes al mover el Mando de Movimiento de PlayStation Move. A esto hay que sumarle la posibilidad de atacar desde la distancia a los enemigos con el arco y flechas, teniendo que mover nuestro brazo derecho como si quisiéramos coger una flecha para así cambiar de arma. Este cambio es muy sencillo e intuitivo, lo mismo que el apuntado.
Por otra parte están las estrellas arrojadizas, que podremos lanzar también para dañar a los enemigos desde la distancia; o los cartuchos de dinamita. Como complemento también está el gancho, que nos permitirá alcanzar posiciones muy alejadas para así continuar avanzando. Para ello habrá que mover el Mando de Movimiento hacia abajo y luego apuntar al saliente sobre el que queremos saltar (que ya aparece marcado en el escenario). El último elemento de interés para Rigomuerto es el escudo, que le mantendrá a salvo de los envites de los enemigos. Todo el manejo resulta muy intuitivo, pudiendo jugar casi cualquiera con un mínimo de habilidad.
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El desarrollo entretiene de principio a fin, ofreciéndonos secuencias de acción donde normalmente debemos combinar el uso de la espada con el arco. Ésta es la única manera posible para acabar con las oleadas de enemigos que nos lleguen por tierra y los otros que nos disparen desde una posición alejada o elevada. Los escenarios han sido diseñados para que la posición de los enemigos siempre sea estratégica y nos obligue a dar lo mejor de nosotros. Eso sí, es un título bastante accesible, pues incluso en el nivel de dificultad más elevado es fácil acabar los niveles la primera vez que los intentemos.
Rigomuerto presenta una barra de vida bastante amplia, pero por si esta decrece mucho puede echar mano a las botellas de leche que hay por el escenario o que dejan caer los enemigos. Así se fortalecen sus huesos y recupera la totalidad de la barra de vida. Además, después de recuperar el primer fragmento del amuleto podremos utilizar los poderes que ofrece, consiguiendo así que nuestros proyectiles (las flechas) sean mucho más dañinas, pudiendo incluso traspasar escudos.
Dentro del catálogo de enemigos nos encontramos con una variedad aceptable. Los modelados de los esqueletos a los que nos enfrentaremos serán bastante variados, aunque principalmente los habrá que nos disparan desde la distancia (con flechas o piedras) y en ataques cuerpo a cuerpo. A esto hay que sumarle los capitanes del ejército enemigo, que destacan por ir con escudo y presentar una apariencia mucho más imponente. También hay soldados rasos que llevan este tipo de escudos, para así mantenerse a resguardo de nuestras flechas. Por último hay que hablar de Morgrimm, cuyo primer enfrentamiento nos obliga a usar constantemente el escudo para repeler sus ataques. En ese momento será demasiado temprano como para causarle graves daños, por lo que habrá que hacerle retroceder sobre la plataforma en la que juguemos hasta que se precipite al vacío. |