Al igual que le ocurre a Victor Frankenstein en “Frankenstein o el moderno Prometeo” de Mary Shelley, su creación se le vuelve en contra como símbolo del uso indebido de la tecnología y la ambición humana. Pues bien, a Square Enix le ha ocurrido lo mismo con este Final Fantasy XIII-2 elaborado a retazos y piezas. La última obra de la compañía japonesa se le vuelve en contra demostrando y desnudando absolutamente todas las carencias de su anterior hijo: Final Fantasy XIII. Es una metáfora de que la obra de retazos que nadie quería, la obra de material secundario funciona infinitamente mejor que el fallido hijo natural que Square Enix tuvo años atrás.
Desnudando las carencias de la primera parte
No hubo ni habrá término medio para Final Fantasy XIII: o lo amabas o lo odiabas. En la redacción de HardGame2 este tema no ha estado exento de polémica, pues mi compañero Miguel perteneció al primer grupo y servidor al segundo. Bajo el punto de vista del que escribe, en muchos aspectos Final Fantasy XIII era lo que Final Fantasy XIV a los MMORPG y a su FFXI: un paso en falso que se cargaba una herencia que poco a poco iba mancillándose. La linealidad jugable, la sensación de estar ante un tutorial de más de 20 horas que te llevaba de la mano, un guión pretencioso y una falta absoluta de visión por parte de la empresa hicieron mella en la saga. Por muchos millones que vendieran, algo cambió y los fans y jugadores no iban a aceptar gato por liebre. La falta de visión de Square Enix le llevó a recibir más que justificadas críticas por parte de los jugadores. Sí, era un título de una producción fabulosa, con detalles que permitía que lo disfrutaras de principio a fin (y así nos consta que hubo gente que lo disfrutó de lo lindo), pero pecaba de pretencioso, como si por el hecho de llamarse Final Fantasy todo a su alrededor girara a su melodía y son.
La barrera a franquear por Square Enix no es precisamente pequeña con FFXIII-2. Por un lado ha de reconducir a todos aquellos que acabaron hastiados de la primera parte y por otro lado ha de seguir con cierto hilo para aquellos que disfrutaron de su antecesor. Aunar a ambos bandos diametralmente opuestos es una tarea ingente, pero tras más de treinta horas de juego creemos que lo han conseguido con creces a través de la autocrítica, de no llevar de la mano al jugador, de numerosas concesiones occidentales y de un estilo dramático y narrativo que recuerda, salvando las distancias, a Kingdom Hearts. ¿Sigue siendo un Final Fantasy de pura cepa? La respuesta es sincera: no sabemos que es eso. Hay un antes y un después entre SquareSoft y Square-Enix, y una vez aceptado ese detalle hay que analizar cada juego por lo que es y no por lo que debería ser o una vez fue.
Porque no hay peores consejeros que las expectativas. Resulta tremendamente ridículo cuando se dice si X o Y juego ha “superado las expectativas”. Es un error en el que caemos todos, pero es bien claro que esperar cualquier cosa de algo, genera un condicionante negativo del cual el videojuego tiene poco que ver. Así pues, el mejor consejo que os podemos dar es que os adentréis en Final Fantasy XIII-2 sin esperar absolutamente nada, simplemente dejándoos llevar y, a poder ser, eliminando los prejuicios generados por su antecesor (si los tenéis). Porque como demostraremos a continuación, una cosa es clara: Final Fantasy XIII-2 no se parece en casi nada a su anterior capítulo.
También, por otra parte, es recomendable no hacer comparaciones con Final Fantasy X-2, básicamente porque aún siendo la segunda ocasión en la que Square-Enix hace una segunda parte de uno de sus títulos cronológicos, los símiles con las “petardas” de las YuRiPa son inexistentes. Además que Final Fantasy X-2 aparecía tras el emotivo y excelente Final Fantasy X, mientras que Final Fantasy XIII-2 aparece tras el renqueante y criticado Final Fantasy XIII. Son dos situaciones diferentes y dos contextos diferentes, así que si habéis pensado “ya tuve suficiente con FFX-2” podéis ir eliminando ese pensamiento, pues os encontraréis con una grata sorpresa.
Guion: Los peligros de mezclar demasiadas paradojas temporales
“- ¿Qué es lo que quieres? – Un futuro en el que todos sigan vivos”. Esta frase es probablemente uno de los catalizadores del argumento de Final Fantasy XIII-2 y que refleja uno de los arcos dramáticos de Noel, el co-protagonista de toda la trama. La búsqueda de un futuro mejor, por parte de Noel – viajero de un futuro de dentro de 700 años - junto a la búsqueda de un futuro junto a su hermana, Lightning, que profusa constantemente – y a veces con molesta insistencia – Serah. El tándem que generan estos dos protagonistas consigue salvar las castañas del fuego a una trama con múltiples vertientes temporales y con una línea que se va alternando intermitentemente entre la indeterminación y la calidad.
Vayamos por partes, el juego empieza con una fabulosa cinemática con mucha pirotécnica visual pero muy poca carga dramática. La manera de presentar los personajes, vacía y un tanto aleatoria, deja un regusto amargo que poco a poco va mejorando. Lightning, que yace “atrapada” en el mundo de Valhalla, ve cómo el misterioso Caius acude a ella para, por lo que parece, vengarse de un hecho que deberéis ver. Por allí aparece Noel y la fémina le pide que encuentre a su hermana Serah, ofreciéndole además la ayuda de Kupo, un cándido moguri. Todo se atropella y, como en decenas de JRPGs, las respuestas vendrán más tarde, así que el hecho de que el inicio sea irregular, caótico o desdibujado importa poco en los primeros compases del título. |