Namco Bandai y Shift se han lanzado a la caza de Monster Hunter, el cabecilla de los “juegos de caza de monstruos” que tanto éxito están cosechando en Japón, y que cada vez cuentan con una mayor aceptación en Occidente. El planteamiento de Gods Eater Burst es bastante similar, aunque presenta novedades interesantes que también le distinguen de la competencia.
Cazando Aragamis
Antes de empezar a hablar del juego creo conveniente hablar del cambio de nombre que ha recibido Gods Eater Burst, ya que originalmente se llamaba God Eater Burst. El cambio se debe a que no se ha querido herir la sensibilidad de nadie con el nombre, dejando claro que se refiere a los dioses que aparecen en el juego… y no a Dios. Este cambio de nombre se llevó a cabo en la edición americana del juego y se ha mantenido aquí. Otro detalle importante acerca de Gods Eater Burst es que se trata de una edición mejorada del original japonés, que ya fue lanzado hace unos cuantos meses, para incorporar misiones extras. Así el total ascenderá a más de 100, un número realmente imponente.
Gods Eater Burst nos pone en la piel de un joven God Eater, un personaje destinado a pelear contra los aragami, unas poderosas criaturas que están acabando con el mundo. Todo esto guarda una estrecha relación con los dioses, que pretendían acabar con la humanidad, y por eso enviaron estas potentes bestias. Los aragami son muy resistentes a casi cualquier tipo de ataque, convirtiéndolos casi en unos seres indestructibles. Sin embargo, los God Eater cuentan con una ventaja, y es que gracias a la biotecnología contarán con las God Arc, un arma ideal para poder terminar con estas bestias. Nuestra misión principal será la de acabar con el mayor número de aragami posibles, mientras así ayudamos a avanzar en la investigación para poder exterminar a estas criaturas.
La trama resulta más que aceptable, gracias al elenco de personajes que aquí veremos y al propio devenir de los acontecimientos. De hecho, se podría decir que presenta una serie de protagonistas bastante bien desarrollados. A este respecto no podemos quejarnos en absoluto, ya que incluso desarrolla una historia más interesante que la que tienen otros rivales de género. Lástima que al final toda la trama se diluya un poquito.
Jugabilidad
La fórmula de juego de Gods Eater Burst es de lo más cíclica y conocida para los que ya disfrutaran de Monster Hunter. Al principio creamos a nuestro personaje a través de un sencillo editor. Luego viajamos hasta nuestro destino, empezamos a luchar contra los aragami, los derrotamos, recogemos los objetos que dejan, mejoramos el equipo… y vuelta a empezar este “círculo de la vida”. Cada misión tiene un tiempo límite, con lo que habrá que cumplir con el objetivo principal antes de que se agote el tiempo. Éstas suelen ser bastante largas, lo que unido al hecho de que haya más de 100 disponibles ya nos da una idea aproximada de la ingente cantidad de horas que nos puede reportar.
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Pasemos a hablar ahora del dispositivo que llevará nuestro personaje, cuya principal característica es que es multiusos, y cuyo nombre es God Arc. Este dispositivo es biotecnológico y nos permitirá atacar como si fuera un arma cuerpo a cuerpo (como una espada), como si fuera un escudo o un arma de fuego (un rifle que dispara diferentes tipos de proyectiles cuando estamos a una cierta distancia). Así se ofrece una buena variedad de posibilidades a la hora de empezar un combate, aunque nuestra opción favorita es la de repartir mandobles a diestro y siniestro.
Este God Arc podremos personalizarlo para que se modifiquen algunos aspectos estructurales de la misma, ya que podrá cambiar la forma. Para ello, bastará con que la imbuyamos con alguno de los elementos que recogeremos de los combates contra los aragami. Así se destaca la importancia que tiene el hecho de tener que mejorar nuestro equipo. Dependiendo de lo que usemos en el arma, ésta se irá especializando por un camino u otro, produciendo resultados muy diferentes del que se podría haber obtenido con otros objetos. En el caso de la munición también hay que resaltar que podremos personalizarla a nuestro gusto. Así, podremos hacer que algunos proyectiles exploten al aproximarse al enemigo… o que tengan un estado elemental, con lo que afectarán en mayor medida a diferentes tipos de enemigos.
Al luchar mucho podremos entrar en el estado llamado Burst, que es equiparable al modo Rabia o Furia que tantas veces hemos visto en otros juegos. Así los atributos y habilidades de nuestro personaje se verán potenciados durante un breve espacio de tiempo, pudiendo causar graves daños a los enemigos. Además, el God Arc será capaz de comerse a los aragami, con lo que así podremos recoger objetos mucho más interesantes en nuestros combates.
Como decíamos antes, en Gods Eater Burst nos decantamos más por el combate cuerpo a cuerpo, ya que cuenta con un buen elenco de combos. En este aspecto saca a relucir muy bien su alma de hack ‘n slash. Por otra parte, comentar que el resto de opciones del sistema de control funcionan a las mil maravillas, aunque sí que es cierto que la gestión de la cámara da algunos problemas, y su manejo con la cruceta no resulta del todo cómodo cuando estamos algo apurados en medio de un combate. |