Tras haber anunciado ayer a Kaz Hirai como su futuro presidente a partir del 1 de abril, hoy Sony ha presentado los resultados financieros de su último trimestre fiscal (octubre-diciembre) en los que ha registrado unas pérdidas realmente enormes, que superan los 1.500 millones de euros. Las razones esgrimidas por Sony son varias: la crisis económica actual, la fortaleza del yen, las secuelas del terremoto de Japón y, sobre todo, las inundaciones de Tailandia, que ha provocado escasez y encarecimiento de ciertos componentes. Las previsiones a corto plazo no son muy positivas, pues esperan terminar el año fiscal con unas pérdidas globales que girarán entorno a los 2.200 millones de euros. En lo referente a la división Consumer Productos & Services, donde se engloba todo lo que es Sony Computer Entertainment, las pérdidas han ascendido a los 829 millones de euros, cuando el pasado año se obtuvieron beneficios por valor de 405 millones de euros. El problema de esta división no ha estado en Sony Computer Entertainment (aunque la bajada en el precio de PS3 el pasado verano ha reducido cierto margen de beneficios), sino en su división de televisores, que ha sufrido un descalabro considerable. En cuanto a PlayStation 3, en el citado trimestre se vendieron 6,5 millones de unidades, mientras que PSP se ha quedado en 2,4 millones y la veteranísima PS2 en 1,2 millones. Las ventas de juegos en el período octubre-diciembre son las que siguen: 66,2 millones en PlayStation 3, 11,4 millones de juegos en PSP y 2,5 millones en PlayStation 2.

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