Bayonetta también contará con otra serie de habilidades, como la de convertirse en pantera para superar las zonas de saltos complicados o donde se nos exija ser más rápidos.
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También podrá transformarse en un ave, aunque esta habilidad no será tan interesante como la ya citada de la pantera. Por otra parte, hará gala de habilidades como la de caminar por las paredes y techos (llamado paseo brujo) o la de activar un tiempo bala que nos permitirá derrotar a los enemigos con mayor facilidad (llamado tiempo brujo). Lo más interesante de todo es que este juego nos obliga a esquivar los golpes en el último momento, pues esa será la única manera en la que podremos activar el tiempo brujo, que es fundamental para continuar avanzando en la historia en determinados momentos.
Ahora que ya hemos hablado más que suficiente de Bayonetta, toca hablar de los enemigos a los que se enfrentará. Hay una variedad importante de enemigos, mostrando cada uno patrones de ataque y defensa diferentes, aunque lo más llamativo de todos son los jefes finales. Todos ellos cuentan con un diseño extraordinario, lo que sumado a su tamaño y su fiereza ya es síntoma de calidad. Todos cuentan con unos patrones de ataque y defensa bastante definidos, con lo que bastará con saber qué hemos de hacer para acabar con ellos para explotar una y otra vez dichos patrones hasta acabar con su energía. Lástima que el último enemigo no sea tan divertido como otros que hay antes que este, aunque tampoco es que sea decepcionante. Por lo demás, ayudan a ofrecer un desarrollo espectacular y entretenido, pues el enfrentamiento contra éstos es de lo mejor que nos encontraremos a lo largo del desarrollo.
Llegamos por tanto a uno de los puntos más negativos de Bayonetta, y es que la duración no es tan larga como nos habría gustado. La primera vez que lo juguéis podréis terminároslo en 8 horas, lo cual no es mucho. Personalmente no le doy mucha importancia al hecho de que dure 8 horas, porque algunos de los 17 capítulos que incluye Bayonetta tiene secciones de juego ocultas a los que se podrá acceder si nos fijamos bien en los escenarios. Si a esto le sumamos el hecho de que hay varios niveles de dificultad y que el juego nos evalúa desde bronce a platino puro en cada uno de los sectores que vayamos superando, tenemos un juego que nos ofrece los suficientes motivos para seguir jugándolo una vez lo hayamos terminado.
Además, hay varios extras desbloqueables que podremos conseguir a lo largo del juego. Para empezar, en el bar “Las Puertas del Diablo”, regentado por Rodin, podremos acceder a una tienda en la que podremos comprar nuevas técnicas para Bayonetta, armas, objetos de curación y regeneración mágica, etc. Además, en algunos capítulos podremos hacernos con discos de vinilo que podremos canjear por armas en esta misma tienda, teniendo que encontrar los fragmentos de los discos que haya repartidos por el escenario. También podremos encontrar los recuerdos de las brujas, que nos aportan diferentes extras para Bayonetta.
Por último, Bayonetta participará en tres tipos de fases completamente diferentes a las que podremos ver durante casi todo el desarrollo. Las primeras son los minijuegos de Ataque Angelical, en los que deberemos de disparar a través de una mirilla y acabar con los enemigos que se pongan a tiro. Cada muerte nos otorgará una serie de puntos que luego podremos canjear por objetos de curación o por halos (que es la “divisa” que Rodin nos exige para la compra de objetos en su tienda).
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Otra fase nos obligará a montarnos en una moto para acabar con los enemigos desde ella. Resulta bastante espectacular, aunque no tan emocionante y divertida como las fases de a pie. De hecho, divierte porque no nos llevará más de 15 minutos, pero si esta fase hubiese durado el doble o el triple, la terminaríamos por aborrecer. En la moto nos tocará acelerar, frenar, derrapar y disparar a los enemigos, pero todo se resume a una repetición de escenarios y situaciones que terminarán por caer en el olvido, puesto que no es nada en comparación con las cotas de diversión que Bayonetta ofrece en el combate cuerpo a cuerpo.
La otra fase que “adorna” la bella factura de Bayonetta es aquella en la que, montados encima de un misil gigante, nos tocará disparar a todo lo que se nos ponga por delante. Es algo mejor que la de la moto, aunque nuevamente muestra un nivel de calidad que no llega a las elevadas cotas de diversión que Bayonetta transmite cuando va a pie.
Por todo esto, Bayonetta cumple como un grandísimo juego que apasionará a los fans de la acción, aunque desde Platinum Games han querido adornar el desarrollo con fases novedosas que, lamentablemente, no están al mismo nivel que el núcleo principal de la jugabilidad. Quizá si se hubiesen decantado por otro tipo de fases habrían conseguido un resultado más redondo, aunque pocos peros más se me ocurren para Bayonetta. |